The Project Gutenberg EBook of Viajes por Europa y Amrica
by Gorgonio Petano y Mazariegos

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Title: Viajes por Europa y Amrica

Author: Gorgonio Petano y Mazariegos

Release Date: September 18, 2004 [EBook #13492]

Language: Spanish

Character set encoding: ISO-8859-1

*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK VIAJES POR EUROPA Y AMRICA ***




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  VIAJES POR EUROPA Y AMRICA

  DE
  D. GORGONIO PETANO Y MAZARIEGOS


  PRECEDIDOS DE UN PRLOGO
  POR
  EL SR. D. PATRICIO DE LA ESCOSURA
  DE LA ACADEMIA ESPAOLA


  PARIS
  LIBRERA FRANCESA  INGLESA DE J.H. TRUCHY
  26, BOULEVARD DES ITALIENS, 26

  PARIS.--IMPRENTA DE E. THUNOT Y C
  Calle Racine, 26, cerca del Odeon.

  1858






  A LA SAGRADA MEMORIA DE SU AMANTISIMO PADRE.

  EL AUTOR.






  A MI QUERIDO AMIGO EL SR. D. G. PETANO Y MAZARIEGOS.


  Mal inspirado est V., amigo mio, deseando que sea yo quien le
  escriba un prlogo para sus _Viajes_, libro que, por una parte,
  no necesita de ajenas recomendaciones por ser tan curioso y
  entretenido, como elegante y concienzudamente escrito; y que
  versa por otra sobre un asunto en el cual, mas acaso que en otro
  alguno, soy incompetente.

  Y por Dios santo! que no se me alarme V. ni crea que hablo as
   por intempestiva modestia,  por placer de sentar
  una paradoja.

  Nada de eso, amigo mio, nada de eso: dgole  V. lo que pienso,
  lo que es cierto: soy en materia de Viajes el mas incompetente
  de los mortales. Y sin embargo, ni puedo ni quiero negar, que
  pocos espaoles hay tan _asendereados_ como yo; porque en
  efecto, desde el primer sollozo de la cuna hasta la fecha,
  pocos dias ha y quincuagsimal de mi vida, estoy corriendo por
  montes y valles, yendo de _Ceca_ en _Meca_,

        Sin encontrar en la tierra
        Un punto donde parar,

  como dice al Don Juan del _Hombre de Mundo_ el protagonista de
  aquella excelente comedia. Todo eso es cierto: nio aun, una
  persecucion poltica me traia primero  Francia, y luego 
  Inglaterra me enviaba: de regreso  Espaa la vida militar
  pasendome primero de guarnicion en guarnicion, mas tarde con la
  guerra civil tenindome siempre  caballo, hacame correr una
  gran parte de nuestro pais, que despues acab por decirlo as de
  visitar como empleado  por negocios propios: cinco
  emigraciones, en fin, y algun viaje voluntario desde el ao de
  1840 hasta el dia, me han obligado de nuevo y repetidamente 
  visitar las antiguas Galias y la Gran Bretaa, y ddome ocasion
  para ver la Blgica, Portugal y una parte de la Alemania.

  Pero ni eso es _viajar_ ni Dios me ha hecho _viajero_, que entre
  los que tal nombre merecen y los simples _viandantes_ como yo,
  hay una diferencia inmensa. Viajan por ventura el correo de
  Gabinete, aunque pase su vida entera corriendo los caminos
  reales,  el fatuo que  Paris viene  barnizarse las uas y
  olvidar el castellano, sin aprender el frances?

  _Viajar_ es un arte que supone un gran fondo de filosofa, un
  razonable capital de instruccion, el talento natural y la
  vocacion del observador, mucha rectitud de juicio, y tiempo
  ademas, y medios pecuniarios para utilizar todos los enumerados
  elementos.

  Suponga V.  un hombre siempre en movimiento mal de su grado;
  siempre habindoselas con la polica  recelando tener que
  habrselas; preocupado el entendimiento por aspiraciones
  polticas; y con el corazon constantemente en el pais de que su
  mala suerte le aleja; y dgame en conciencia si tal hombre es ni
  puede ser nunca _viajero_ aunque mas tierras corra que el
  mismsimo _Judo Errante_.

  Tal es mi caso, amigo mio: he caminado mucho y viajado poco: y
  no obstante, tambien como V. soaba yo all en mis juveniles
  aos en el placer de los viajes; extasibame con _Robinson_,
  deleitbame con _Rolando_, no me detenia en engolfarme en el
  _Viajero universal_, y acaso acaso tuve mis tentaciones de tomar
  por modelo al _Jven Anacrsis_. Los nicos viajes que nunca me
  cautivaron fueron los del atildado alumno del insoportable
  _Mentor_, y todava confieso  V. que no he podido reconciliarme
  con el clebre y para m empalagoso libro del Sr. Fenelon. Pero
  vinieron los aos y con ellos los trabajos; comenc  vagar y
  disipronse naturalmente mis ilusiones de viajero.

  Mas dichoso V. que yo, mas perseverante en su vocacion, mejor
  dotado para su propsito por la naturaleza, va, jven aun, 
  enriquecer nuestra literatura con un libro original y bien
  escrito de _Viajes_, gnero que se ha cultivado poco en Espaa
  hasta el presente.

  Aprubolo sinceramente por el asunto y la feliz manera de
  desempearlo: lo aplaudo ademas porque creo que el conocimiento
  de los paises extranjeros puede ser para el nuestro un poderoso
  estmulo de adelanto en las vias del progreso en que con razon
  dice V. que ha penetrado hace ya aos, y tambien un argumento
  para responder victoriosamente  los que nos acusan de estar aun
  en la barbarie sumidos.

  Hay ademas hoy en el mundo una sealada tendencia  suprimir las
  distancias, borrar las distinciones y confundir los intereses.
  Van desapareciendo poco  poco las antipatas de raza, van
  suavizndose las rivalidades de nacionalidad; las corrientes de
  la humanidad se muestran en su curso convergentes; y si la
  _unificacion_ est ljos todava, no tan remota que el anteojo
  de la filosofa no la divise en lontananza.

  En tales circunstancias, amigo mio, el libro de V. que
  _presenta_ los Espaoles  los extranjeros, y  estos aquellos,
  como es costumbre en la buena sociedad inglesa, cuando entre
  personas que no se conocen se halla un tercero con mbas
  relacionado: el libro de V., digo, fcil y corrientemente
  escrito, observador sin pesadez, filsofo sin pretensiones,
  _presentndonos_ unos  otros, facilita el trato, y
  consecuentemente prepara la amistad.

  Cmo no ha de aplaudir el libro de V. quien como yo desea con
  toda su alma una union de todos los pueblos, que acabe, si es
  posible, hasta con el nombre de la guerra, y en consecuencia
  haga que de uno  otro polo no haya mas imperio que el de la
  ley, y que esa sea siempre la expresion de la voluntad
  universal!

  Si no me es dado pues ni disertar cientficamente sobre los
  viajes en general: si no me atrevo  decir  V. _pluma  pluma_
  ya que no cara  cara, todo lo bien que pienso, y que si no me
  engao pensar el pblico de su interesante libro: puedo por lo
  mnos en conciencia, y sin temor de ofender la modestia del que
  le ha escrito, asegurar que no ganaramos poco en que todos los
  jvenes que viajan lo hiciesen con el fruto que V. y sobre todo
  en que, comprendiendo la deuda que todos con la patria tenemos,
  la pagaran como V. haciendo  su pais partcipe del resultado de
  sus estudios y observaciones.

  En la imposibilidad de hacerle  V. un prlogo, le escribo lo
  que pienso de sus _Viajes_: acepte V., amigo mio, acepte el
  bolo de la incompetencia, y crea sobre todo que solo por
  aquello de que _impossibile nemo tenetur_, deja de complacerle
  tan por completo como lo deseara su sincerisimo y
  apasionado amigo:

  PATRICIO DE LA ESCOSURA.

  Paris, noviembre 1857.






  #DE COMO UN PRLOGO ES A VECES NECESARIO.#


  No es la moda la que coloca la pluma en mis manos: al contrario,
  he tenido necesidad de discutir conmigo mismo para convencerme
  de que al resumir en un volmen las notas de mis viajes, me
  obedezco, sin tener en cuenta para nada que la moda es esta.

  Teniendo la pasion de la lectura y alentado por la buena acojida
  que han obtenido los diferentes ensayos literarios que he dado 
  la estampa, nada mas lgico que bosquejar el cuadro de
  mis viajes.

  El viaje! esta ha sido mi constante aspiracion desde que tuve
  la edad de quince aos. Gracias mil  Dios que me ha otorgado
  la realizacion de mis ensueos, acariciados tanto tiempo por mi
  imaginacion!

  Sucedame siempre una misma cosa cada vez que me paseaba en el
  campo. La idea del viaje, siempre compaera de mi memoria, era
  constantemente el tema seguro de mi conversacion: mirando
  siempre delante de m, me impacientaba contra el horizonte que
  cerraba el paso  mi vista.

  Los lmites que las encumbradas montaas trazaban naturalmente 
  mi curiosa mirada siempre vida de penetrar  traves de los
  trminos, cruzbales afanoso con el pensamiento; y solazaba mi
  fantasa con el bellsimo lienzo que en mi ilusion dibujaba.

  Un cielo nuevo, diferentes praderas y torrentes, aire mas
  dilatado, otros espacios, un _mas all_ distinto del que siempre
  me encerraba en su estrecho mbito; h aqu mis deseos eternos.

  Estas eran mis frases; esta mi necesaria conclusion cada vez que
  regresaba del campo.

  La idea de visitar nuevos paises, se presentaba constantemente 
  mi imaginacion con un delicioso misterio que me fascinaba. La
  lengua, los trajes, las costumbres, toda la vida analizada en
  conjunto y en detalle, fingala en mi deseo, como distinta y
  nueva, en parangon con la que yo conocia.

  Mas tarde, cuando entrev la utilidad de los viajes, por la
  instruccion y conocimiento del mundo que reportan, tom carta de
  naturaleza dentro de mi cerebro--por decirlo as--la idea
  de viajar.

  Hoy, que afortunadamente he visitado algunos paises, dando
  cumplida satisfaccion  mis aspiraciones, justo y hasta
  necesario es que concrete en un solo cuadro los recuerdos de mis
  excursiones.

  No pretendo escribir un libro: si la frase no estuviera gastada,
  yo llamaria  este eptome _impresiones de viaje_, pero tantos
  son ya los que as han bautizado  sus apuntes, que yo me aparto
   toda prisa de semejante diccion y concluyo este mal hilbanado
  prlogo rogando al lector que califique este trabajo del modo
  que mas cuadre  su gusto.

  Como quiera que sea, esta publicacion no es otra cosa que una
  galera de cuadros naturales tomados  la vista: los colores que
  empleo, tomados de mi pobre paleta, son dbiles pero exactos.

  Y basta para un prefacio: era indispensable consignar que este
  libro no es hijo de la moda: si no me equivoco, lo he apuntado
  ya, y si no se entiende bien, spase al mnos que yo he
  pretendido decirlo.






  #ESPAA#.


  La Espaa, nuestra querida patria, tan calumniada por algunos
  extranjeros que con trivial ligereza han querido juzgarla, sin
  estudiar en modo alguno su estado actual, avanza rpidamente en
  el camino del progreso, y dentro de muy pocos aos ocupar el
  importante rango que de hecho la pertenece en Europa.

  Cualquiera otra nacion del mundo que hubiera tenido que pasar
  por las duras pruebas que la nuestra, con sus revueltas
  polticas tan frecuentes, con sus intiles gobiernos, con su
  fratricida y desoladora guerra civil de siete aos, hubiera sido
  borrada de los mapas y fundido en cualquiera otra su deshecha
  nacionalidad. Nuestra querida patria, que  pesar de todo, ha
  guardado inclume hasta hoy su santa independencia, que vive
  vida propia, que trabaja y avanza y que toca ya las ventajas de
  un magnfico porvenir, ha probado al mundo con esta demostracion
  de pujante vitalidad propia, que se basta  s misma y que
  merece ocupar un gran puesto en el congreso de los pueblos
  civilizados. Los dos altos y augustos sentimientos que viven en
  su corazon y la han conducido  salvo por en medio de
  tempestades y peligros, son el sentimiento religioso y el
  nacional: aqu amamos  Dios y  la patria; y estas dos
  poderosas virtudes que de luengos siglos poseemos, que guardamos
  con religiosa exactitud y que de seguro trasmitirmos  nuestros
  venideros, son dos poderosas palancas de porvenir y fuerza.

  Nuestra legislacion municipal, la mas rica, la mas libre, la mas
  antigua de Europa, nos ha dado una educacion intrnsecamente
  democrtica, que ha engendrado en nuestras almas el innato amor
   la libertad. En vano se nos hablar de la dinasta austraca
  que ha gobernado nuestra Espaa con las formas del absolutismo:
  nuestros ilustres comuneros de Castilla, combatiendo los
  primeros del mundo en batalla campal contra la tirana de los
  Reyes, son una soberbia y altiva protesta que nuestro carcter
  escribi en los campos contra todo lo desptico. Nuestras
  costumbres, prcticamente libres, no importadas de parte alguna,
  son las mas democrticas de Europa: y al decir esto, ni hablamos
  de memoria ni avanzamos una aseveracion dudosa.

  En nuestra vida de viajero y de diplomtico hemos tenido ocasion
  de estudiar de cerca y con detenimiento las costumbres de las
  sociedades de Europa: en ninguna ni nunca hemos encontrado la
  admirable igualdad prctica de nuestra Espaa, donde en rigor no
  existen clases: aqu, entre nosotros, lo mismo hoy que en tiempo
  del absolutismo, todas las carreras y dignidades del Estado han
  sido accesibles al pueblo; de sus filas han salido ministros,
  generales, obispos, estadistas, todo: hoy, como siempre, estn
  abiertas  todas las clases de la sociedad espaola las carreras
  todas: no tenemos aristocracia de hecho: el clero, el pueblo, la
  nobleza, la clase media, se mezclan y confunden en sus
  reuniones, en sus enlaces, en sus actos todos de la vida pblica
  y privada. Como nuestra educacion ha sido eminentemente
  democrtica, nuestras costumbres lo son tambien, y de ellas ha
  brotado espontneamente el sentimiento de amor  la libertad que
  tenemos; y amando  Dios,  la libertad, y  la patria, el
  filsofo y el estadista pueden regocijarse y estar tranquilos;
  nosotros no podemos morir y el porvenir es nuestro.

  Esto en cuanto  la Espaa moral: ahora vamos  visitar, aunque
  ligeramente, la Espaa que los extranjeros han descrito, la
  Espaa de difciles comunicaciones y de atraso material.

  Madrid, que hoy empieza  ser conocido en toda Europa, es una
  gran capital que de nada carece: cielo esplndido, sociedad
  finsima y fcil, vida literaria pujante y fecunda, once teatros
  pblicos, donde tienen su templo todos los gneros de la
  comedia, la msica y el drama: artistas, literatos, filsofos,
  academias, museos: caminos de hierro  diferentes ciudades de
  importancia, abundancia de recursos literarios, paseos
  admirables, monumentos, calles y plazas como las de las primeras
  capitales de Europa, diferentes lneas frreas comenzadas que le
  darn una inmensa importancia dentro de cuatro  cinco aos que
  todas estarn terminadas, movimiento periodstico inmenso,
  animacion, fisonoma, grandeza. Ese es el Madrid de hoy: esperad
  cinco aos y ser visitado por todos los viajeros de Europa, que
  de seguro hallarn en l una de las mas bellas ciudades de hoy:
  cuenta una poblacion de 300,000 habitantes.

  Barcelona, segunda capital de Espaa, con cuatro caminos de
  hierro, abiertos al pblico hace aos, con una vida industrial
  asombrosa, con sus innumerables fbricas de cuanto la industria
  conoce[1], con su puerto importante donde todos los dias tocan
  vapores de todos los paises, con sus tres teatros pblicos, dos
  de pera italiana, con sus doscientos treinta mil habitantes,
  con sus magnficas plazas y calles, sus monumentos, su
  prodigiosa animacion, su constante actividad, con sus buenos
  hoteles, sus paseos, su creciente prosperidad; Barcelona,
  concluimos, es una ciudad de alta significacion y de la
  importancia de cualquiera otra ciudad de Europa que como ella no
  sea capital de nacion.

  Valencia, ciudad pintoresca y animada, con una poblacion
  laboriosa y trabajadora, con su industria de seda tan avanzada,
  puerto de mar concurrido, mucho comercio, caminos de hierro 
  Jtiva y al Grao, dos teatros pblicos, muchas iglesias notables
  bajo el aspecto del arte, la campia mas deliciosa que
  imaginarse puede, toda cultivada admirablemente palmo  palmo,
  con museo, casinos, sus peridicos, sus hermosas mujeres, su
  delicioso clima, su azulado cielo, su animacion habitual, y su
  poblacion de ciento cinco mil habitantes.

  Sus principales edificios son la catedral, el consulado, el
  Temple, el Hospital General, la Aduana, el palacio del Arzobispo
  y otros varios. Tiene universidad literaria muy concurrida,
  escuelas gratitas, y casas de beneficencia en brillante estado.

  Entre los establecimientos penales descuella el presidio, que es
  un verdadero modelo y merece ser visitado por los extranjeros.
  Valencia ntes de un ao estar unida  Madrid, Alicante,
  Almansa y Albacete por medio de un camino de hierro.

  Sevilla, con su Guadalquivir  los pis, con su clebre
  catedral, las casas consistoriales, la Audiencia, la Lonja, y
  otros muchos edificios notables; Sevilla es tambien una de las
  ciudades mas mercantiles de Espaa, comercia en grande escala, y
  tiene una poblacion de ciento treinta mil almas. Su cultura es
  superior  todo elogio, pues hasta en las filas del pueblo se
  observan buenos modales y finura.

  Tiene Sevilla excelentes peridicos de literatura, academias, y
  aventajados artistas. Su cielo, su clima, sus mujeres son
  renombradas en toda Europa: los frutos deliciosos de su campia
  son de lo mejor de su clase: tiene muy avanzadas las obras de
  sus ferrocarriles  Crdoba y Cdiz.

  Zaragoza la inmortal, la patria de los hijos esforzados, es
  tambien otra ciudad importante de Espaa que he visitado tres
  veces. El camino de hierro que la pondr en comunicacion con
  Madrid y Barcelona, que ntes de cuatro aos estar abierto al
  pblico, pues en mbas lneas se trabaja sin descanso, acrecer
  muchsimo su actual significacion y la dar nueva vida
   impulso.

  Zaragoza tiene magnficas iglesias que llaman la atencion del
  viajero y que merecen verse, como la Seo y Nuestra Seora
  del Pilar.

  Sus edificios mas notables son la Lonja y los palacios del
  Arzobispo y del General. Entre sus calles ocupa el primer lugar
  la del Coso, ancha, recta, despejada; hay muy buenos paseos al
  rededor de la ciudad. La agricultura constituye la principal
  riqueza de la capital de Aragon: tiene tambien sus peridicos y
  sus teatros: la poblacion es de cincuenta mil almas. El pueblo
  es eminentemente liberal, noble, esforzado, valiente, generoso.

  Cdiz y Mlaga, otras dos ciudades de nuestra Espaa que he
  visitado, se distinguen, la primera por su encantadora
  situacion, por su blancura y su excesiva limpieza, por su
  civilizacion avanzada.

  Es grande la vida literaria de Cdiz, donde se publican muy bien
  escritos peridicos y libros: tiene florecientes academias y
  dase culto esmerado  las artes: su sociedad es una de las mas
  cultas y finas de Espaa.

  Sus mujeres, poderosamente hermosas, son uno de los mejores
  adornos de su sociedad. Cdiz tiene tres teatros pblicos,
  calles y plazas elegantes, y el aspecto general de la ciudad es
  de lo mas agradable y pintoresco que idearse puede.

  Tiene caminos de hierro en explotacion  Jerez y al Puerto, y en
  construccion el de Sevilla.

  Mlaga, industrial, puerto de mar, fbricas de fundicion, de
  tejidos, de hilados: buenos paseos, algunos edificios notables:
  sus clebres vinos.

  Hablo en mi libro nicamente de las ciudades que he visto; el
  viajero tiene todava algunas otras dignas de ser visitadas:
  Granada, Crdoba, Toledo, Santiago, Leon, Salamanca.

  Continuando nuestra rpida resea sobre Espaa, vamos 
  consignar unos ligeros apuntes sobre algunas otras ciudades que
  tambien conocemos.

  Palencia, situada  ocho leguas de Valladolid y cuarenta de la
  capital de Espaa, es una ciudad que, aunque de tercer rden,
  tiene una magnfica catedral, los palacios de Don Sancho y el
  Obispo, un elegante teatro, casino, y algunas buenas calles: su
  riqueza la constituye la agricultura.

  Tiene fbricas de harinas. La primera universidad que hubo en
  Espaa se fund en Palencia: se tiende  sus puertas el canal de
  Castilla que la pone en comunicacion con Alar y Valladolid; y
  hoy trabaja con fe en su camino de hierro.

  Valladolid, patria de Felipe II, es sin disputa la primera
  ciudad de la caballerosa y noble Castilla. Tiene universidad
  literaria muy concurrida, audiencia territorial, es capital de
  uno de los distritos militares de la Pennsula, ciudad agrcola
   industrial.

  Sus principales edificios son la catedral, obra magnfica del
  grande Herrera, que no est terminada; la universidad, de formas
  elegantes y de gusto arquitectnico; la clebre iglesia de San
  Pablo, con sus lindsimos prticos, su esbelta arquitectura y
  lujo de ornamentacion; los arcos de Benavente, el palacio Real y
  algunos otros.

  Valladolid tiene muchas y buenas calles, algunas tiradas 
  cordel; paseos excelentes, como el _Campo Grande_ y las
  _Moreras_; bibliotecas pblicas, teatros, sociedades literarias.
  Hoy empieza  ser un centro industrial de importancia: muchas
  fbricas de harinas, otras de tejidos de algodon, de loza, de
  hilados, de fundicion. Tiene treinta mil habitantes, canal
  navegable hasta Rioseco y Alar, y muy adelantadas las obras de
  su via frrea.

  Brgos, ciudad de recuerdos y monumentos, merece tambien la
  visita del viajero. Su renombrada catedral, una de las mas
  bellas de Europa, es majestuosa, gallarda, elegante; ataviada
  con el manto gtico que sus arquitectos la vistieron, se
  presenta al espectador con todo el interes de un monumento
  del arte.

  Las _Huelgas_, clebre monasterio, fundado por Alfonso VIII,
  llama tambien la atencion del que viaja para estudiar. La
  iglesia de los Cartujos contiene un soberbio sepulcro consagrado
   Don Juan II, digno de ser visto: es obra de arte admirable,
  fundido en mrmol de Carrara, con rica pompa de relieves y con
  lujo de estatuaria.

  Brgos tiene hoy poca importancia; su clima es sumamente frio y
  sus recursos son muy pocos: se visitan con gusto sus edificios
  notables y sus paseos, pero fuera de esto nada ofrece
  al viajero.

  Santander, ciudad perteneciente tambien  Castilla la Vieja, es
  un centro muy activo de nuestro comercio; tiene una vida pujante
  y animada y cuenta con grandes recursos y elementos de
  prosperidad. Puerto de mar muy concurrido, y depsito general de
  todas las harinas de Castilla, mantiene activas relaciones de
  comercio con toda Amrica, y en especial con nuestras Antillas.

  Su muelle es uno de los mas bellos de Espaa, un largo y
  elegante lienzo de magnficas casas constituye su frente
  principal. Cuando se terminen las obras del puerto, y est
  abierta al pblico la lnea frrea hasta Alar, una de cuyas
  secciones est ya en explotacion, Santander acrecer mucho la
  importancia y significacion que hoy tiene.

  Cuntanse en la ciudad algunos buenos edificios; las calles en
  general son rectas y despejadas: hay un lindo teatro y sus
  correspondientes casinos.

  Vitoria, San Sebastian  Irun, son las tres poblaciones de
  importancia que se encuentran en el camino de Madrid  Bayona.
  Sabido es que nuestras Provincias Vascongadas son un modelo de
  laboriosidad y cultura: all la tierra no permanece ociosa, como
  en Aragon, que solo puede visitarse por tener el honor de
  penetrar dentro de los muros de la inmortal Zaragoza.

  Las Provincias Vascongadas, como he indicado, tienen el
  privilegio de atraer poderosamente la atencion de todo aquel que
  las visita. Sus moradores, lo mismo que los aragoneses, reflejan
  en sus expresivos rostros la honradez y franqueza.

  El pais todo est cuidadosamente cultivado: en los picos de las
  montaas ha plantado la vid la mano laboriosa del vasco.
  Cuntanse innumerables carreteras, anchas, cmodas y bien
  construidas. La sencilla organizacion de sus tutelares gobiernos
  de provincia, favorece el desarrollo de la buena fe que  todos
  distingue, y los vnculos de la familia, santos en todas partes,
  son all sagrados: de aqu la bondad de los habitantes, porque
  sabido es que el hogar domstico es todo; si este es bueno, la
  sociedad, que es su reflejo, no puede mnos de serlo tambien.

  Vitoria, San Sebastian  Irun, son tres lindas ciudades, aseadas
  y hermosas, notables por su animacion y riqueza: abundan las
  fbricas de fundicion y el trabajo se hace _oir_ en todas
  partes. Vitoria y San Sebastian cuentan buenas plazas y
  edificios: Irun tiene una bonita casa de villa. De Irun  la
  frontera de Francia solo debo hacer notar una santa emocion que
  me conmovi. En el solemne instante de cruzar el puente del
  Vidasoa, mi corazon conmovido profundamente envi desde el
  extremo del puente un saludo de bendicion y de cario  mi
  familia y  mi patria. Mi queridsima Espaa, representada en
  Irun, que todava devoraba con mis ojos, me atraa poderosamente
  hcia s, y por dos veces consecutivas avanc hasta la mitad del
  puente para enviarla mis votos por su engrandecimiento y
  prosperidad.

  Habiendo dado demasiada extension al captulo sobre Espaa,
  vamos  terminarle consagrando ntes unas cortas lneas al
  estado actual de nuestros medios de comunicacion, y exponiendo
  algunas otras consideraciones generales sobre el estado actual
  de Espaa.

  En materia de comunicaciones, tenemos carreteras generales en
  buen estado para las principales ciudades de Espaa; los canales
  de Castilla, Aragon y otros: vapores para todas las lneas, y
  caminos de hierro de Madrid  Almansa y Alicante, de Valencia 
  Jtiva, de Barcelona  Tarrasa, Granollers, Arenys de Mar y
  Martorell, de Cdiz  Jerez y al Puerto, de Reinosa  Alar, de
  Valencia al Grao, de Langreo  Gijon, de Tarragona  Reus: todas
  estas lneas estn abiertas al pblico: en construccion
  avanzada, prximas  terminarse, tenemos la de Almansa  Jtiva,
  y la de Madrid  Guadalajara tambien: estas dos lneas, mbas
  grandes y de suma importancia, se darn al pblico ntes de un
  ao: las lneas de Zaragoza  Barcelona, y de Madrid 
  Valladolid, en las que se trabaja sin descanso, se abrirn
  tambien  la circulacion pblica ntes de tres aos.

  En resmen, Espaa, que por causas conocidas de todos, ha
  tardado en comenzar sus vias frreas, toma hoy una noble
  revancha trabajando en todas direcciones y sin levantar mano.

  Esta es la Espaa verdadera actual, no la que algunos viajeros
  han pintado: pronto la Europa toda tendr ocasion de conocerla.
  Los inmensos recursos de todo gnero con que contamos, la
  fabulosa riqueza de su favorecido suelo, sus dos mares, sus
  rios, su delicioso clima, su prspera y floreciente agricultura,
  su industria y su comercio, en progreso constante; su poblacion
  de diez y ocho millones de habitantes, todas estas
  circunstancias reunidas, con su red de caminos de hierro que hoy
  construye aceleradamente, sus riqusimas y florecientes colonias
  de Amrica y Asia, sus posesiones de Africa, y su portentosa
  riqueza, le aseguran un porvenir grande, digno de ella. Con un
  buen gobierno que tuviramos por una docena de aos, nuestro
  brillante porvenir llegaria mas pronto.

  En Espaa tenemos once universidades literarias,  las que
  concurrieron en 1856 doce mil seiscientos tres estudiantes. Las
  escuelas pblicas de instruccion que se cuentan en Espaa son
  15,400, y los discpulos que asistieron  ellas en el mismo ao
  1856 fueron en nmero de un millon ochocientos mil. Estas dos
  cifras hablan muy alto en favor del estado intelectual de
  Espaa: fjense bien los que pretendan hablar de nuestro pais en
  esas dos estadsticas, que son las que mejor traducen el estado
  intelectual de un pueblo.

  El nmero de peridicos polticos y literarios de todo gnero
  que se publicaban en Espaa en 1856 fu el de doscientos
  ochenta. Esta elevadsima cifra, que tambien aboga en pro del
  grande amor  la lectura que se ha dispertado en nuestro pueblo,
  se aumenta todos los dias; cuntanse muchsimas bibliotecas que
  publican  volmen diario, y alguna de ellas tiene mas de
  cincuenta mil suscritores.

  No hay una sola poblacion en toda Espaa, comprendiendo las de
  tercero y cuarto rden, que carezca de un teatro y de un casino
  con gabinete de lectura.

  Un pueblo que lee y que concurre al teatro, tiene una educacion
  culta, y demuestra que es digno de ser estudiado por los
  viajeros que se proponen conocer el espritu de un pueblo,
  primera aspiracion de todo el que viaja con un noble objeto.

  Los establecimientos de beneficencia que el sentimiento
  cristiano espaol ha levantado entre nosotros componen un nmero
  crecidsimo y hablan muy alto en favor de nosotros. La Espaa
  cuenta actualmente mas de doscientas casas de beneficencia que
  la caridad pblica sostiene en su mayor parte. Las escuelas
  gratitas fundadas en Espaa para la educacion del pueblo, y en
  las cuales se da una instruccion esmerada, son en grande
  nmero tambien.

  Ya se comprender fcilmente que en este libro no nos ocupamos
  con detencion de nuestro pais: si la ndole de una obra como
  esta, en la que solo estn apuntadas las impresiones de un
  viaje, nos permitiera entrar en el exmen de su espritu
  pblico, de la organizacion de la familia, de sus relaciones
  sociales, de su carcter digno y altivo, de sus grandes
  instituciones; entnces podramos trazar un cuadro consolador y
  admirable. En otro libro que preparamos sobre el estado actual
  de la Europa, nos ocuparmos separadamente y con la extension
  necesaria de nuestra amada Espaa.

  Aqu solo apuntamos detalles y algunos datos estadsticos de
  verdadero interes para el que desee conocer un poco la patria de
  Cervantes y Calderon.

  Habiendo trazado el cuadro de nuestros viajes por Europa y
  Amrica, hemos creido de nuestro deber dar tambien un lugar en
  nuestras pginas  la Espaa, con el nico objeto de darla 
  conocer tal cual es, deshaciendo en cuanto podamos las
  equivocadas opiniones que de ella se han formado por muchos
  viajeros. Y como publicamos nuestro libro en Paris, haciendo
  ademas una edicion francesa, esperamos que nuestra patria ser
  debidamente apreciada, con lo cual queda satisfecho nuestro
  primer deseo. Nosotros no pedimos mas que imparcialidad: as
  como en nuestro libro se encontrar un juicio desapasionado y
  exacto de cuanto hemos visto en las diferentes naciones que
  conocemos, del mismo modo reclamamos para Espaa narraciones
  verdicas y justas.

  Nosotros para ser estimados y respetados no necesitamos mas que
  una circunstancia, una sola, la de ser estudiados y conocidos.

  Previa esta indispensable manifestacion, vamos  terminar
  nuestro captulo sobre Espaa, no sin consignar ntes algunas
  otras notas de importancia  interes para mejor conocer y
  apreciar el estado actual de Espaa.

  El clero espaol, que en muchos pueblos de Europa suponen
  poderoso, y  quien atribuyen una inmediata influencia sobre la
  marcha social de Espaa, ocupa una posicion inmensamente
  diferente de la que hasta hace poco disfrutaba, y carece de esa
  accion que los que no conocen nuestro pais le suponen.

  La revolucion poltica y social operada en Espaa  consecuencia
  de la muerte de Fernando VII, ha emancipado para siempre al
  pueblo espaol de la influencia clerical que de un modo
  ilegtimo pesaba sobre l: las inmensas riquezas que la Iglesia
  espaola poseia, han sido vendidas por la nacion en su mayor
  parte: con la regeneradora medida de la desamortizacion, se ha
  prodigiosamente aumentado la riqueza pblica, se ha impreso un
  poderoso movimiento de institucion al comercio y  la industria,
  se han creado muchos propietarios, se ha dado mayor vida  la
  agricultura, y se ha libertado el pueblo espaol de una
  influencia que le entorpecia en su majestuosa marcha.

  Yo, que me vanaglorio de ser cristiano, no quiero en modo alguno
  para el clero otra influencia que la de su talento y su virtud,
  ninguna otra; no quiero jamas un clero rico que influya bajo tal
  consideracion.

  Por fortuna la Espaa no tiene que temer ese grande
  inconveniente: declarados justamente bienes de la nacion los que
  el clero retena en su poder, y vendidos como estn aunque por
  desgracia no todos, la influencia del clero espaol es hoy
  limitada y corta. Como en nuestra actual sociedad significa
  tanto, por desgracia, la riqueza, el clero ha perdido con los
  bienes que poseia la influencia que le daban: en los
  presupuestos de la nacion figuran las sumas con que el Estado
  atiende  los justos y necesarios gastos del culto y sus
  ministros: con esto solo se prueba que el clero no es rico, y no
  sindolo como no lo es, no tiene otra influencia que la que de
  derecho le pertenece, la que le da su augusto ministerio y la
  que puedan prestarle sus virtudes y sus talentos.

  Con esta manifestacion quedan victoriosamente contestados
  cuantos suponen equivocadamente que el clero de nuestros dias en
  Espaa ocupa el mismo puesto que el de hace cien aos: no hay
  mas diferencia que la de un siglo, y la de un siglo de
  constante progreso.

  La clase media, que ntes que en ningun otro pueblo de Europa
  tom puesto y lugar, definiendo sus ttulos y aspiraciones ante
  el clero y la nobleza, porque nosotros apnas hemos conocido el
  feudalismo, tiene hoy entre nosotros grande importancia y
  significacion. Los mas ilustres representantes de la literatura,
  la poltica, la filosofa, las artes, la iglesia y la milicia
  han salido de sus filas: las eminencias todas del pais reconocen
  por orgen  la clase media, que es rica, ilustrada, numerosa.

  Nuestro ejrcito, aguerrido y valiente como el primero del
  mundo, se halla hoy en un estado de organizacion admirable. Yo,
  que soy enemigo de los ejrcitos permanentes y que con profundo
  dolor reconozco hoy como una fatal necesidad, hasta que los
  gobiernos, cumpliendo con sus deberes, eduquen  instruyan al
  pueblo, no puedo mnos de admirar el estado del ejrcito
  espaol, que es brillantsimo.

  La marina de guerra, que fu un dia la primera de Europa, y que
  hace veinte aos se hallaba en un lamentable estado de
  postracion y abandono, se fomenta y engrandece
  extraordinariamente en nuestros dias. Las construcciones de
  buques de guerra ocupan hoy nuestros arsenales, y cada ao se
  aumenta nuestra armada, que muy pronto ser respetable y
  numerosa. La prosperidad creciente y asombrosa de nuestras
  colonias de Asia y Amrica, para cuya defensa tenemos
  constantemente en ellas mas de treinta buques de guerra, hace
  necesaria la grande proteccion con que hoy miramos  la armada.

  Nuestro comercio exterior, que cada dia aumenta los crculos y
  esferas de su accion, que se extiende y se presenta en remotos y
  nuevos mercados, cuenta tambien con una numerosa marina mercante
  que es un grande elemento de riqueza nacional.

  Si al terminarse la guerra civil de los siete aos nuestro
  numeroso y aguerrido ejrcito hubiera ido  Africa, donde tanto
  hemos poseido y  donde debemos ir, hoy tendramos mas
  posesiones que las que nos pertenecen; nuestro comercio se
  hubiera desenvuelto en mayor escala; las ambiciones militares
  hubieran tenido un noble palenque donde desarrollarse y crecer,
  y por ltimo, nos hubiramos visto libres de muchas discordias
  civiles que han trastornado la Espaa.

  Entnces los triunfos de nuestras armas no hubieran costado  la
  patria tanto sacrificio, tanta desgracia. Ojal se hubiese
  hecho as! Qu _hoy_ tan claro alumbraria nuestros horizontes!






  #FRANCIA#.


  Es un error muy admitido, especialmente en Espaa, el que
  consiste en creer que la Francia toda es un pais de adelantos
  y progreso.

  La Francia, cuya iniciativa en los asuntos polticos de Europa
  le concede mucha importancia, tiene bastante que progresar aun
  para ponerse  nivel de otros pueblos en cuanto  ciencias,
  filosofa y artes; y considerada bajo el prisma de mejoras
  materiales, solo en estos ltimos cuatro aos es cuando ha
  comenzado  progresar.

  El sistema de centralizacion que el partido conservador
  entroniz en Francia de un modo exagerado, ha hecho que Paris
  sea la nacion, el corazon de la Francia, su brazo, su cabeza.
  Para ello ha sido necesario mnoscabar las libertades de los
  municipios y con ellas la vida de las provincias, su vida
  poltica, su accion gubernamental. Como Paris es verdaderamente
  una ciudad mgica y portentosa, donde se halla reunido todo lo
  mejor de la Francia, sus poetas, sus filsofos, sus pintores,
  sus literatos, sus hombres polticos; como en Paris vive el
  arte, como es el centro de todas partes, como es la sola ciudad
  que generalmente visita el viajero, de aqu el que se crea que
  la Francia es el primer pueblo. Error! y error lamentable,
  porque Paris no es mas que la capital, y Paris no es la Francia
  para el filsofo, para el que pretende estudiar el estado
  del pueblo.

  Cuando se visitan las ciudades de segundo y tercer rden, se ve
  cuan atrasada est aun la Francia: la instruccion pblica,
  seguro barmetro de un pueblo, ljos de ser general como en
  Suiza y Alemania, se encuentra rezagada y en un lamentable
  estado, siendo general en todos los pueblos, aun los mas
  prximos  las ciudades, encontrar una tercera parte del pueblo
  que no sabe leer ni escribir, siendo las mujeres las que mnos
  aprenden[2]. Hasta hace dos aos, poca del grande
  desenvolvimiento de los caminos de hierro, las ciudades de
  segundo y tercer rden estaban sin mas comunicaciones que las de
  unas incmodas  insoportables diligencias: el extranjero
  encontraba con mucha dificultad un hotel medio regular donde
  hospedarse: hoy todava se cuentan en Francia bastantes
  diligencias, y en cuanto  los hoteles, son en mucho inferiores
  los que hoy existen  los de la Suiza, Holanda y otros paises.

  La filosofa del siglo XVIII, que ha dado al pueblo frances una
  educacion materialista, ha producido los resultados que hoy se
  tocan con gran desconsuelo de sus hombres pensadores. El pueblo
  frances apnas cree en otra cosa que en los goces; toda su
  ciencia se reduce  la duda y al sarcasmo. Sin fondo alguno, sin
  educacion literaria, sin instruccion bastante, escapa el
  espiritualismo  su corta concepcion; duda por sistema, y en vez
  de estudiar para aprender algo, se duerme en la ignorancia mas
  desconsoladora, en esa ignorancia estacionaria que no da un paso
  adelante ni atras; ese es el pueblo frances considerado bajo el
  aspecto de la inteligencia.

  Las ciudades de Francia que yo he visitado, y de las que hablar
  ligeramente, son Bayona, Burdeos, Nancy, Strasbourg, Mulhouse,
  Amiens, Marsella, Lyon, Lille, Poitiers, Angulema, Tours,
  Perpignan, Narbona, Tolosa y Orleans.

  Habindome dirigido  Francia desde Madrid por Brgos y las
  Provincias Vascongadas, segun he apuntado ya, la primera ciudad
  que sali  mi encuentro fu Bayona.

  Desde la misma frontera el viajero comienza  ver los hilos
  elctricos que ponen en comunicacion instantnea  todos los
  departamentos con Paris.

  Este notabilsimo invento, debido al ilustre espaol Salv, que
  en el ao 1829 hizo en la Academia de Madrid los mas cumplidos
  ensayos, cuando ninguna nacion de Europa tenia aun la mas remota
  idea de l, le han utilizado los extranjeros ntes que nosotros.
  La Francia, en materia de comunicaciones, est hoy muy avanzada.

  En el mismo instante de entrar en su territorio, la polica se
  encarga de hacer presentar su pasaporte  todo viajero. La
  diligencia espaola que desde Brgos llega hasta Bayona, sufre
  tambien  la entrada de Francia un escrupuloso registro; todos
  los equipajes son reconocidos, y lo primero que  los espaoles
  se pregunta por los encargados de la oficina aduanera, es _que
  si llevan tabaco_.

  Tan luego como esta enojosa ocupacion se termin, continuamos
  nuestro viaje hasta Bayona. Antes de llegar  esta ciudad, no
  obstante ser el trayecto tan corto, tuve lugar de acordarme de
  las casas de Beneficencia y de las formas con que se recibe 
  los extranjeros. Digo esto porque desde la frontera hasta Bayona
  encontr doce  catorce mendigos que desde la carretera misma
  imploraban la compasion del viajero; esto por lo que se refiere
   la organizacion del sistema de las casas de caridad pblica;
  respecto  lo de las formas, dos veces nos pidieron los
  pasaportes, y dos veces fu detenida la diligencia desde la
  frontera hasta Bayona en cuya ciudad nos hicieron entregarlos de
  nuevo  las mismas puertas.

  Esta vigilancia continua que ciertamente molesta, en especial 
  los caractres independientes, produce muy mal efecto. Mucho
  aplaudiria yo  los gobiernos que despues de adoptar las medidas
  necesarias que la tranquilidad de cada pueblo reclama,
  recibieran  los extranjeros con mnos lujo de accion
  gubernamental, con mnos formalidades.

  Antes de ocuparme de Bayona, plceme consignar una observacion
  digna de ser notada. Algunos espaoles traducidos que solo han
  llegado  la frontera de Francia, se esfuerzan en hacer creer
  que todo lo extranjero es bueno,  insoportable lo nacional. El
  descrdito que quieren hacer caer sobre el pais que los ha
  educado, se vuelve de rechazo sobre ellos. Yo, que me precio de
  ser eminentemente imparcial, dir  propsito de comunicaciones
  lo mismo que sobre todo, la verdad y nada mas que la verdad.

  La carretera de Madrid  Zaragoza, la de Madrid  Santander por
  Brgos, la de Madrid  Bayona, la de Valencia  Madrid por las
  Cabrillas, y por ltimo, todas las que abundan en las Provincias
  Vascongadas, son casi tan buenas y tan bien construidas y
  cuidadas como las de Francia, Italia y Suiza, que son las
  principales que he encontrado en Europa. El que diga lo
  contrario habla con prevencion  injusticia.

  Bayona tiene una soberbia campia que hermosea
  extraordinariamente todo su trmino: la ciudad presenta muy buen
  aspecto; anchas y largas calles constituyen su elegante centro.
  Desde luego se apercibe el viajero que Bayona es ciudad de
  alguna importancia; la animacion que reina por todas partes
  habla en pro de su riqueza y movimiento comercial: vida
  literaria ninguna. Hoteles y algunos edificios notables
  embellecen el interior de la ciudad: las plazas, en general
  grandes y hermosas, entretienen agradablemente la atencion. Como
  el interes de una poblacion como Bayona se gasta pronto para el
  extranjero, tom billete en la diligencia de Burdeos, que  las
  dos de la tarde parte del Hotel del comercio[3].

  Veinte horas poco mas  mnos emplea la diligencia en su carrera
  de Bayona  Burdeos. La carretera que separa estas dos ciudades
  es buena como casi todas las de Francia. Es de notar que por
  todas partes se recrea y deleita la vista contemplando la
  cultivada campia que se ostenta lozana en general. La Francia,
  que se ha visto libre de las prolongadas y eternas luchas que
  han desolado nuestra Espaa; la Francia, que por otra parte
  cuenta con la enorme poblacion de 36,000,000 de habitantes y se
  halla muy bien enclavada en Europa, ha tenido tiempo y brazos
  suficientes para hermosear su terreno, poblndole como lo est
  de casas de campo, y cultivar con esmero y asiduidad la tierra
  que embellece los trminos, acrecienta la riqueza pblica, da
  ocupacion  sus moradores y adelanta el progreso pblico.

  Sin episodio ni incidente alguno notable entr en Burdeos.

  Esta populosa ciudad, una de las primeras de Francia, anuncia
  ntes de entrar en su recinto lo importante de su significacion
  poltica y comercial. El viajero que llega  Burdeos procedente
  de Bayona, atraviesa una larga calle de tres cuartos de legua,
  cerrada con imponentes y majestuosos lienzos, que desemboca en
  una gran plaza.

  Algunos elegantes palacios embellecen la ciudad; un considerable
  nmero de hoteles, servidos regularmente, ofrecen comodidad
  al viajero.

  El comercio de la poblacion empujado por el grande sistema de
  comunicaciones que por tierra y por mar facilitan all las
  relaciones, presta bastante vida  todo. Su celebrado vedo,
  que tanta riqueza supone, adorna de un modo esplndido la
  campia. Las tiendas de comercios de la ciudad, vestidas casi
  con tanto lujo como las de Paris y Lndres, comunican  su
  aspecto ese aire de fiesta que tanto gusta  la moda de
  decoracion actual.

  El teatro de Burdeos es un vasto edificio de piedra con cuatro
  fachadas de elegantes columnas, gallarda pompa de construccion y
  con riqueza de detalles arquitectnicos. Visto solamente su
  exterior, sobrepuja  los primeros de Europa tanto por su
  grandeza material como por su bizarra contestura. La sala no
  corresponde  la magnificencia que desde fuera anuncia:
  recientemente se ha decorado el interior, ntes de que yo le
  visitara, pero sin embargo es muy inferior  lo que prometen sus
  espaciosos y elegantes vestbulos, su soberbia galera circular.
  Los palcos son desmesuradamente grandes y estn vestidos con
  chocarrera decoracion: las lunetas pobres y estrechas.

  Lo que falta  Burdeos es poblacion: el nmero de habitantes que
  contiene no est en relacion con la grandeza de la ciudad, as
  es que el silencio la rodea. Las Catacumbas y algunos cuantos
  edificios que embellecen la poblacion, son dignos de que el
  extranjero los visite.

  Burdeos puede considerarse como un gran prtico que da entrada 
  Paris: la idea que su conjunto imprime en el nimo, prepara y
  medio dibuja las colosales proporciones de la soberbia ciudad
  que se llama Paris. Diferentes empresas de carruajes hacen el
  servicio del interior de la ciudad.

  El afan con que yo deseaba llegar cuanto ntes  la capital de
  Francia, me hizo abandonar mas pronto  Burdeos. La grande
  distancia que separa  estas dos capitales la recorre el viajero
  en doce horas, merced al excelente camino de hierro que las une.
  Al dirijirme desde mi hotel al embarcadero tuve ocasion de ver
  un largo y bien construido puente prximo  la estacion, que mas
  tarde he vuelto  ver y que se distingue por su elegante y
  slida construccion. Cerca de la ciudad existe un puente
  colgante que vale una visita.

  Elegante y espacioso es el embarcadero del camino de hierro;
  tom billete de primera clase en tren directo, cosa que aconsejo
   todos tanto por la economa de tiempo como por la mayor
  seguridad que ofrece, y apnas sonaron las ocho de la maana en
  el reloj de la estacion, rompi su majestuosa marcha el tren.

  Aqu podria combatir bajo cierto aspecto el sistema de viajes
  por camino de hierro como prosicos, en el sentido de que hacen
  intil la hermosura y juventud de la naturaleza, que al
  rapidisimo vuelo con que uno marcha le es imposible admirar.
  Efectivamente; la poesa de los paisajes diferentes que presenta
  la naturaleza, as como el encanto de sus cuadros variados y
  frescos, pasan completamente desapercibidos  traves del rpido
  curso con que se precipitan los carruajes arrastrados por
  el fuego.

  En cambio y compensacion casi suficiente, pueden  su vez
  objetar los que no se cuidan de las bellezas del campo, que vale
  mucho mas prescindir de la poesa que soportar las incomodidades
  casi insoportables en un largo viaje, de la vetusta y molesta
  diligencia.

  Mi voto en esta cuestion pertenece sin vacilar un momento  las
  locomotoras. Me entusiasma y complace leer los prodigios que
  Dios ha escrito en ese libro majestuoso que se llama la
  naturaleza, pero no es mnos cierto que me asusta y desalienta
  ese cerrado cajon de madera que se llama diligencia y yo
  apellido tortura. S, no ofrece la menor duda: los caminos de
  hierro son los preferidos por todo el mundo; aparte de sus
  inmensas ventajas de inaudita y pasmosa celeridad, ademas de su
  cmoda disposicion, tienen tambien su poesa especial. Las
  columnas de humo blanqusimo que suben en forma de corona desde
  el momento en que rompe su marcha majestuosa el tren, el vuelo
  solemne  imponente de su carrera, que parece conducir por el
  aire  los carruajes, tiene tambien su poesa.

  Elegantes coches de ocho asientos, anchos, cmodos, espaciosos,
  ofrecen al viajero la mas cumplida comodidad: una tupida
  alfombra recoje los pis, que pueden colocarse del modo y forma
  que mas acomode: de noche tiene dentro cada carruaje luz
  clarsima para que el viajero lea. Desfilan  su vista durante
  el dia con la prodigiosa celeridad de un sueo, las campias y
  los pueblos. Si estas magnficas ventajas pueden parangonarse
  con el penoso encarcelamiento del estrecho calabozo que con
  nombre de _berlinas_ (algo propio sin duda) ofrecen las
  diligencias, dgalo alguno si se atreve.

  La via frrea de Burdeos  Paris es rica en obras notables:
  hllanse abiertos en su carrera trece  catorce tneles de
  consideracion, slida y elegantemente construidos. Pasan de
  treinta los puentes ligeros que le hermosean; el terraplen y la
  nivelacion hbilmente verificados, prestan  la marcha de los
  carruajes movimiento suave  igual. De corta en corta distancia
  adornan  interrumpen el camino elegantes estaciones de forma
  graciosa y moderna, donde se sirven con el mismo lujo que en los
  mas afamados hoteles, comidas y almuerzos. Los numerosos
  dependientes que por toda la lnea llenan el servicio, pregonan
  en alta voz  la llegada de los trenes, los nombres de las
  estaciones. El plazo que en los trenes directos se concede  los
  viajeros para comer, es sumamente corto. De Burdeos  Paris, que
  hay una distancia de cien leguas castellanas, solo nos detuvimos
   comer en dos estaciones, permitindonos solamente quince
  minutos en una y treinta en otra: todo es necesario para cruzar,
  como se cruza, tan larga distancia en el brevsimo trmino de
  doce horas.

  Sin que se sepa por qu, pues la via est perfectamente acabada,
  es frecuente en averas el camino de hierro de Burdeos  Paris.

  La semana ntes de atravesarle yo hubo un tren descarrilado, si
  bien afortunadamente no ocurrieron desgracias. Esta escena,
  acaecida diferentes veces ya  pesar de haberse empezado 
  explotar hace poco tiempo, se repiti el dia en que yo le cruc.
  Eran ya las ocho de la noche, y despues de haber tenido un
  felicsimo viaje, nos hallbamos  poca distancia de Paris
  cuando de repente advertimos que el tren se habia detenido.
  Despues de aguardar un cuarto de hora sin preguntar la causa,
  porque suponamos que instantneamente comenzaria de nuevo su
  marcha, y viendo que continubamos en el mismo sitio, nos
  decidimos  preguntar la razon. El tren que nos habia precedido
  hallbase detenido despues de tres horas porque la mquina se
  habia descarrilado. Los carruajes estaban en medio de la via y
  el paso del nuestro era imposible. Tres horas poco mas  mnos
  sufrimos la inesperada detencion que el tren anterior nos
  origin: ninguna desgracia felizmente hubo de lamentarse. Una
  vez despejada la via, avanz nuestra mquina y  la una y media
  de la noche entramos en la ciudad que se llama Paris.

  De Burdeos hasta la capital de Francia halla el viajero una
  campia soberbia, por todas partes cultivada, pueblos grandes,
  vegetacion lozana, y las importantes poblaciones de Libourne,
  Anguleme, Poitiers, Tours y Orlans.

  Ya lo he apuntado mas de una vez y todava tendr ocasion de
  repetirlo: he atravesado la Francia en toda su extension, desde
  la frontera de Espaa hasta la de Suiza, cruzando una distancia
  de trescientas leguas. Por todas partes, sin exceptuar un palmo
  de tierra, todo est cultivado: los alambres telegrficos no se
  pierden jamas de vista: estas dos consideraciones hablan muy
  alto, son las que me llamaron sin tregua la atencion: las
  quisiera encontrar en toda Espaa.

  La verdadera civilizacion consiste en el trabajo, que engendra
  buenos ciudadanos, ennoblece las almas, acrecienta la pblica
  riqueza y mata la holganza. Los gobiernos que han construido las
  vias frreas, y los pueblos que han abierto los senos de la
  tierra con el arado, merecen una alta estima.

  Vamos  entrar en Paris.






  #PARIS#.


  As como en los siglos de fe religiosa hacanse peregrinaciones
  de todas partes para ir  visitar los Santos Lugares, la tumba
  de Santiago el Apstol,  las venerandas reliquias de Roma,
  actualmente se dirijen todos los curiosos de todas las naciones
   _Paris_, la ciudad de las ciudades.

  Y en verdad que merece la pena: el arte que naci en el Oriente,
  que tuvo mas tarde por patria  Grecia y que por ltimo se
  guareci en Roma, habita hoy en Paris. En este poderoso bazar
  del lujo y de la pompa, tiene en nuestros dias su templo. El
  extranjero que llega por vez primera  Paris est seguro de
  fastidiarse los tres primeros dias con el tumulto de su
  incansable movimiento y la febril agitacion de aquella vida.
  Pero muy pronto la reaccion comienza, y la idea que primero se
  presenta es la de continuar en su recinto todo el
  tiempo posible.

  Vuelvo  recordar al lector que no pretendo bosquejar
  sucintamente la historia de los lugares que visito: prescindo
  del Paris antiguo, y voy  limitarme  resear algunas de sus
  principales maravillas: no consulto ni abro ningun libro, de
  memoria escribo, y solo los recuerdos dictan mis descripciones.
  Esto no quiere decir que habr inexactitudes; eso no: yo hago
  mencion solamente de lo que he visto por m mismo: lo que quiero
  significar es que no mencionar todo, porque ni ese es mi objeto
  ni corresponde  un libro de esta ndole. Yo visit en la
  capital de Francia lo que quiz muchos no se acuerdan de ver; en
  esto como en todo, el gusto especial de cada uno forma regla
  aparte. Yo har relacion de lo que he visto.

  Al dia siguiente de mi llegada  la capital de Francia, fume al
  Cuartel Latino  visitar dos casas clebres: la que habit
  ltimamente Robespierre y aquella en que vivia Marat cuando la
  herica Carlota Corday libr  la humanidad de tan
  furibundo demagogo.

  Los recuerdos viven por todas partes en Paris: los barrios
  situados del otro lado del Sena encierran muchos monumentos y
  edificios notables. All est la celebrada Sorbona, de donde han
  salido hombres eminentes; la Escuela de Medicina, donde ha
  brillado ltimamente el ilustre espaol Orfila; la Escuela de
  Artes, en la que se da muy buena enseanza.

  All est el Panten, donde descansan los restos de Rousseau y
  otras muchas notabilidades; es un slido y elegante edificio de
  piedra con dos rdenes de columnas corintias y esbelta
  arquitectura; all est la iglesia de Nuestra Seora, que Victor
  Hugo ha inmortalizado y que hoy profanan con reparaciones
  brbaras: es un templo colosal y majestuoso que hace pensar en
  la fe de nuestros mayores; gtico y riqusimo en decoracion,
  presenta un soberbio  imponente golpe de vista. A su lado se
  encuentra el Hotel-Dieu, vasto hospital, bien organizado, pero
  algo sombro; le falta aire, ventilacion.

  Hllase tambien del otro lado del rio el famoso Luxembourg, con
  sus recuerdos eternos, sus lucidos jardines y su pompa
  arquitectural: all est tambien la magnfica iglesia de San
  Sulpicio, con una gran plaza delante, adornada con una
  elegantsima fuente que tiene las estatuas de Fenelon, Bossuet,
  Massillon y Bourdaloue. Todos los cuatro frentes de la plaza
  estn cerrados con bellos edificios: all est tambien el
  Instituto, morada de los sabios de la Francia: all est tambien
  el palacio del nunca olvidado cardenal Mazarino: all est el
  teatro del Odeon, donde trabajaba en 1854 el distinguido
  Laferriere, que en el teatro de la cruz de Madrid di algunas
  funciones hace siete aos. Por ltimo del otro lado del Sena,
  aparte de muchos monumentos y edificios notables que yo
  prescindo de mencionar, aparte de sus elegantes plazas y calles,
  donde el comercio abre sus lujosas tiendas; en el cuartel
  Latino, digo, habita la gente mas alegre de Paris, los
  estudiantes.

  El Sena, que divide las dos grandes ciudades que componen Paris,
  es un lindo rio; y digo lindo, porque se encuentra adornado con
  muchos y elegantes puentes, entre los que descuellan el Nuevo y
  el de las Artes, el del Instituto y el del Carrousel. Solo
  viendo el rio puede formarse una idea exacta de su belleza, de
  su animacion. Un nmero increible de mnibus y carruajes que
  jamas concluye cruza eternamente por sus puentes; la gente que
  de dia y de noche les atraviesa es tambien innumerable. Figrese
  el lector el Sena, con sus ondas tranquilas surcadas por vapores
  de corta fuerza, cubierto de trecho en trecho por elegantes
  puentes, con espaciosas casas de baos, iluminado profusamente
  por el gas, con un mundo de gente y carruajes que hacen vacilar
  los puentes, con rboles frondosos  derecha  izquierda, y por
  ltimo, con la decoracion de dos ciudades que le cercan y le
  sitian presentando cada una en lnea paralela de sus riberas 
  lo largo, un lienzo soberbio de palacios y monumentos que la
  vista no puede abarcar.

  El Louvre y las Tulleras por un lado, con la plaza de la
  Concordia, la primera del mundo, los Campos Elseos, dichosos y
  afortunados jardines que no tienen rival por el otro, el palacio
  de los Diputados, _Notre-Dame_, Santa Capilla, el Instituto,
  etc., etc. Figrense, digo, si pueden con la imaginacion un
  cuadro semejante, y hallarn la verdad de lo que es el Sena
  observado desde el puente de las Artes  las doce de un
  dia sereno.

  El Paris del lado de ac del rio, el Paris moderno, contrapuesto
  al del Cuartel Latino, es la residencia del mundo elegante. Se
  compone de inmensos  innumerables barrios,  cual mas ricos en
  palacios suntuosos y elegantes casas. Las calles rectas, anchas
  y ventiladas, presentan un aspecto siempre agradable; las
  tiendas elegantes que hacen de Paris un solo comercio con muchas
  puertas, la edificacion alta y de moderno gusto, el paso
  constante de una multitud que siempre vara, todo reunido forma
  un bello y animado cuadro.

  La gran calle de Rivoli, que tiene una prodigiosa extension, y
  que dar la vuelta  la ciudad, es la mas majestuosa y soberbia
  via que puede hallarse despues del Boulevard. Este, que cruza el
  corazon de Paris, largo de una legua, es lo que no puede
  describirse, es lo que se necesita ver. Anchsimo, recto,
  sembrado de rboles  derecha  izquierda, con aceras tan
  capaces por s solas como las calles de muchas ciudades,
  cubierto de un extremo  otro por una red de carruajes que de
  dia y de noche se precipitan los unos tras los otros, henchido
  del millon y medio de habitantes que cuenta Paris, pues todo el
  mundo cruza al mnos una vez al dia por l, vestido de un
  extremo al otro con el oriental lujo de sus millares de tiendas;
  este boulevard merece verse con preferencia  cualquiera
  capital, y digo capital, porque Paris es el boulevard, y el
  boulevard por si solo s una capital.

  Con la iglesia de la Magdalena, que mas que templo cristiano
  semeja un edificio griego consagrado al culto de las artes,
  brese por un lado ese animado teatro que se llama boulevard[4].
  Todo lo que puede contener una opulenta ciudad se encuentra
  reunido en esta hermosa calle de una legua de extension,
  anchsima y recta como he apuntado ya. Palacios, monumentos,
  estatuas, teatros, arcos de piedra colosales, lienzos de
  altsimas casas de bella forma, pasajes de asitica elegancia,
  hoteles y cafs en fabuloso nmero, todo lo que puede soarse
  reside all. Su movimiento no tiene imgen ni trmino:  todas
  horas est cubierto de gente y carruajes desde el principio
  hasta el fin. Al cruzarle durante el dia, se acuerda
  involuntariamente el que compara y estudia de esas descripciones
  que aun nos quedan de las ciudades de la antigedad oriental,
  que aunque de otro gnero, mas elevado, se componian de
  magnificencias y grandezas. El boulevard es una calle
  cosmopolita: en l se oyen hablar todas las lenguas, y se ven
  todos los trajes.

  Ya que he mentado la iglesia de la Magdalena, voy  sealar al
  extranjero el sitio desde el que puede experimentar una emocion
  de entusiasmo como la que yo sent.

  Colocado el observador en el vestbulo de la entrada principal
  de la iglesia, mirando  la calle Real, se desplega delante de
  su atnita vista un verdadero panorama. A la izquierda el
  boulevard, que por s solo forma un majestuoso cuadro:  la
  derecha una dilatada y espaciosa plaza, y en frente lo que el
  pincel apnas puede reproducir. H aqu el frente: la calle
  Real, recta, ancha, elegante, casas altsimas y bellas,
  palacios, carruajes, rboles: al concluir la calle, y todo en
  lnea recta, las esplendentes fuentes de la plaza de la
  Concordia, el obelisco traido de Egipto, el puente del mismo
  nombre de la plaza, y cerrando el cuadro, el Palacio de los
  Diputados, por detras del cual asoma su alta cabeza la cpula
  del cuartel de Invlidos.

  Si puede reunirse mas riqueza de accidentes y detalles, es
  cuestion que solo puede resolverla favorablemente la plaza de la
  Concordia,  la cual voy  conducir inmediatamente al lector.

  Desconfo de poder dibujar con tintas exactas tan portentoso
  sitio. Es cosa sabida que no tiene rival en el mundo. Hla aqu:
  colocndose en el centro, que mira al arco de la Estrella, se
  destacan  la derecha los opulentos palacios del Ministerio de
  la marina y del Guarda-Muebles: en medio de ellos, la calle
  Real, cerrada por la iglesia de la Magdalena:  la izquierda el
  palacio de los Diputados. Frente por frente del sitio en que
  estamos colocados, el gigantesco Arco del Triunfo, monumento
  admirable de arte en cuyos muros se hallan inscritos todos los
  nombres de las batallas de Napoleon; y haciendo una vuelta
  completa desde nuestro punto de vista, dando exacto frente al
  Arco, se alcanza el inmenso palacio de las Tulleras rodeado de
  jardines y de estatuas.

  Aadamos ahora que  nuestro mismo pi se levanta orgulloso el
  obelisco de Lucsor. Miremos las prdigas fuentes que nos cercan:
  el Sena que corre  muy poca distancia, los grupos de estatuas
  que por todas partes vemos, los monumentos, iglesias y palacios
  que se divisan, los bosques de rboles que nos rodean, el Paris
  de la izquierda y el Paris de la derecha, los Campos Elseos que
  se extienden  nuestros pis, y una vez reunida en un solo golpe
  de vista tan profusa copia de bellezas, llamemos, que ya es
  tiempo de hacerlo, _hermosa_  la plaza de la Concordia.

  Cuenta Paris mil y doscientos hoteles de primer rden, y
  respecto al nmero de _maisons meubles_, que nosotros podemos
  llamar casas de huspedes, es incalculable.

  Las diferentes empresas de mnibus que hay en la capital tienen
  doce mil carruajes: el nmero de los coches particulares no
  tiene cifra. Parten de Paris lneas de caminos de hierro para
  todas las fronteras, y los embarcaderos de las estaciones son
  otros tantos palacios: merece especial mencion el de
  Estrasburgo, al cual se va por la calle del mismo nombre que
  desemboca en el Boulevard. Esta calle, larga y ancha, se ha
  abierto y construido de exprofeso, para dar frente  la
  magnfica estacion de la citada via frrea. Hoy comunica con el
  boulevard de Sebastopol.

  El Escorial de Francia,  lo que es mas propio, el panteon de
  los reyes franceses, se halla situado en la abada de San
  Dionisio, fuera de Paris  distancia de una media legua. Para
  irle  visitar hay como para todo una grande facilidad. En la
  calle del mismo nombre que sale al boulevard, hay dos empresas
  de mnibus que de hora en hora mandan un carruaje: tambien hay
  via frrea.

  La abada, severa, imponente y majestuosa, es uno de los mejores
  templos de Francia. Su arquitectura elegante es gtica, sin
  mezcla de escuelas, y cautiva y sorprende su belleza. En las
  bvedas subterrneas del templo reposan en tumbas de mrmol
  todos los que fueron monarcas de la Francia.

  Los mercados de Paris son tambien dignos de ser vistos[5].

  La moda de los pasajes, fuerte en Paris, mas que en parte
  alguna, embellece extraordinariamente la capital. Existe un gran
  nmero y todos por la noche brillan como una ascua con su
  prdiga iluminacion de gas.

  La plaza del _Hotel-de-Ville_, clebre por el increible nmero
  de ejecuciones que all se han hecho, ntes y despues de la
  revolucion, presenta el majestuoso palacio que la da nombre;
  palacio que puede considerarse como el cuartel general de todas
  las revoluciones. All estuvo el sanguinario tribunal de que fu
  presidente Robespierre, y all se form el gobierno
  provisional de 1848.

  Una de las mas bellas calles de Paris es la de la _Paz_, que
  desemboca en la plaza de _Vendme_, donde se levanta la altsima
  columna de hierro que sustenta  la estatua de Napoleon[6].
  Merecen citarse tambien las calles de Richelieu, Vivienne,
  Saint-Denis, Chausse-d'Antin, Saint-Martin, Rivoli, Sebastopol,
  y otras ciento, todas hermosas, rectas, largas, y aun
  _estratgicas_.

  Las obras del Louvre, hoy terminadas, y en las que en 1854 se
  trabajaba de dia y de noche, aturden y admiran. Los dos palacios
  de las Tulleras y el del Louvre reunidos, forman un todo que
  dificulto tenga igual. Aconsejo  los amantes de las artes que
  visiten los museos riqusimos del Louvre, de los que mas
  adelante me ocupo.

  En los Campos Elseos, aparte de los infinitos espectculos que
  all se ofrecen, acaba de construir la competencia nacional,
  puesta frente  frente de la inglesa, un soberbio palacio de
  cristal, mejor dicho de piedra, para templo de la exposicion
  universal que debe verificarse en mayo de este mismo ao. El
  palacio es inmenso y magnfico, aunque de formas un tanto
  pesadas; riqueza y arte, nada se ha omitido.

  Los teatros de Paris, en nmero de veinte y seis, estn
  constantemente llenos: aparte de ser mucha la aficion de los
  franceses hcia todo lo que distrae y entretiene, siquiera sea
  lo mas ftil y ligero, hay en los teatros muy buenos actores, y
  en la capital un considerable nmero de extranjeros que sin
  cesar se renuevan y acuden  todas partes.

  El teatro frances, situado al extremo de la calle de Richelieu,
  merece verse con preferencia  los demas porque embellece y
  honra su escena la clebre Rachel, reputada en toda Europa como
  la primera trgica de la poca[7]. Ademas de contar el teatro
  con esta inspirada actriz, todo el cuadro de la compaa es lo
  mas selecto de Francia, porque para ser actor de l se necesita
  haber adquirido muchos triunfos.

  La sala del teatro de la grande pera, la mas elegante y capaz
  de todas, no es ni con mucho tan bella y majestuosa como la de
  nuestro teatro Real; bien es cierto que el teatro de Oriente no
  tiene rival. En Paris hay teatros para todos los gneros y
  pblicos: teatro para la pera francesa, teatro para la pera
  italiana, teatro para la grande pera, para vaudeville, para la
  tragedia, para los furibundos melodramas de horca y cuchillo,
  para la buena comedia, para todo.

  Existe ademas un gran nmero de teatros pequeos donde hacen sus
  habilidades los discpulos de Cagliostro, los Macallisters _et
  tutti quanti_. En el Hipdromo, prximo al arco de la Estrella,
  se parodiaban en 1854 las batallas de la guerra de Oriente, pero
  con suma precision y verdad.

  En los mismos Campos Elseos, aparte de sus jardines, bosques y
  palacios, cuntanse innumerables cafs, fondas, salones de baile
  y todo lo que idearse puede: tambien adorna el citado paseo el
  Circo de la Emperatriz, de slida y esbelta construccion.

  Hay tambien muchas sociedades de baile donde las sueltas y
  alegres modistas danzan con los estudiantes. El salon de Santa
  Cecilia, situado en el Boulevard, es uno de los mejores as como
  el de Barthelemy y Vauxhall. En materia de espectculos de todo
  gnero, Paris sobrepuja  todas las capitales de Europa, inclusa
  Lndres: sabido es que los franceses aman lo ligero sobre todas
  las cosas.

  Mas tarde hablar del Paris moral.

  Paris tiene muchos y buenos templos, admirables paseos, riqueza
  de monumentos y grandes edificios: plazas portentosas y barrios
  elegantes como ciudades: teatros, carruajes, animacion,
  bullicio, grandeza. Ese es Paris tal como yo le v, verdadero,
  atolondrador, entusiasta, portentoso. No s lo que he escrito
  porque lo hago sin rden. Apunto todo lo que mi memoria me va
  recordando.

  No pretendo en manera alguna haberlo dicho todo: Paris necesita
  un libro, estos son _recuerdos_. Continuemos.

  El Paris moral, del cual se ocupan muy poco los que le visitan
  una vez, es un Paris sombro y terrible, digno de ser estudiado
  por un filsofo que pretenda conocer el porvenir de un pueblo.

  La sociedad francesa, merced  su educacion materialista, apnas
  cree otra cosa que en los goces materiales, que son como si
  dijramos su dogma. Como el dinero sea el objeto del culto, la
  sociedad francesa, y en especial la de Paris, es presa del
  lucro, de la ganancia fcil, inmediata, sea  no moral.

  La fuente de la riqueza es el trabajo: fuera de l se busca en
  Paris y se adquiere con los auxiliares que se ofrecen, ora la
  prostitucion ora el vicio. Los hombres, las mujeres, corren
  desatentados en confuso torbellino en busca del dinero, y un
  vrtigo les empuja, una sed hidrpica de oro los consume.

  As se encuentran otros muchos pueblos de Europa, prximos  un
  tempestuoso desquiciamiento que necesariamente ha de traer el
  agio de las bolsas. El feudalismo del dinero pesa hoy sobre los
  pueblos, mas terrible aun que el de la edad media; este oprimia
   nombre de ciertos principios, que aunque ridculos, tenian
  algo de noble y de grande en la forma; el de nuestros dias es
  miserable y torpe, no tiene mas lema ni escudo que el dinero,
  que es su religion, su poltica, su moral, su blason, todo: el
  dinero, y nada mas que el dinero. Con l oprimen  las
  sociedades, imponen la ley  los gobiernos, hacen imposible la
  libertad: una docena de banqueros judos presta dinero  todos
  los gobiernos de la cristiana Europa; dan la ley  todas las
  bolsas, favorecen y estimulan la ambicion del dinero, 
  cualquier precio adquirido. La fiebre del oro encenaga las
  fuentes de la moralidad pblica, y esclaviza  los pueblos,
  porque un pueblo corrompido no puede llegar  ser libre:
  sustituyen  Dios con el dinero, al que se da culto pblico en
  todas partes y en especial en sus templos-bolsas.

  La revolucion, el dia en que pida cuentas, demoler hasta en sus
  cimientos las bolsas, y har imposible el reinado del oro, el
  mas miserable de todos.

  Volviendo  Paris, del que una digresion casi involuntaria me ha
  separado, en la capital de Francia, es donde recibe mas culto
  que en parte alguna del mundo el dinero; all se santifican
  todos los medios para adquirirlo, all ese ardiente deseo habita
  los corazones, all es absolutamente necesario adquirir dinero,
  y el que no lo alcanza es considerado como hombre sin talento,
  es horroroso!

  La sociedad francesa corre presurosa  un abismo. Un gobierno
  que fecunde los manantiales de la moralidad pblica con buenas
  leyes y con ejemplos, que mate el agio, que ennoblezca el
  trabajo, que predique la augusta santidad de las modestas
  fortunas del pueblo, noblemente adquiridas con el sudor de la
  frente, detendria quiz la catstrofe que nos amenaza.

  Un gobierno libre conoce, interviene, examina todo, se da
  trasparencia  los actos todos; la discusion y la publicidad
  librrimas matan esas secretas miserias que componen la vida de
  los agiotistas; con un gobierno libre, se pregonan y
  anatematizan todas las concusiones; la libertad ocupa los nimos
  en cosas elevadas, hace vivir  los ciudadanos en una esfera de
  aspiraciones nobles, de sentimientos grandes.

  Al estudiar las estadsticas se ve que la corrupcion se propaga
  rpidamente en Paris, y  la manera de una asquerosa lepra, que
  amenaza consumir el cuerpo social. En Paris apnas existe la
  familia, y sin esta la sociedad no es posible: los hoteles y los
  restaurants son los que reunen en su mayor parte  los
  habitantes de la capital  la hora de la comida: una gran parte
  de la poblacion de Paris come todo el ao fuera de su casa, y
  careciendo de hogar, santuario de las afecciones, se disuelve
  en la calle.

  Puede asegurarse que casi la mitad de la poblacion de Paris come
  fuera de su casa todo el ao.

  Cmo se forman los vnculos santos de amor que deben unir  los
  individuos de una misma familia,  los ramos de un mismo rbol?
  Imposible: imposible la educacion de los hijos, que se
  perfecciona en casa, al calor del hogar; imposibles las
  afecciones que nacen, crecen, se desarrollan y viven dentro de
  casa, y solo all; imposible la familia, que se dispersa y vive
  en la calle, y siendo imposible la familia, imposible es tambien
  la sociedad; y esto es lo que sucede en Paris, esto es lo que yo
  he visto, estas son las costumbres sociales de la capital de
  Francia, que muchos presencian sin pararse  deducir
  consecuencias; esto es lo que ven todos los extranjeros.

  Medtese bien sobre su significacion; esto es importante, por
  eso lo deduzco y apunto.

  En Paris se compran y se venden fcilmente las afecciones, se
  trafica con todo, y el culto nico y universal es el que se
  consagra al dinero. Todos los dias se registran procesos
  escandalosos capaces de desconsolar al filsofo que mnos crea
  en la perfectibilidad del humano linaje; se suceden unas  otras
  las bancarrotas que ponen en desolacion  las familias y asustan
  al observador; los suicidios se repiten con una tremenda
  frecuencia que pone susto en el alma: los tribunales se ocupan
  casi sin tregua en conocer asuntos infamantes que reprueba toda
  moral, por poco slida que sea: y todos estos actos que acabo de
  enunciar pasan  la luz del dia y se registran en las
  estadsticas: quin ser capaz de ocuparse de las acciones que
  no se juzgan, de las escenas secretas que desgarran el alma
  todos los dias en el interior de las familias?

  Si se estudian las estadsticas de la vida moral de Paris se ve
  que las cifras desconsoladoras y terribles se aumentan cada ao:
  los matrimonios deshechos, los suicidios, las nuevas casas de
  juego, las grandes fortunas que se desploman, las aterradoras
  miserias que aparecen, los procesos de los tribunales que se
  duplican, las casas de correccion que se llenan, en una palabra,
  los datos que cada ao se publican referentes al estado moral de
  la sociedad de Paris, son bastantes para desalentar el nimo y
  casi postrar la fe en el progreso.

  Este es el Paris moral que nosotros hemos visto, y apartndonos
  de tan triste cuadro, vamos  continuar nuestra visita  traves
  de sus principales monumentos y de su fisonoma material,
  animada y brillante en sumo grado.

  Las iglesias mas notables que yo he visitado en Paris, son la
  Catedral, San Sulpicio, la Magdalena, San Germain l'Auxerrois,
  la Santa Capilla, San Vicente de Paul, San Esteban del Monte, y
  Santa Clotilde.

  La Magdalena, de la que en otro lugar me ocupo ligeramente, es
  un lindsimo edificio artstico, que presenta sus cuatro
  fachadas elegantes, con su respectivo rden cada una de columnas
  corintias; es un monumento esbelto y airoso, que semeja un
  templo griego, un liceo, una academia. El interior corresponde 
  la que anuncia su gallarda presencia de fuera, y participa
  tambien del gusto poco cristiano de su fachada. En el cuadro del
  altar mayor aparece Napoleon,  quien nosotros no teniamos
  noticia de que se hubiera canonizado: bien es verdad que tambien
  le hemos visto en Milan, coronando una de las elegantes agujas
  de su magnfica catedral.

  Notre-Dame, de la cual tambien hablamos en otro lugar, es un
  imponente y majestuoso templo, donde hacen actualmente
  reparaciones brbaras que desfiguran su venerable fisonoma.
  Tambien la iglesia de San Sulpicio merece ser vista.

  La iglesia de San Esteban del Monte, cuyo magnfico interior
  sorprende por su elegancia arquitectural y su gusto y severo
  estilo, ha sido teatro ltimamente de un gran crmen que puso en
  conmocion  todo Paris. Dentro de esta iglesia el asesino Verg
  sepult un cuchillo en el corazon del venerable arzobispo de
  Paris Monseor Sibour.

  San Germain l'Auxerrois merece tambien la visita del viajero; su
  elegante construccion, aunque de formas un tanto aplastadas, sus
  estilos diferentes que constituyen un conjunto bizarro, su
  belleza interior, forman un todo muy bueno y hacen de San
  Germain una de las mas hermosas iglesias de Paris.

  San Vicente de Paul, con su elegante y airoso prtico de
  columnas, sus dos torres, y su cuerpo principal tan gallardo,
  llama tambien la atencion del que busca el arte y el gusto
  monumental: el interior es severo y religioso.

  La Santa Capilla, tocando con el Palacio de Justicia, es un
  prodigio de arte: de formas airosas y orientales, de pureza de
  lneas, de severidad arquitectural. La ligera y graciosa torre
  que se levanta como una corona, seria doblemente bella si los
  modernos, que pretenden adornarlo todo, no la hubieran
  desfigurado convirtindola en un objeto de quincallera, tantos
  son los dorados con que la han vestido. De todos modos, el
  viajero no puede dispensarse de visitar el templo; es magnfico
  y venerable. Prescindo aqu de su historia porque no es ese mi
  objeto en este lugar.

  Santa Clotilde, situada del otro lado del Sena, es una verdadera
  joya: al observar su juventud, escrita en su construccion, se
  experimenta un sentimiento de asombro. En nuestro siglo que
  marcha tan aprisa, y en esta poca en que las construcciones
  para ser buenas han de exigir poco tiempo, se ha levantado en
  Santa Clotilde un templo gtico puro, sin mezcla de gustos ni
  estilos. Es una iglesia bellsima y digna de ser vista: acaba de
  ser terminada y entregada al culto pblico. Delante de su
  elegante fachada principal, se extiende una espaciosa plaza
  sembrada de jardines, que embellece el cuadro.

  El verdadero monumento que cuenta hoy Paris, es el Louvre, unido
  como est ya  las Tulleras. Parece mentira que en este siglo
  ligero que tan aprisa marcha, sin detenerse jamas en obras de
  larga duracion, hayan podido verificarse y en tan corto plazo
  las obras colosales del Louvre.

  Ya se ha unido con las Tulleras, y forma un todo sin rival: la
  gran plaza del Carrousel, portentosamente admirable, es quiz la
  mas imponente de Europa: el arte, del cual se prescinde con
  sobrada frecuencia en las modernas construcciones, brilla
  majestuoso en las obras increibles del Louvre: los buenos
  arquitectos italianos y franceses que han dirijido los trabajos,
  han levantado un templo glorioso para el arte: las formas, el
  gusto arquitectural, las buenas tradiciones conservadas, la
  severidad de los estilos, la lujosa construccion, el aire
  imponente que respira, todo el conjunto as como los detalles,
  sorprenden y admiran. Digna de aplauso es la constancia con que
  el actual primer magistrado de la Francia ha emprendido y
  terminado tan gigantescas obras.

  Aconsejo  los que visitan Paris que se detengan con frecuencia
  delante del Louvre, hay mucho que estudiar, hay mucho
  que admirar.

  Tambien merecen una visita especial y detenida los ricos museos
  que embellecen el interior, en particular los de pintura y
  escultura. Este ltimo, bien ordenado y bastante rico, contiene
  entre otras obras admirables las estatuas griegas del Gladiador
  y de la Vnus, que llenan de asombro el nimo y hacen la
  apologa de la Grecia artstica: imposible cosa mas admirable,
  son modelos, son obras eternas, son prodigios de arte.

  El museo de pinturas, donde brillan las diferentes escuelas que
  conocemos, reclama muchas visitas de todo aquel que ama el noble
  arte de Rafael y Murillo. La escuela mas rica que se ostenta en
  las galeras del Louvre es la flamenca, con sus plyadas
  brillantes de inspirados artistas, con sus lienzos animados.

  La escuela italiana, poderosamente esplndida, luce tambien en
  el Louvre con toda su pompa: en el salon cuadrado, el mas rico
  de todos, se leen al pi de lienzos sin rival, las ilustres
  rbricas de Rafael, Ticiano, Rubens, Pablo Verones, Tintoreto,
  Leonardo de Vinci, y Murillo, que en medio de aquellos hijos del
  genio, proclama con dos inmortales Vrgenes la pujanza de la
  escuela espaola, que tambien brilla con todo su valiente
  esplendor en los salones del Louvre.

  La escuela francesa, mas rica all que en ningun otro museo,
  cuenta tambien con las principales obras de sus inspirados
  maestros: en resmen, el que visita Paris, no puede dispensarse
  en modo alguno de ver los museos del Louvre.

  Los teatros de Paris, estudiados con detencion, contristan
  profundamente el nimo: la moral pblica sale eternamente mal
  parada: es sumamente difcil asistir  la representacion de una
  comedia en la cual no haya una mujer que engaa  su marido, es
  un detalle casi indispensable.

  Verdad es que el escritor dramtico que vive en Paris, que
  estudia la sociedad y la traduce en la escena, no encuentra 
  todas horas nobles tipos que retratar ... pero de todos modos
  las formas del dilogo, el pblico espaol, el pblico ingles,
  no las puede aceptar nunca.

  En Espaa comprendemos de otro modo el teatro, ser sin duda
  porque nuestra familia es otra. Esto por lo que hace al teatro
  moralmente considerado: si hablamos de sus salas y orquestas
  nada bueno podemos apuntar, absolutamente nada; en todo Paris,
  no hay un gran teatro, ni uno; orquestas, solo pueden oirse las
  de la Opera, que es magnfica, y las de los Italianos y
  Opera-Cmica; las demas son orquestas de provincia.

  Las formas del dilogo, un tanto desenvueltas y libres,
  contribuyen tambien  la impresion de disgusto que producen las
  citadas comedias en el nimo del que est acostumbrado  una
  literatura dramtica digna y moral, que sin ser fantica ni
  supersticiosa, respeta siempre la moral, ensea mximas
  consoladoras, ofrece tipos nobles, y no ofende jamas el pudor de
  las madres ni de las hijas.

  El estudio mas consolador que yo he hecho en Paris ha sido el de
  la lectura diaria de la seccion de _prdidas_ que contienen los
  peridicos. El alma descansa y se regocija leyendo como yo he
  leido todos los dias los anuncios que hacen las personas pobres
  de haber encontrado braceletes de oro, billetes de banco,
  alhajas preciosas, y lo que es mas aun, monederos y bolsillos
  con cantidades respetables en metlico: lo publican para que
  llegue  conocimiento de sus dueos y pasen  recojerlos. Es
  admirable, es magnfico, es consolador! Ejemplos como los que
  cito se ven todos los dias, y los que les dan en general, son
  personas que carecen de todo recurso, pobres trabajadores,
  desgraciados. Magnfico! yo recojo este dato con mucho placer
  en mi libro! es un dato consolador!

  El alumbrado pblico de Paris deja mucho que desear y est muy
  ljos de corresponder  la grandeza de la capital. El que quiera
  persuadirse de la verdad de esta asercion, que se pasee un
  domingo por Paris despues de la una de la noche,  cualquiera
  otro dia de la semana. Hay mas faroles en las tiendas que en la
  calle: esto sucede en el mismo boulevard: tan luego como se
  cierran las tiendas y hoteles que tienen alumbrado, las calles
  de Paris se ofrecen un tanto oscuras porque de farol  farol hay
  una gran distancia, y la luz llega con mucha dificultad. Las
  calles de Richelieu, Vivienne, Montmartre y otras ciento,
  tienen, despues de las doce de la noche, una luz dudosa y opaca;
  esta es la verdad.

  Continuemos nuestro paseo por la gran ciudad.

  La fisonoma de Paris cambia todos los dias, hermosendose; el
  que hace seis aos visit sus monumentos y sus calles, encuentra
  hoy tantas reformas y novedades, que apnas puede reconocerle.
  Aparte de los trabajos colosales del Louvre, que la imaginacion
  no acierta  comprender hayan sido ejecutados en tan corto
  plazo, la calle de Rivoli, majestuosa y soberbia, viene 
  aumentar la admiracion del viajero. En todos los barrios de la
  gran capital, se han derribado centenares de casas miserables,
  sobre cuyas ruinas se levantan hoy palacios y elegantes
  edificios.

  Las obras del mercado de los granos, delante de la iglesia de
  San Eustaquio, sitio que afeaba Paris, se han realizado en breve
  trmino, y hoy existen magnficos mercados. El boulevard de
  Sebastopol, obra que en cualquiera otro pais hubiera durado ocho
   diez aos, est prximo  terminarse del todo, embelleciendo
  mas y mas Paris. El Bois de Boulogne, los Campos Elseos, los
  barrios todos han cambiado de aspecto: el Paris del ao 40
  desaparece completamente para dar lugar  una nueva ciudad.

  El que se propone estudiar en Paris tiene mas medios que en
  parte alguna del mundo, y por teatros de observacion provechosa
  y til, tiene, ademas de sus bibliotecas, peridicos, teatros y
  academias, tiene, decimos, el boulevard, libro de mil captulos
  de profunda enseanza, tiene los barrios de los obreros, los de
  la aristocracia, los del comercio, los de los desgraciados, el
  curiossimo de los traperos: las estadsticas, el alta y baja de
  la bolsa, las oscilaciones de la poltica europea, el vuelo de
  los peridicos, el tumultuoso estruendo de sus orquestas y
  bullentes placeres: la tremenda soledad de la desgracia y la
  miseria, las grandes fortunas pasando al lado de las hericas y
  sufridas desgracias, el volcnico y abrasador placer que bulle
  agitado por todas partes y que grita sin tregua para que no se
  oiga la desentonada voz de la desgracia: los contrastes mas
  tremendos, las ruinas y las miserias, la gloria y el dinero: la
  calma mas perfecta, siempre pronta  convertirse en furiosa
  tempestad, el oscuro porvenir y el incierto presente: la
  creencia y la fe al lado del escepticismo y la burla: lo grande
  mezclado con lo pequeo, todos los contrastes, enfin, todos.
  Ningun estudio mas provechoso, ninguna enseanza mas til que la
  que se adquiere estudiando esa ciudad monstruo que se
  llama Paris.

  Entre los paseos deliciosos de Paris, descuella en primer
  trmino el Bois de Boulogne, el sitio de recreo mas admirable
  que capital alguna de Europa puede ofrecer.

  Sus frondosas calles de rboles cortados con el arte mas
  acabado, sus lagos y cascadas, sus praderas deliciosas, sus
  jardines y artsticos bosquecillos componen un conjunto tan
  alegre y risueo, tan bello y elegante, que cualquier pintor
  delicado no podr mnos de contemplar absorto y complacido, sus
  proporciones, sus cuadros, sus luces y sombras, su
  poesa, enfin.

  Dentro de su prodigiosa extension se ostenta con el lujo de una
  primavera privilegiada, el soberbio _Pr Catelan_, deliciossimo
  sitio de recreo que reune la mas rica y variada coleccion de
  flores de Europa. Las fiestas de noche que all se dan en medio
  del incendio de luces con que brillan, semejan un cuento de
  hadas: sus orquestas y teatros, entre los que ocupa el primer
  lugar el llamado de las flores, por serlo as en realidad: sus
  canales y puentes, sus montaitas y cascadas, le convierten en
  un jardin encantador. Al Bois de Boulogne acuden en nmero
  fabuloso los carruajes mas elegantes de Paris, y la multitud se
  pasea y se esparce complacida en medio de su grandeza.

  En el Bois de Boulogne existen ademas otros varios jardines; hay
  restaurants, casas suizas, cafs, etc., etc. Al lado de la gran
  cascada se extiende la llanura de _Longchamps_, donde tienen
  lugar las carreras de caballos.

  Las lneas de mnibus que recorren Paris en todas direcciones
  pasan de treinta, todas cuentan un crecido nmero de carruajes y
  prestan un gran servicio al pblico ademas de animar la capital
  con su movimiento y su vida. La tarifa de sus precios es lo mas
  cmodo imaginable; por tres sueldos en la imperial y seis dentro
  del mnibus, se recorre toda una lnea, que generalmente se
  compone de una gran distancia cruzando Paris de un extremo
   otro.

  Los coches de plaza, regidos desde el ltimo mes de agosto por
  una nueva tarifa, ofrecen tambien en su bien entendido servicio
  cuantas comodidades pueden apetecerse: su nmero es grande, sus
  estaciones se reparten por toda la capital; as es que el
  viajero encuentra tan luego como lo desea un carruaje  su
  servicio. Entre los coches de propiedad particular, las lneas
  de mnibus, las empresas de coches de plaza, carros y vehculos
  de toda especie, el nmero de carruajes que circula por el
  interior de Paris se eleva al fabuloso de ciento setenta mil.
  Segun la nueva tarifa puede tomarse actualmente un carruaje por
  minutos, no teniendo obligacion de pagar como ntes una hora,
  sino el tiempo empleado; cada carruaje tiene un reloj fijo para
  indicar el momento en que se toma.

  Los alrededores de la colosal metrpoli son tambien dignos de
  ser visitados por mas de un concepto. Aparte del esmero y gusto
  con que est cultivada la campia, amenizan y hermosean sus
  trminos los muchos y alegres pueblos que aparecen por todas
  partes. Como las comunicaciones son tan fciles, merced  los
  caminos de hierro, el extranjero que desea estudiar y conocer
  los alrededores de Paris puede conseguir su objeto en pocos
  dias. En el embarcadero de la calle de San Lzaro encontrar de
  cuarto en cuarto de hora trenes que le conducirn  _Asnires,
  Ville d'Avray, Sevres, Versailles, San Cloud, San Germain_, por
  precios sumamente cmodos. En la misma estacion de la calle de
  San Lzaro hay una lnea frrea para visitar _Passy_ y
  _Auteuil_, pasando por _Batignoles, Courcelles, Porte Maillot_ y
  _Bois de Boulogne_. Dirigindose el extranjero al camino de
  hierro del Norte, puede tambien visitar en media hora tres
  deliciosos pueblos, entre los que descuella por su belleza
  Enghien, con su tranquilo lago, que cercan lindsimas casas de
  campo. A cualquier punto que el viajero se dirija y cualquiera
  que sea la direccion de sus excursiones, tiene la seguridad de
  encontrar cafs, hoteles y restaurants en abundancia. Como tanto
  se han impulsado en estos ltimos aos los trabajos de las
  lneas frreas de Francia, Paris est en comunicacion
  instantnea con todas las capitales de Europa, as es que
  diariamente llegan en gran nmero los viajeros que de todas las
  partes del mundo vienen  visitarle. El nmero de extranjeros
  que afluye de todas las partes de la tierra se eleva  una cifra
  verdaderamente increible, y en Paris, moderna Babilonia, yense
  hablar todas las lenguas y se ven todos los trajes.

  Las crceles de Paris que hace muy pocos aos dejaban mucho que
  desear, han mejorado bastante su sistema y organizacion, y hoy,
  aunque no pueden servir de modelo, valen ciertamente una visita
  detenida cuando se pretende aprender comparando.

  Las estaciones de las lneas frreas, edificios que tienen para
  m mas importancia que cualquiera otro establecimiento pblico,
  por su alta significacion en la cruzada santa de las ideas, que
  ellos trasmiten  los pueblos, hacindolos conocer entre s, son
  verdaderos palacios en Paris. Las de _Strasbourg_ y _Lyon_, la
  del _Norte_ y la de la calle de _San Lzaro,_ todas son
  espaciosas y grandes, todas hermosean Paris y todas le animan,
  depositando en la gran ciudad todos los dias innumerables
  viajeros que de todas las naciones conocidas se presentan
  impacientes de conocerla gran metrpoli: el movimiento
  es inmenso.

  Las bibliotecas pblicas con que cuenta Paris son muchas y
  notables, mereciendo ser citadas la Imperial de la calle
  Richelieu, la del Instituto, Escuela de medicina, Santa
  Genoveva, Louvre y otras varias.

  La prensa peridica de Paris, que desde el advenimiento de Luis
  Napoleon est regida por leyes restrictivas que hacen muy
  difcil su existencia, apnas merece mencionarse, contndose
  nicamente peridicos literarios de algun valor y vida propia,
  uno de cuyos rganos principales es el _Fgaro,_ redactado por
  escritores de verdadero ingenio.

  Los jardines pblicos donde tan alegremente se baila en el
  verano, as como los salones de conciertos, reunen en sus
  fiestas un gran nmero de extranjeros, que vidos corren tras el
  bullicio y el placer que Paris ofrece en una copa de oro siempre
  llena. Los jardines de _Mabille_ y _Chteau des Fleurs_, las
  fiestas de noche del _Pr Catelan_, los conciertos que dirije
  _Musard_ son otros tantos centros de animacion y movimiento que
  ninguna ciudad en el mundo presenta como Paris, Roma moderna.

  Todo lo que halaga los sentidos, cuanto puede satisfacer la
  vista, el refinamiento mas acabado, en fin, de los placeres
  todos, bulle y se ostenta por todas partes y bajo todas formas
  en esa ciudad soberbia que aventaja en corrupcion como en
  grandeza  todas las capitales. En Paris se satisfacen todos los
  gustos, todos los deseos, porque se da culto al placer y se ha
  estudiado hasta la perfeccion la manera de aturdirse en
  lo frvolo.

  Los cafs y restaurants de Paris no pueden contarse, tan
  fabuloso es su nmero. Al notar la afluencia tumultuosa que se
  disputa la entrada en los citados sitios, dirase que Paris come
  en la calle, que la familia no existe: y  la verdad que no
  seria muy aventurada semejante asercion; pues todo pensador que
  estudie la familia en Paris estamos seguros que se desconsolar
  profundamente. El soplo de duda con que los enciclopedistas
  empaaron las creencias todas, el tremendo ridculo con que
  agobiaron el matrimonio, han hecho profundamente escpticos 
  los franceses, que creyendo en la soberana fuerza del dinero,
  apnas sospechan en la mujer, la madre, la esposa, la compaera.

  Otra costumbre hay en Paris y en toda la Francia en general que
  no dudamos calificar de brbara y cruel: nos referimos  la
  ceremonia de acompaar al cementerio el mas prximo pariente del
  finado. Es ciertamente terrible y da lugar  sospechar falta de
  afecciones; marchan  pi detras del convoy fnebre que guarda
  una persona adorada,  otra que le fu inmediata y querida:
  ninguna ley, ninguna costumbre del mundo pueden obligar al
  corazon  que se quiebre y se rompa en tan tremenda prueba;
  jamas el alma apasionada podr prestarse  un suplicio tan duro.
  Marchar  pi  la ltima morada conduciendo un sr amado, y
  ofreciendo su dolor al pblico indiferente en tan solemne
  trance, es una terrible lucha que necesariamente ha de producir,
   una muerte al alma,  una indiferencia glacial: no hay medio.

  Y haciendo aqu un punto final, miremos otra fisonoma de Paris
  que sea mas consoladora y alegre; visitemos esos sitios que la
  revolucion gloriosa del 93 ha hecho clebres  inmortales.

  Aqu se reunia la Convencin: Luis XVI pas por esta calle al
  dirigirse  la guillotina: desde aqu alcanzo la plaza de la
  Bastilla, donde el pueblo despleg su omnipotencia; esta casa
  que sale  nuestro paso cobij  Mirabeau, palanca poderosa de
  la revolucion que trabaj en pro de sus triunfos mas de lo que
  l suponia; aqu vivi Marat; Camille Desmoulins so tiernas
  escenas de amor al lado de su amada Lucila en el cuarto que
  estamos visitando; en este palacio de la plaza de la Greve, se
  reunia el tribunal que presidi Robespierre; h aqu la morada
  de Danton; miremos en nuestro derredor al pueblo que nos cerca,
  es el mismo que con el pendon de la libertad por guia ha paseado
  la Europa; estos que nos rodean son los del ao 30, los de las
  jornadas del 48; aqu se resuelven hoy todas las cuestiones de
  Europa; Paris es en nuestros dias la capital del mundo; aqu
  vive el secreto del porvenir: Voltaire vivi en la casa que
  ahora contemplamos; mirad esa modesta vivienda que cobij 
  Rousseau; el arte habita hoy esta metrpoli; Rossini y
  Meyerbeer, Verdi y Auber, los poetas y los filsofos, los
  artistas y los polticos, toda la aristocracia europea del
  talento, pasa  nuestro lado; los monumentos nos cercan, la
  actividad nos aturde.

  Dnde van tan precipitados esos miles de carruajes que se
  atropellan en tumulto los unos tras los otros? Por qu tanto
  ruido, tanta alegra?

  Dnde est Dios? le habeis visto en Paris?... Y las
  estadsticas de los tribunales, las habeis consultado con
  detencion?  Visitais la _Morgue_ y la buhardilla del obrero al
  salir de la Opera  de casa de Vachette?

  Ois como hablan todas las lenguas  vuestro lado? Habeis
  entrado en los templos de todos los cultos que all viven? Por
  qu esa fiebre que agita Paris?  No es verdad que la gloria
  tiene tambien all su asiento?

  Ah! ciudad encantada y deliciosa! yo te aclamo y te conjuro 
  la vez; t me das alegras bullentes, delicias al espritu y
  dolores  la reflexion! T eres una y mltiple, t eres un
  monstruo y una joya: en t se estudia y se aprende, t eres un
  libro colosal, yo quiero vivir contigo, yo quiero leerte, yo
  quiero verte acostar y levantarte, yo quiero estar cerca de t.

  Aunque el lector lo sienta como yo, es preciso abandonar Paris:
  siguiendo mi itinerario hemos visitado Bayona, Burdeos, y la
  gran ciudad: ahora, continuarmos nuestra corta expedicion por
  Francia y acto continuo nos trasladarmos  la patria de
  Guillermo Tell.

  Habiendo hecho ya una ligera mencion de Burdeos y Bayona,
  apuntar algunos detalles ntes de terminar el captulo de
  Francia, sobre algunas otras ciudades de la misma nacion, que
  he visitado.

  Lyon es importante por su floreciente industria: mucho
  movimiento: algunas calles elegantes, hoteles regulares, buenos
  paseos y edificios: recuerdos histricos de interes.

  Marsella, fisonoma animada y bulliciosa, muy concurrido puerto
  de mar, lneas frreas de pujante vida, edificios modernos de
  importancia, buenos hoteles, elegantes tiendas, amnos
  alrededores.

  Lyon, Burdeos, Marsella, Estrasburgo, son sin duda alguna las
  principales ciudades de Francia: las de segundo y tercer rden
  que conozco no valen en verdad una descripcion separada,  no
  ser Narbona, que por lo pobre y mezquina, ni puede compararse
  con la mas desvalida de nuestra Espaa: en Narbona se carece de
  todo, es una aldea grande; y bueno es dejar sentado, para los
  que sospechan que la Francia es Paris, que pueden contarse otras
  varias ciudades que en nada aventajan  Narbona.

  Yo no extrao que as sea: todas las naciones del mundo estn
  aun en via de progreso: en Francia, como en todas partes,
  existen todava ciudades antiguas que no han sido mejoradas:
  hago mencion de estas ciudades atrasadas para contestar  los
  que conociendo solamente Paris, se atreven  afirmar que la
  nacion toda se encuentra en un estado perfecto de mejoras y
  adelantos.

  Por lo demas, esta es la Francia que yo he visto: este es el
  Paris que conozco, el Paris que he visitado detenidamente cinco
  veces con objeto de estudiarle.

  El lector, mal que le pese abandonar la opulenta metrpoli que
  se llama Paris, se viene conmigo  visitar otros paises, 
  contemplar otras bellezas. El sitio donde ahora nos dirijimos,
  es sobradamente pintoresco para excitar el interes y la
  curiosidad: vamos  trasladarnos  la renombrada y potica
  Suiza, al suelo donde vive la libertad,  la patria de Guillermo
  Tell. All la naturaleza desplega cuadros tranquilos y
  admirables: all tiene grandes escenas que copiar el pintor,
  all tiene consoladoras reflexiones que recojer el estadista:
  en marcha.

  La bellsima estacion del camino de hierro de Estrasburgo, de la
  cual he hecho ya mencion, fu mi punto de partida.

  Como desde Bayona  Burdeos, tom asiento de primera clase en el
  tren del correo, que sale  las ocho de la noche. De Paris 
  Basilea, que es la primera ciudad de Suiza, entrando por
  Estrasburgo, hay una distancia de ciento cuarenta leguas, que
  recorr en el brevsimo tiempo de diez y seis horas, con la
  mayor comodidad, y sin el mas ligero accidente, pues el camino
  de hierro de que hablo es quiz el mejor de la Francia.

  Es ciertamente prodigioso y admirable el vuelo de las vias
  frreas. El dia cinco de noviembre,  las ocho de la noche,
  estaba yo en Paris; el dia seis, es decir el siguiente,  las
  doce de la maana, almorc en Basilea, Suiza.

  Esto no necesita comentarios; con nada se recompensa tal manera
  de viajar. Carruajes magnficos, elegantes y mullidos, de ocho
  asientos, donde cojen doce, lo que permite un gran desahogo,
  tubos de hierro, llenos de agua caliente, perfectamente
  forrados, se renuevan en cada estacion. Puestos  lo largo,
  sobre la alfombra de los carruajes, sirven para apoyar los pis,
  y conservar un grato calor durante la travesa. El servicio de
  toda la lnea no deja nada que desear. La campia desde Paris
  hasta la frontera suiza, con mucho esmero cultivada, palmo
   palmo.

  Cerca de los lmites de Francia, se asienta la ciudad de
  Estrasburgo, patria del inmortal Guttemberg, que sin pensarlo
  emancip la humanidad. Estrasburgo es una ciudad rica y
  populosa, con su celebrada catedral y su torre difcil; hay
  buenos hoteles. En este punto se descansa un cuarto de hora; los
  viajeros, y los equipajes que siguen  Suiza, se trasladan 
  otro tren.

  De Paris  Basilea, la Champagne, admirable y rica, y Nancy,
  ciudad importante.

  A las ocho de la maana, doce horas justas despues de haber
  salido de Paris, parti de Estrasburgo, entrando en Basilea  las
  cuatro horas.

  De Estrasburgo  Basilea, los Vosges, deliciosas montaas; la
  Alsacia, castillos, ruinas gticas, monasterios, capillas:
  Mulhouse, industria floreciente y paisajes alegres y variados.

  Al entrar en Suiza, empieza  disfrutarse ya de la libertad de
  aquel pais. Nadie me pidi el pasaporte, nadie me dijo una
  palabra, ni registr mis cofres persona alguna.

  La decoracion de la naturaleza cambia de repente al entrar en
  Suiza.

  Vamos  Basilea.






  #SUIZA.#


  El que ha visitado nuestras Provincias Vascongadas, tiene una
  idea muy aproximada ya de la pintoresca Suiza.

  Lagos numerosos, interminables cordilleras de montaas,
  caprichosamente cortadas, valles por todas partes de eterna
  verdura, praderas espaciosas y torrentes artsticos, cascadas, y
  bosques de rboles, paisajes risueos sembrados de elegantes y
  ligeras quintas esparcidas por todo el pais: los histricos
  Alpes coronados de blanqusima nieve, la limpidez de los rios
  que corren por su centro; todos estos accidentes bellsimos que
  la naturaleza ofrece por todas partes en Suiza, forman un
  conjunto delicioso, orgen de las seductoras descripciones que
  en tantos libros se encuentran de ella.

  Vindola con alguna detencion, se comprende que haya sido teatro
  fecundo de admirables escenas para los pintores.

  Basilea, situada  corta distancia de la frontera de Francia,
  que concluye en el pueblecito de San Luis, es la primera
  poblacion importante que se encuentra en la antigua Helvecia.

  Clebre en lo antiguo, por haberse celebrado en su recinto dos
  concilios ecumnicos, y por haber sido cuna de muchos hombres
  notables, se ofreci  mi recuerdo con mas interes del que en
  efecto dispierta en el nimo del viajero.

  Una de las principales bellezas que tiene para m Basilea, es el
  celebrado Rin, rio, que como elegantemente dice madame de Stael,
  semeja el genio tutelar de la Alemania, con sus ondas puras,
  rpidas, majestuosas, como la vida de un antiguo hroe.

  El Rin efectivamente es magnfico, parece inalterable,  juzgar
  por la eterna serenidad de sus cristales. Los sitios que l
  recorre participan de su quietud. En Basilea, punto en que le v
  por primera vez, se presenta tranquilo,  imponente por su
  grandeza. Corre silencioso  los pis de la catedral, y  la
  izquierda se pierde en lontananza, como una inmensa sbana de
  luz:  la entrada de la ciudad hay un largusimo puente que
  salva toda la anchura del rio.

  La catedral de Basilea, situada en la plaza del Mercado, merece
  visitarse bajo diferentes aspectos. Su arquitectura es gtica, y
  por lo tanto notable y digna de verse. Consta de tres naves: en
  su sacrista actual, se celebr el famoso concilio, en el cual
  fu destronado el papa Eugenio IV. La tumba del famoso filsofo
  Erasmo, autor del _Elogio de la Locura_, se encuentra dentro de
  la misma iglesia.

  Apnas llegu  Basilea, hice lo que en las demas ciudades que
  visito por vez primera: me lanzo  la calle para ver lo que haya
  digno de atencion. Para llegar  la Catedral me condujo la
  casualidad por la plaza del Mercado, y la impresion que me caus
  oir el detestable aleman que en dicho punto se habla, no podr
  describirla; solo recuerdo perfectamente que es tan spero y
  gutural como la msica mas destemplada y ronca.

  Basilea es una de las ciudades mas ricas de Suiza; sus
  relaciones comerciales, y su prxima situacion  la Francia, la
  dan mucha importancia. La ciudad tiene algunos edificios
  notables: la construccion de las casas, diferente de la de los
  demas paises, y especial de la Suiza, es muy digna de
  atencion[8].

  La madera, abundantsima y excelente, puesta all por todas
  partes por la mano sabia de la Providencia, en compensacion de
  las nieves y los hielos que hacen tan frio el pais, es el
  elemento principal de la edificacion.

  Esbeltas y graciosas son efectivamente todas las casas; con sus
  lienzos de incrustaciones en madera, pulida y hbilmente
  trabajada, ofrecen un espectculo tan nuevo como curioso.
  Limpias y brillantes lucen  los rayos del sol, porque con el
  frio y la nieve la madera conserva eternamente su tersura y
  solidez, sin que jamas suceda lo que en los paises meridionales
  que hacen de la madera un fcil combustible, volvindolas el
  calor esponjosas y dispuestas siempre  inflamarse.

  El frio de quince grados bajo cero que se experimenta en algunos
  cantones, como el de Berna, ha hecho sabios  los indgenas en
  materia de precauciones contra su rigor. Es de notar la
  costumbre acertadsima de colocar dobles puertas en todas las
  habitaciones de las casas; cada una se abre y se cierra en
  sentido inverso. Como la madera es tan slida, y no est sujeta
   las influencias atmosfricas, que pueden aumentar  disminuir
  su volmen, ajustan hermticamente, haciendo imposible la
  entrada de la mas insignificante columna de aire. Con las
  ventanas sucede lo mismo. Las componen dobles vidrieras que
  abrigan mucho las habitaciones, porque son impenetrables  la
  temperatura de fuera.

  Los poles, estufas que yo llamar, son unos aparatos
  admirablemente dispuestos, que se encuentran en todas las casas
  de Suiza: cada dos habitaciones tiene regularmente un pole:
  fabricados con ladrillo, y muy bien preparados, se calientan por
  la maana, y templan la estancia para todo el dia: aproximando
  las manos  los azulejos limpsimos que forman su capa exterior
  se experimenta un gratsimo calor.

  En la Biblioteca de Basilea v un ejemplar del _Elogio_, con
  notas marginales del mismo Erasmo, con dibujos de su
  amigo Holbein.

  En el Museo el retrato de Lutero, y el de Holbein.

  Para ir  Berna desde Basilea es preciso resignarse  la
  diligencia, pues el camino de hierro que ha de unir mbas
  ciudades, se encuentra solo en proyecto: felizmente la travesa
  se hace en doce horas, y con todas las comodidades posibles[9].

  Lo primero que me ocurre consignar, es el admirable estado de
  las carreteras de Suiza. Sin ceder  ningunas de las mejores de
  Europa, las sobrepujan en nmero. De Berna solamente, ciudad que
  solo cuenta treinta mil habitantes, parten diez y nueve
  carreteras, tan slidas, tan lisas, tan cuidadas, tan bellas,
  que nada dejan que desear.

  Admira doblemente semejante estado de las vias pblicas,
  recordando que el pais, subdividido en tantos gobiernos como
  cantones, y pobre como es, apnas se comprende quin y cmo las
  ha hecho. Hay verdadera profusion de carreteras, lujo de
  comunicaciones, todas buenas: los hilos elctricos cruzan la
  Suiza entera en todas direcciones. Caminos de hierro desde
  Basilea  Estrasburgo, Paris, Francfort, Berna.

  Durante los meses de febrero y marzo, en los que todo el pais
  semeja una sbana sola con tres palmos de nieve, lo que hace el
  paisaje montono, porque es el mismo en todas partes, las
  diligencias tienen la originalidad de rodar sin ruedas, y con
  gran velocidad. Unos trineos de madera, dispuestos en forma de
  cajas, reciben sobre s el carruaje, y los dos listones que
  forman su base, resbalan admirablemente bien sobre el pavimento,
  de nieve y hielo. Los caballos arrastran las diligencias con mas
  facilidad que si estuvieran armadas como en el resto del ao,
  con ruedas, y el movimiento es tan igual y tan suave como el de
  los caminos de hierro.

  A las ocho horas de haber salido de Basilea[10], entr en Berna,
  notando la extraa costumbre que tienen todos los mayorales de
  diligencias de la Suiza de tocar una corneta al entrar y salir
  en las poblaciones: hace muy buen efecto, porque todos ejecutan
  algun aire del pais que da mas suavidad al movimiento.

  Estamos en Berna.






  #BERNA.#


  La capital federal de la Suiza, baada por el rio Aar, que la
  cerca por todas partes, cuenta treinta mil almas de poblacion.
  El interior de la ciudad ofrece muy poco que observar: se
  compone de sesenta  ochenta calles solamente, tan uniformes y
  parecidas, que molesta y fatiga la monotona de su conjunto:
  todas tienen soportales cubiertos, necesarios para la nieve.

  Entre los edificios mas principales de Berna, descuella la
  Catedral, que aunque pequea, es bella, porque es gtica.

  El ridculo protestantismo, que blasona de liberal, y protector
  de las obras de la inteligencia, cuya omnmoda supremacia
  proclama, se ha ensaado estpidamente con todas las imgenes de
  santos tallados en piedra, que embellecian y decoraban todo el
  exterior de la catedral, dejando nicamente intacta una alegora
  escrita en piedra, que corona la puerta principal de la iglesia,
  y sobre la cual se ven algunos papas que se han condenado por
  sus crmenes: h aqu el protestantismo, que en nombre de la
  libertad, mutila con la picota de la burla y la ignorancia, la
  riqueza arquitectural con que la estatuaria gtica bordaba las
  fachadas de los templos. Intil pretension; el escarnio que
  pretendieron arrojar sobre el catolicismo, patrono de las artes,
  se volvi de rechazo contra ellos. Desfigurando la catedral como
  lo han hecho, dejan atras  las tribus de Atila, que se
  prosternaban llenas de entusiasmo delante de las maravillas del
  arte arquitectnico-cristiano.

  El palacio Erlack, que contiene la oficina del presidente de la
  confederacion, es otro edificio notable. El grande hospital,
  situado en una ancha calle, que puede llamarse plaza, merece ser
  visitado por mas de un concepto: el servicio interior no deja
  nada que desear: la belleza del edificio es digna del objeto 
  que est destinado. El lema escrito sobre su puerta es
  magnfico, _Christo in Pauperibus_: es un modelo[11].

  Sobre todos los edificios de Berna, sobresale por su hermosura y
  grandeza el nuevo palacio del Parlamento, recientemente
  terminado. Es una soberbia mole de piedra, de tres cuerpos, de
  esbelta arquitectura, gtica en su mayor parte: el interior
  corresponde  lo que desde fuera anuncia. No est terminado
  completamente.

  Berna tiene universidad literaria  la cual concurren de 150 
  200 estudiantes por ao. A propsito de letras, plceme
  consignar que la Suiza tiene organizada la instruccion como
  ninguna nacion de Europa. Y same permitido protestar que en
  esta asercion nada hay exagerado: tengo el hbito de estudiar
  ntes de emitir un juicio.

  He visto por m mismo las universidades y escuelas de Suiza,
  casi en su mayor parte: he leido las estadsticas, he comparado,
  y encuentro que la Francia est muy atras, sumamente rezagada, y
   una larga distancia de la Suiza.

  Tan extendida est la instruccion en la antigua Helvecia, que es
  sumamente difcil, sino imposible, encontrar un hombre del
  pueblo que no sepa leer y escribir. Casi todos, ademas de su
  lengua, hablan el frances en la Suiza alemana. Por su parte la
  Suiza francesa, con la ciudad de Ginebra  su cabeza, una de las
  mas avanzadas de Europa, no se queda detras.

  Bueno es apuntar aqu mismo una observacion digna, que en este
  momento se me ocurre. La instruccion en Francia, y en otros
  paises, ha servido para aumentar la cifra de las estadsticas
  criminales, por estar mal dirigida: en Suiza sucede lo
  contrario. En el momento en que escribo estas lneas, recuerdo
  que hace mas de medio ao que estoy en Berna, ciudad de treinta
  mil habitantes. Este nmero de personas, en el plazo de seis
  meses, dia por dia, no han visto cometer ni siquiera un robo, ni
  un asesinato, ni una herida, ni una disputa. Esta reflexion
  aislada y sin comentarios, habla muy alto: agreguemos otra que
  aumenta su importancia. El proletarismo es la plaga social de
  Suiza, abundan por todas partes los mendigos....

  La pobreza y la instruccion no engendrarian por todas partes
  desbordamientos sociales? estudien los polticos miopes sobre
  este contraste.

  No sucede as en Francia; all el pueblo es bastantemente
  grosero, literariamente hablando; tiene un barniz de cortesana
  que est en la sangre, pero lee y escribe en corto nmero y con
  dificultad.

  Los alrededores de Berna son, como toda la Suiza, admirables:
  praderas de eterna verdura, cascadas, torrentes, montaas, casas
  de campo. Las carreteras,  nivel de las mejores de Europa, se
  ofrecen en abundancia por todas partes, con una verdadera
  prodigalidad.

  Hay en Suiza, volviendo  la instruccion pblica, el fabuloso
  nmero de cinco mil quinientas escuelas,  las que acuden
  cuatrocientos mil discpulos. Estas dos cifras, teniendo en
  cuenta que la poblacion de toda la Suiza se compone solamente de
  dos y medio millones de habitantes, habla con incontestable
  elocuencia en pro del estado intelectual del pais.

  Los establecimientos penales de Berna se hallan muy bien
  organizados: tanto los hombres como las mujeres de las
  prisiones, son empleados con especialidad en los trabajos
  del campo.

  En Suiza existe la verdadera libertad poltica  que aspiran en
  vano las demas naciones. La accion del gobierno, que en todos
  los paises se siente  todas horas y en todas las operaciones,
  no interviene en los hbitos del pueblo suizo. En ninguna parte
  se encuentra un soldado; los agentes de polica en corto nmero,
  tolerantes y humildes, en contraste con los de otras naciones,
  apnas se dejan ver, abstenindose muy bien de prcticar esa
  serie de ataques  la libertad individual que parece constituir
  su principal instituto en ciertos paises.

  Los agentes del poder en Suiza, empezando por el presidente de
  la Confederacion Federal, son extremadamente humildes y
  modestos. He conocido dos, el coronel Frey-Herose, y el doctor
  Furrer, mbos instruidos, modestos, hombres de Estado, probos y
  rectos. Desconocen el lujo, viven como el ltimo ciudadano, y se
  mezclan con todos. Tienen _seis mil_ fr. de sueldo anual!

  La estadstica, que forma la verdadera historia de los pueblos,
  presenta en la antigua Helvecia con respecto  instruccion y
  moralidad caractres propios de la civilizacion, datos
  consoladores, cifras envidiables.

  Entre los lagos mas notables de la Suiza, sobresale y descuella
  el de Lucerna, ciudad catlica, y una de las primeras. A todas
  horas encuentra el viajero que llega  Lucerna lindsimos
  vapores que cmoda y econmicamente le conducen  los mas
  pintorescos sitios de la Suiza. Durante el verano, los
  extranjeros de todos los paises, es decir, los viajeros de toda
  Europa, recorren el lago de Lucerna.

  La villa de Thun [12], distante cinco leguas de Berna, tiene
  tambien un precioso lago, como lo son todos los del pais, patria
  de ellos. Thun tiene su hermoso hotel de Buenavista y est
  rodeado de deliciosas montaas.

  Ginebra, ciudad la mas avanzada de la Confederacionon Helvtica,
  es sin disputa bajo el aspecto literario uno de los primeros
  centros de Europa. Calvino fund una universidad. La Biblioteca
  principal de Ginebra contiene 60,000 volmenes. Patria de muchos
  hombres notables, entre ellos Rousseau, Calvino, madame Stael,
  Lesage, Huber y otros muchos, conserva hoy sus tradiciones
  literarias. Hay en Ginebra un buen nmero de peridicos
  polticos, gabinetes de lectura, sociedades literarias,
  academias y demas centros de inteligencia, brillando en su seno
  muchos hombres distinguidos. All conoc muchos profesores
  eminentes, y el poltico Fazy. El mejor paseo de Ginebra es el
  de la Isla con una estatua dedicada  Rousseau.

  Bajo el aspecto poltico, es Ginebra la verdadera capital
  federal: cierto es que en Berna reside el gobierno, cierto que
  all se reune la Asamblea Federal, pero no lo es mnos que en
  Berna nada se dice ni discute como en Ginebra: en la ciudad de
  Calvino la poltica dramatiza todo, la discusion se mantiene
  siempre animada.

  El comercio de Ginebra es tambien mas importante que el de
  Berna: dentro de tres aos acrecer la importancia de esta
  ciudad con el camino de hierro que la unir con Lyon; hoy est
  terminado y abierto al pblico: hay escelentes hoteles como el
  de _Lndres_ sobre el lago de Leman. Los mejores hoteles de
  Berna son el de la _Couronne_ y el del _Faucon_.

  El lago de Ginebra es delicioso [13]: surcado por lindos y
  cmodos vapores, que hacen la travesa de Lausanne, ofrece un
  espectculo admirable. Comodidad y economa encuentra el viajero
  para ir  Ginebra desde Lausanne por el lago: el golpe de vista
  es admirable; se ve la altsima cabeza del Monte Blanco, los
  _Glaciers, Chamouny_, los _Alpes_.

  La celebrada relojera de Ginebra merece ciertamente la pena de
  verse; se construyen cien mil relojes cada ao, casi todas las
  tiendas ofrecen relojes del pais. La Suiza exporta muchos miles
  para toda Europa y Amrica.

  Friburgo, ciudad catlica tambien, tiene unos paseos y
  alrededores asombrosos: casi todos los extranjeros que visitan
  la Suiza, se dirijen  Friburgo para oir los clebres rganos de
  la catedral y ver su atrevido puente colgante.

  Los lagos de Interlaken y Brienz, cerca de Thun: los once que se
  divisan desde Righi, el de los cuatro cantones, todos, porque
  esa es la verdad, todos merecen seguramente un viaje: tienen los
  lagos una belleza especial que seduce y enamora.

  Nada mas admirable que su aspecto: estn casi todos rodeados de
  azules y transparentes montaas coronadas de blanqusima nieve:
  la suavsima tranquilidad de sus azules ondas, que surcan
  lindsimos vapores, el cielo lmpido azul que le sirve de
  cpula, cerrado por las altsimas montaas que le sirven de
  marco, como el de Interlaken, hacen del lago un deliciossimo
  recreo que la imaginacion no alcanza, que solo su vista ofrece.

  Los esplndidos y abundantes hoteles que por toda la Suiza se
  encuentran, servidos como ningunos de Europa, la lujossima
  opulencia de carreteras admirables, y digo opulencia porque ese
  nombre conviene  un pais donde por todas partes se multiplican:
  lo cmodo y bien dispuesto de sus muelles diligencias, todo esto
  unido  sus pintorescos sitios hacen de la Suiza en el verano la
  residencia escojida de todos los viajeros de Europa.

  La Suiza, que  pesar de su cortsima riqueza pblica, de sus
  insignificantes impuestos y de su exagerada modestia posee tan
  fabuloso nmero de carreteras-modelos, ha entrado tambien ya en
  la mejora de los caminos de hierro, y no se halla todo el pais
  cruzado de caminos frreos porque carece de recursos pecunarios,
  no por otra cosa, y porque el terreno todo es montaoso.

  A pesar de los cuantiosos gastos que exigen obras de esta
  naturaleza, y de los poqusimos elementos del pais, cuntanse ya
  abiertas al pblico y en explotacion cinco lneas diferentes,
  que aunque de corta extension son utilsimas. De Ble  Basilea
  parten dos; de Zurich otra, y de Lausanne  Yverdun las
  restantes, ademas de la de Ginebra  Lyon. Se trabaja mucho en
  su continuacion, y se emprenden otras nuevas.

  Lo que es un verdadero secreto para el viajero, es el admirable
  estado de todas las carreteras de Suiza,  pesar de que por
  ninguna parte se encuentra un peon caminero, gendarme ni
  cosa parecida.

  Parece ciertamente cosa de magia: la Suiza ni tiene ni puede
  sostener mas que un reducidsimo nmero de empleados en razon 
  su facilsima organizacion y su modestia y falta de recursos
  combinados: con mucho trabajo se encuentra un peon caminero de
  los pocos que hay. Es sumamente raro ver uno: pues bien,  pesar
  de todo, no hay en Europa mejores carreteras. La seguridad que
  ofrecen es absoluta, un ao prximamente he habitado la Suiza,
  en ese largo tiempo no se ha cometido ni siquiera un robo, ni
  una tentativa. Pues con esto sucede como en las carreteras:
  admirables sin peones camineros, segursimas sin un gendarme.

  Las praderas y las fuentes abundan por todas partes: no se andan
  veinte pasos en todo el territorio de la Confederacion sin
  encontrar airosas casas y poticos prados. Puede decirse que la
  poblacion reside en el campo. Con esta circunstancia, unida 
  sus valles, cascadas, lagos y montaas, los viajes por la
  antigua Helvecia son un verdadero placer.

  De los tres millones prximamente de habitantes que constituyen
  la nacion, hay una tercera parte de catlicos: el resto se
  compone de protestantes y judos, estos en corto nmero. El
  protestantismo en Suiza, est, como en todas partes, subdividido
  en infinitas sectas, cada una de las cuales pretende poseer la
  verdad ... lo que basta para juzgarle, pero en Suiza existe la
  verdadera tolerancia religiosa, y todos los cultos se respetan y
  se estimulan mutuamente.

  En Berna, ciudad que yo he habitado ordinariamente, como
  residencia del cuerpo diplomtico, solo existe una iglesia
  catlica: las demas, inclusa la Catedral, estn destinadas al
  culto protestante, que carece de ceremonias y solemnidades de
  todo gnero. Durante el verano, se dan conciertos en la
  Catedral, como en un teatro, con objeto de hacer oir  los
  extranjeros el celebrado rgano de dicha iglesia.

  La legislacion civil y criminal de cada canton es diferente;
  como lo son la lengua y la religion. Entre otras muchas
  sentencias que he tenido la curiosidad de leer, resalta la
  siguiente por su originalidad.

  Un ciudadano suizo, del canton de Zurich, avecindado en el de
  Schwitz, el mas antiguo de la Helvecia, fabric cuarenta monedas
  falsas, de veinte centimos cada una de valor, lo cual, reducido
   nuestro modo de contar, forma la insignificante suma de
  treinta reales. Descubierto su crmen y reducido  prision, ha
  sido condenado  cinco dias de ayuno en la prision,
  extraamiento del canton por diez aos y cuarenta palos. Este
  es el tenor testual de la sentencia. Como esta he tenido ocasion
  de leer otras de diferentes cantones. Como documento original,
  he creido conveniente apuntarle en mi libro.

  Esta sentencia, con otras muchas de este gnero, que con
  frecuencia se pronuncian en Suiza, da muy mala idea de la
  cultura del pueblo en general. A pesar de esto, el estado del
  pais es floreciente, y la estadstica criminal mas reducida que
  en ninguna otra parte de Europa. Puede esto explicarse?
  difcilmente: este es uno de los muchos fenmnos que la vida de
  los pueblos ofrece en su conjunto, y que escapan al anlisis.

  Las universidades de Suiza son tres: Basilea, Zurich y Berna: el
  ao 1855, asistieron  ellas 166 estudiantes de medicina, 350 de
  teologa, 400 de derecho y 500 de filosofa.

  Publcanse en Suiza 225 peridicos en las tres lenguas del pais,
  alemana, italiana y francesa; hay diferentes bibliotecas,
  sociedades literarias y academias.

  Ginebra, segun he apuntado ya, es la primera ciudad de la
  Confederacion Helvtica, considerada como centro de las
  ilustraciones literarias del pais, como residencia de los
  hombres polticos mas avanzados. Tan luego como se concluyan las
  lneas frreas que han de reunir Ginebra  Lyon y Berna, la
  patria de madame Stael, importante ya bajo todos aspectos,
  acrecer prodigiosamente en significacion.

  El carcter pacfico de los suizos, rasgo peculiar de las razas
  germnicas, que tan gobernables las hace, en ninguna ocasion le
  he estudiado mejor que en las reuniones del pueblo todos
  los domingos.

  En los hoteles de segundo y tercer rden, renense habitualmente
  crecido nmero de familias, con mujeres, hijos y esposos. Se
  sientan pacficamente al lado de una mesa, beben su
  indispensable cerveza, hablan, rien, cantan en coro, pero jamas
  disputan. Importa muy poco que la cerveza, con su accion
  inflamable, pueda calentar el cerebro, importa muy poco que en
  una misma pieza, y en diferentes mesas, haya  veces reunidas
  trescientas personas que fuman, cantan y beben, no importa,
  ninguna botella se rompe, ninguna silla se estropea, nadie
  disputa, todos se retiran habitual y tranquilamente  sus casas
  para volverse  reunir el prximo domingo.

  Aplquese esta costumbre  nuestra raza latina, ora sea
  francesa, italiana  espaola;  la media hora de estar reunidos
  se han roto la cabeza algunos de los convidados, y cada vez que
  se encuentren juntos bebiendo habr disputas. Esta diferencia
  caracterstica, aplicndola en sentido mas alto  importante,
  explica en algun modo la facilidad con que se gobiernan las
  razas germnicas y la causa de los trastornos casi continuos de
  los pueblos latinos.

  El ao de 1855, segun datos oficiales, se celebraron en Suiza
  16,270 matrimonios: el nmero de nios nacidos en dicho ao fu
  de 363,40, y el de nias el de 33,660, lo que forma un total de
  70,000 nacidos. Sabido es, y en otro lugar lo decimos, que la
  poblacion total de la antigua Helvecia no llega  tres millones.
  Las defunciones acaecidas en el mismo ao de 1855 fueron en
  nmero de 55,500 personas. Los matrimonios pueden calcularse 
  razon de uno por cada 147 habitantes, un nacido por cada 34, y
  una defuncin por cada 43 personas. El sexo masculino, contra lo
  que generalmente sucede en otros climas, vive en Suiza mnos que
  el femenino; tampoco hay muchos ejemplos de longevidad en
  ningun sexo.

  Con respecto  su industria, de la que en otro lugar nos
  ocupamos, tenemos que aadir datos muy preciosos sobre el
  comercio que ha hecho en 1856 con los Estados-Unidos de Amrica.

  En los doce meses de 1856, la Suiza ha remesado  los
  Estados-Unidos de Amrica las siguientes partidas: en relojes,
  por valor de 2,404,575 dollars; en tejidos de seda, por valor de
  4,875,636 dollars; en artculos de algodon y bordados, por valor
  de 641,927 dollars; en sombreros, cintas de seda, por valor de
  444,135; total de sus remesas 8,368,074 dollars; cada dollar son
  20 r., 20 mrs.

  Esta crecidsima suma para un pais pequeo como la Suiza, y
  producto de su comercio con una sola nacion, demuestra
  palpablemente cuan grande es el progreso de su industria, que
  vende con ventaja sus artefactos en todos los paises y que
  fomenta tan grande comercio. En relojera, el canton de
  Neuchatel solo, segun datos oficiales, ha construido en 1856
  1,600,000 relojes: adase  esta extraordinaria cifra el
  inmenso nmero de relojes que en Ginebra se fabrican, y se
  comprender la importancia immensa de su relojera.

  La casa de Echer Wyss y compaa en Zurich, cuyos
  establecimientos industriales ocupan medio barrio de la ciudad,
  da trabajo  3,000 operarios, y de la citada casa salen todos
  los dias magnficas mquinas de vapor y excelentes aparatos de
  todo gnero. La sedera tambien es otra industria floreciente
  que prospera en el mismo canton.

  En 1855 se contaban en Suiza quince establecimientos de banco, 
  giro, con un capital de 64 millones de francos: la circulacion
  de billetes en el referido ao fu por valor de 10 millones
  francos y el giro total ascendi en todo el ao  1,354,111,309
  fr., suma muy respetable y muy elevada atendiendo  la poblacion
  y riqueza social de la Suiza. El crdito de que goza la nacion,
  merced  sus sabios gobiernos y excelentes  inmejorables
  instituciones, es el mas envidiable; y prcticamente se ha visto
  con motivo de la cuestion con la Prusia, habindose ofrecido 
  la Suiza por banqueros de todos los paises cuanto dinero pudiera
  necesitar.

  La industria se encuentra tambien en Suiza floreciente y en un
  estado de prosperidad envidiable: all todo se mejora, todo
  progresa,  la sombra de buenas leyes fielmente ejecutadas.

  Conocida es en Europa y Amrica la admirable relojera de
  Ginebra, que despues de surtir  todo el mundo con sus acabados
  productos, aumenta todos los dias la riqueza de la ciudad,
  embellece sus magnficas tiendas y aumenta la riqueza de la
  ilustradsima y sabia Ginebra, que ve levantarse al rededor de
  su prodigioso lago soberbios edificios de moderna construccion,
  que nada tienen que envidiar  los mejores de cualquiera otra
  capital de Europa. Ginebra, que sobresale en Europa por sus
  academias y sus sabios, que tiene una vida literaria, que guarda
  sus tradiciones, que est poderosamente hermoseada por la
  naturaleza con su Monte Blanco, su lago, y su admirable
  decoracion, tiene, ademas de su brillante relojera, otras
  muchas y avanzadas industrias, sobresaliendo tambien en toda la
  Europa en el arte de montar diamantes y en todo lo que se
  refiera  joyera.

  El canton de San Gall[14] cuenta con sus celebradas blondas y
  encajes, industria avanzadsima, que cada dia prospera mas.

  El canton de Zurich ocupaba en 1855 en la manufactura de seda
  30,000 trabajadores, contando 24,000 telares.

  El canton de Basilea, industrioso tambien por excelencia y muy
  comercial, es uno de los mas ricos de la Suiza. Su capital,
  Basilea, tiene muchas y respetables casas de comercio, caminos
  de hierro  Francia, Alemania y centro de Suiza, bancos y
  establecimientos industriales, muchas relaciones comerciales y
  riqueza y prosperidad siempre crecientes. Excelentes fbricas de
  papel y seda: se fabrican instrumentos de msica.

  El canton de Soleure, catlico en su mayor parte, se distingue
  tambien con sus fbricas de gas, de algodon, tabaco, y
  papeles pintados.

  El canton de Glaris descuella y sobresale por sus excelentes
  fbricas de paos; es muy industrioso como tambien el de
  Neuchatel.

  Los principales rios de Suiza son el Rin, el Aar, el Reuss, el
  Orbe, y el de Sane: entre los lagos de recuerdos est el de
  Bienne, cerca de Berna, en el cual estuvo Rousseau.

  El canton del Tesino, agricultura floreciente, fbricas de
  sombreros de paja, mucha riqueza, catlico. Tiene tambien, como
  todos los cantones de la pintoresca Helvecia, sus tranquilos y
  poticos lagos, entre los que descuella el _Mayor_, que tuve el
  gusto de admirar sentado largo tiempo  sus orillas con un libro
  en la mano.

  El canton de Soleure, cuya capital baa el Aar, es muy
  comercial, tiene fbricas de algodon, de gas, tabaco y otras
  industrias: el de Turgovia, industrial y fabril; muchas fbricas
  de tejidos de seda: Schaffhouse, capital del canton del mismo
  nombre, y patria del grande historiador Muller, tiene tambien
  mucho comercio por el Rin.

  En Lausana, uno de los cantones que sobresalen por sus
  establecimientos literarios y piadosos, existe un colegio de
  ciegos digno de ser visitado y objeto de admiracion merecida.

  Fundado con el alto y cristiano pensamiento de educar y recojer
   los infelices privados del esencial rgano de la vista, no
  pregunta  ninguno de sus patrocinados cual es su nacionalidad:
  admite y recoje  todos los ciegos que se presentan, de
  cualquier pais y religion que sean; tiene esa magnfica
  circunstancia.

  El ao de 1855, poca en que yo residia en Suiza, entraron en el
  establecimiento de Lausana 207 ciegos: de este crecido nmero
  solo 47 pagaron su asistencia, siendo educados y alimentados
  gratuitamente por el establecimiento los 160 restantes del
  nmero de los que entraron en el ao.

  El colegio cuenta con un magnfico local, excelentes profesores,
  muy buena alimentacion, sabio sistema, condiciones de higiene,
  prcticas admirables, y en fin, cuanto desearse puede. Los
  ciegos aprenden msica  idiomas, entre las diferentes
  asignaturas que componen la enseanza; el colegio cuenta con muy
  buenas mquinas para ensear la msica, siendo verdaderamente
  una institucion admirable.

  El pueblo suizo es majestuoso, sencillo, patriarcal, pastor,
  laborioso, cultivador, piadoso, patriota, soldado, y por encima,
  y como sirviendo de corona, libre, eminentemente libre, dichoso
  pueblo! Dios vele eternamente por su santa independencia! Un
  pueblo que tiene tan magnfica historia debe ser libre y tiene
  indisputable derecho  serlo. Voy  consignar aqu en mi libro
  una pgina de oro de tu libro historial; esa pgina se abre el
  17 de noviembre de 1307, fecha memorable, fecha eterna.

  El dia 17 de noviembre de 1307 se reunieron los treinta
  patriotas eminentes fundadores de la Suiza: el sitio que
  escojieron para celebrar su asamblea fu el pintoresco
  promontorio de Grutli, que con veneracion piadosa he visitado, y
  all, con los corazones fuertes, en presencia de Dios, y
  resueltos  crear un pueblo, pronunciaron el siguiente
  juramento:

  Nosotros juramos en presencia de Dios, delante del cual los
  reyes y los pueblos son iguales, de luchar y morir por nuestros
  hermanos, de obrar y sentir en comun, de no sufrir violencias ni
  tampoco cometer nosotros mismos injusticias, de respetar los
  derechos y propiedades del conde de Hapsbourg, de no hacer
  ningun mal  los vireyes, pero s de poner un trmino 
  su tirana.

  Sublime y noble juramento que cumplieron! fundando la
  independencia de esa magnfica Suiza, que plegue  Dios
  conservar siempre libre. Los primeros que prestaron ese
  magnfico juramento tan elocuente, tan moral, tan patritico,
  fueron los insignes patricios Walter, Furst, Stauffacher,
  Melchthal, Werner, nombres augustos que la Suiza reconocida
  guarda y guardar eternamente en su memoria.

  En la reunion del 17 de noviembre de 1307, se acord que el dia
  del levantamiento general fuese el 1 de enero de 1308.

  En la aldea de Altorf, que he visitado dos veces, tuvo lugar la
  tremenda escena con Gesler y Guillermo Tell, que tuvo precision
  de apuntar y tirar su flecha  la manzana que colocaron sobre la
  cabeza de su hijo ... uno de los suplicios mas brbaros que
  jamas han sido impuestos  padre alguno.

  En la misma aldea de Altorf, hay una fuente de piedra coronada
  con la estatua de Tell tirando su flecha.

  La Suiza es la moderna Arcadia; Guillermo Tell era pescador, su
  pueblo pertenece al canton de Uri, que con los de Schwitz y
  Unterwald componen los tres primeros cantones que formaron la
  liga y el fundamento de la nacionalidad suiza. A estos tres
  cantones se unieron los primeros, Lucerna, Zurich, Glaris, Zug y
  Berna: al terminar el siglo XV, entraron  reforzar la liga los
  cantones de Soleure y Friburgo: Basilea, Apenzel y Schaffhouse
  fueron admitidos en ella al comenzar el siglo XVI.

  Estos trece cantones confederados constituyeron la clebre liga
  helvtica, que por espacio de mas de trescientos aos
  combatieron con gloria para todos, y vergenza para el Austria,
  que nada pudo conseguir,  excepcin de las muchas derrotas que
  soport, no obstante sus ejrcitos y recursos, mayores que los
  de los suizos.

  El ao 1798, se cambi la constitucin de la Suiza: las
  repblicas de Ginebra y de Mulhouse, en union con el obispado de
  Basilea, se incorporaron, mejor dicho, fueron incorporadas a
  Francia. En tiempo de Napoleon, y despues de una gloriosa
  revolucion, se redact el acta de _mediacin,_ por la cual la
  Suiza form una confederacion compuesta de diez y nueve
  cantones. A la caida de Napoleon, por una acta del congreso de
  Viena (1815), recobr la Suiza las cesiones hechas  la Francia,
   excepcin de Mulhouse; adquiri parte del territorio de Gex y
  de la Saboya, con lo cual qued mas completo el nuevo canton de
  Ginebra. Desde entnces form una confederacion de veinte y dos
  cantones que hoy por ventura existe, libre y prspera.

  En 1848, se ha redactado una nueva constitucin mas conforme con
  el estado actual de la Suiza, y mas beneficiosa para su
  organizacion poltica [15]. El principal redactor de esta
  constitucin, que fu presidente de la Asamblea en 1848, es el
  coronel Ochsenbein, persona dignsima y de eminentes cualidades,
  y  la cual he tenido el gusto de conocer y tratar.

  En mayo de 1855, el tribunal cantonal de Obwald, en Suiza,
  pronunci la siguiente sentencia, original por mas de
  un concepto.

  Un ciudadano suizo, culpable de un robo verificado en una
  iglesia de Samen, ha sido condenado  lo siguiente: Un cuarto
  de hora de argolla, vigilado por el verdugo,  60 palos dados
  pblicamente por el ejecutor de la justicia,  tirar durante
  cinco aos de un carretn,  diez aos de internacion en su
  distrito natal,  no poder casarse jamas,  la prdida de sus
  derechos civiles y polticos,  ejercicios piadosos,  hacer
  penitencia en la iglesia, con un bculo en la mano, y una cuerda
  al cuello,  daos y perjuicios y  los gastos del juicio.

  Los establecimientos penales de la Suiza, estn en perfecta
  consonancia con su admirable estado de progreso. Un rgimen
  interior ejemplar y religioso, los trabajos del campo, el buen
  sistema de alimentacion, la enseanza que reciben, los ejemplos
  morales que se les ofrecen, las prcticas religiosas  que
  tienen que consagrarse, todo en una palabra es admirable y no
  deja nada que desear. He visitado los de Berna, Friburgo,
  Ginebra, Lucerna y algunos otros, y en todas partes he
  encontrado el mismo rden, la misma exactitud.

  La instruccion pblica, que es la estadstica de la
  inteligencia, la que con plena verdad patentiza con sus cifras
  el estado de un pueblo, est en Suiza  una altura superior  la
  de los demas estados de Europa. Sus datos consoladores, sus
  riqusimos anales, que componen el verdadero libro historial de
  la Suiza, manifiestan la apremiante necesidad en que se
  encuentran los demas gobiernos de Europa de difundir y propagar
  la instruccion, sin la cual los pueblos no pueden ser libres,
  sin la cual los pueblos no prosperan, sin la cual no hay vida
  posible: porque el embrutecimiento del pueblo es la razon de ser
  de las tiranas, es el apoyo de los despotismos.

  He tenido complacencia en comparar la estadstica de la
  instruccion publica en Suiza con la de Francia, Inglaterra,
  Austria y Prusia, y la diferencia notabilsima que hay en favor
  de la libre Suiza, proclama en voz alta y con la
  incontrovertible elocuencia de los nmeros, el prspero estado
  de la Suiza bajo el aspecto intelectual, y la superioridad con
  que aventaja  los demas pueblos en la propagacion de lo que 
  todos se debe, de la instruccion, que al ver como la regatean
  los gobiernos de algunos pueblos, dirase que no pertenece de
  derecho  todo hombre,  todo ciudadano.

  Los gobiernos al propagar la instruccion, al educar  todas las
  clases, y  todos los individuos, no hacen mas que cumplir con
  su deber; para algo se han reunido los hombres en sociedad: no
  es solamente con el objeto de pagar los impuestos y soportar las
  cargas de la nacion; el estado por su parte, les debe
  proteccion, defensa de sus derechos si son atacados, instruccion
  gratuita; es un deber imprescindible, y faltan  todo lo pactado
  los gobiernos que no lo prctican, y cometen una usurpacion, y
  autorizan  los pueblos  no reconocer su autoridad.

  Volviendo ahora  Suiza de la que una digresion necesaria me ha
  apartado un momento, basta consignar que existen en la
  Confederacion Suiza 5,500 escuelas,  las que concurrieron en el
  ao de 1855 430,107 discpulos. Esas dos cifras admirables, en
  un pueblo de mnos de tres millones de ciudadanos, bastan para
  colocarla en un alto y envidiable puesto: esos datos relevan de
  todo comentario, hablan por s solos mejor que todas las frases.

  Los hospitales y demas establecimientos de beneficencia, estn
  en relacion con sus instituciones y adelantos: la caridad
  cristiana, la primera de las virtudes, est magistralmente
  entendida y prcticada en los establecimientos piadosos de
  la Suiza.

  Cuntanse tambien muchas y admirables casas de enagenados; 
  media legua de Berna, se levanta un majestuoso edificio
  destinado  la asistencia y curacion de los pobres locos: es
  admirable bajo todos conceptos, y como l son los demas que he
  visto en diferentes cantones; el de los alrededores de Berna
  est magnficamente situado; delante se ostentan verdes y
  lozanas praderas, un abundoso y pintoresco bosque le rodea, y le
  circuyen los Alpes, con sus elevadas cumbres.

  El gobierno de la Suiza es el nico que puede llamarse
  verdaderamente libre, eminentemente popular. Segun la
  constitucin de 1848, que se venera y se prctica, que no es una
  ley escrita, sino una verdad realizada, los pueblos son los que
  hacen todo interviniendo, como es lgico y de pleno derecho, en
  todos los asuntos del Estado.

  Los negocios locales los dirije y resuelve el consejo de cada
  canton, cuyos individuos elige el pueblo: los asuntos generales
  de la confederacion estn del mismo modo encomendados al pueblo:
  la asamblea federal, compuesta de los diputados de toda la
  nacion, elige el presidente y los ministros de la confederacion;
  y como los diputados son los genuinos representantes del pueblo,
  la gobernacion es siempre popular, como debiera serlo en
  todas partes.

  Los presidentes de la confederacion son elegidos por solo un
  ao: al terminar su magisterio, ponen de manifiesto todos sus
  actos, son juzgados por la opinion pblica, y se retiran
  tranquilos, entrando su sucesor cada ao  ejercer la suprema
  magistratura.

  La eleccion de ministros la hace tambien la asamblea federal:
  los poderes de los ministros duran seis aos, ejercen sus cargos
  bajo la presidencia del primer ciudadano de la confederacion,
  presentan sus actos dos veces por ao al juicio de la asamblea,
  y terminados sus poderes, vuelven  su condicion anterior  son
  reelegidos si se han hecho dignos.

  Las elecciones de presidente y ministros se hacen del modo mas
  patritico y tranquilo: la Suiza no conoce esa libertad
  tumultuosa que otros pueblos proclaman equivocadamente: en Suiza
  es pblica la vida de todos los ciudadanos: el que mas ama la
  justicia y la libertad, el que mas se acerca al buen ciudadano,
  es elejido y votado por la Asamblea, que representa el pueblo.

  De este modo, la gobernacion del Estado reune todas las
  condiciones de acierto deseables: todos los ciudadanos, desde el
  primero al ltimo, intervienen en la gestion de la cosa pblica,
  de este modo estn perfectamente garantidos los derechos del
  pueblo. Los sueldos modestsimos de los empleados pblicos
  aligeran las cargas pblicas, y hacen que la Suiza se vea libre
  de esa enfermedad que se llama empleomana, y que tan funestos
  resultados produce en algunos pueblos de Europa.

  El presidente de la confederacion, magistrado supremo, de igual
  categora que cualquier soberano, tiene _seis mil francos de
  sueldo al ao_ que es todo el tiempo que dura su cargo: vive
  modestamente, sin criados, sin carruajes, sin fausto: y su
  autoridad es tan respetada como la del primer soberano de
  Europa, porque la autoridad en Suiza es la ley. He conocido dos
  presidentes, el coronel Frey-Herose, y el doctor Furrer, mbos
  probos, rectos, ilustradsimos, modestos.

  En Suiza tienen tambien la inmensa dicha de no conocer los
  ejrcitos permanentes, carga pesadsima que en los demas pueblos
  de Europa aumenta los presupuestos, hace imposible la economa y
  dificulta el reinado de la libertad. Todo suizo es soldado, y
  cuando la patria lo necesita, se levanta en veinte y cuatro
  horas un poderoso ejrcito, que no est asalariado, y que solo
  combate por la patria.

  Este es el cuadro exacto de la confederacion suiza, consolador
  para los que amamos la libertad, consolador para el filsofo,
  para el estadista, para el poltico.

  Dos son los problemas difciles que yo encuentro actualmente en
  Suiza, y los nicos que pueden ofrecerse en contraste  sus
  grandes progresos y admirables instituciones: el pauperismo, y
  el indiferentismo religioso que trabaja sus sectas innumerables
  de protestantes.

  La crudeza del clima, la poca extension del territorio, y la
  modesta riqueza pblica de la Suiza, explican el pauperismo, que
  existe, no por las leyes, de ninguna manera; no  causa de su
  organizacion, sino porque la Suiza es pobre, y porque el clima
  es duro. No est en sus defectos sociales el pauperismo, no; es
  una fatal consecuencia que puede irse amenguando, como se hace,
  pero que no puede extirparse de repente. No obstante su grande
  nmero de mendigos, y su popularizada instruccion, la
  estadstica criminal es la mas corta de Europa, no solo
  comparada con los estados grandes, sino tambien con los de mnos
   igual poblacion. De todos modos el pauperismo en Suiza es un
  difcil problema.

  El otro es mas general, y de grande importancia para el porvenir
  de un pueblo. He penetrado en todos los templos de las
  diferentes comuniones protestantes que hay en Suiza, he asistido
   sus ceremonias, he presenciado sus solemnidades, y en todos
  los templos y por todas partes, solo he encontrado un terrible
  indiferentismo, peor que la falta de creencias: un pueblo
  indiferente en religion podria concluir por serlo en poltica y
  en moral, y ese pueblo se perderia. La filosofa panteista
  alemana, tan popularizada en Suiza, es la causa originaria de la
  indiferencia religiosa.

  Esperemos que esa enfermedad desaparezca; yo as lo espero, y
  as lo quisiera, pues un pueblo tan grande y tan sabiamente
  gobernado, necesita para conservarse, creer en Dios, dispensador
  de todo bien, y Padre de todos los pueblos.

  Y aqu termina mi captulo sobre la Suiza, pueblo de mi
  predileccion y en cuya prosperidad tanto me intereso. Dios vele
  por la independencia de su suelo!






  #INGLATERRA#.


  La impresion que el viajero recibe dirijindose  Lndres desde
  Paris, como yo lo hice, es triste, verdaderamente triste.

  La bulliciosa alegra que rebosa por todas partes en la animada
  capital de Francia, contrasta de un modo singular con la fria y
  reservada gravedad de Lndres. En el momento de llegar  Calais
   Boulogne, comienzan  divisarse las nebulosas costas
  de Albion.

  La travesa de Paris  Lndres, que se verifica en el brevsimo
  trmino de doce horas, es agradable y fcil. Al reflexionar
  sobre la corta distancia que separa mbas naciones, parece
  mentira que se encuentren tan marcadas y profundas diferencias:
  nada mas cierto sin embargo: las doce horas de distancia,
  significan otra religion, otra lengua, otras costumbres, otro
  carcter, otras leyes, otra familia, otra manera de vivir.

  Para el que ama el estudio y procura recoger con cuidado las
  observaciones que la vida de un pueblo ofrece, es sumamente til
  el viaje  Inglaterra.

  El pueblo ingles solo tiene en el continente apologistas 
  detractores: unos condenan su civilizacion, otros la encomian y
  preconizan, sin que acierten  formular un juicio imparcial que
  condene lo malo y aplauda lo que sea bueno.

  Yo no abrigo la pretension de juzgar con entera exactitud la
  Inglaterra: ni la ndole de este libro se acomoda  un detenido
  estudio de su civilizacion, ni he vivido bastante tiempo en su
  seno para poderla apreciar con pleno conocimiento de causa.

  A pesar de todo, y sin contar para nada con las opiniones
  emitidas hasta hoy sobre Inglaterra; prescindiendo de toda
  prevencion, y limitndome  exponer en un breve captulo las
  observaciones que yo he tenido lugar de hacer, expondr mi
  juicio sobre la Inglaterra con la misma imparcialidad que he
  usado al ocuparme de las demas naciones que conozco. Ni emplear
  calificaciones duras ni emitir elogios apasionados; contar lo
  que he visto y nada mas.

  Es una opinion casi recibida generalmente, la de creer que la
  Inglaterra marcha  la cabeza de la civilizacion; no admitiendo
  yo semejante teora, es de suponer que mis apreciaciones no sean
  por todos admitidas: yo las expondr sin embargo, con la
  seguridad de que son fundadas.

  Lo primero que yo me apresuro  consignar con satisfaccion, es
  el admirable estado de la familia en Inglaterra. Esta
  institucin social, tan eminente, principal fundamento de un
  pueblo, se halla sabiamente comprendida y organizada del otro
  lado del canal de la Mancha.

  La familia inglesa, seguro cimiento de la moral pblica, vive en
  el rden y en las afecciones: con sus excelentes circunstancias
  educa buenos hijos para la sociedad, y buenos ciudadanos para la
  patria. El legislador que organice un hogar domstico con sabia
  economa, trabaja en pro de la sociedad, que es su reflejo. En
  la familia inglesa hay algo que yo no quisiera ver; como por
  ejemplo las leyes que hacen un tanto dura la condicion de la
  mujer, pero  pesar de todo, no puedo mnos de admirarla.

  Sentadas estas breves apuntaciones que he creido necesario
  consignar, ntes de conducir al lector  Inglaterra, vamos 
  ponernos en marcha.

  Sal de Paris  las ocho de la noche en tren directo. A la una
  de la madrugada llegu  Calais, embarcndome por la vez
  primera: la travesa hasta Douvres la hice en dos horas, sin
  haber sentido la mas leve incomodidad.

  En Douvres nos registraron apnas el equipaje, nos dieron un
  documento para poder salir de Inglaterra, vieron nuestros
  pasaportes, recobramos el camino de hierro, y  las cuatro horas
  entramos en Lndres.

  Deliciosa es ciertamente la campia que el viajero encuentra
  desde Douvres  Lndres. Verdes y abundantes prados donde pastan
  numerosos rebaos de ganado lanar, adornan y embellecen el
  paisaje. Al entrar en la colosal ciudad, es decir, al llegar al
  embarcadero de London-Bridge el tren que nos conducia, pas por
  en medio de otros cinco que en diferentes direcciones marchaban,
  todos con grande nmero de coches, henchidos de gente.

  Tan portentosa actividad, tan grande nmero de lneas frreas
  arrancando de un solo punto, dan una excelente idea del
  movimiento industrial del pueblo ingles.

  Tocme por casualidad entrar en domingo en la nebulosa ciudad, y
  la impresion que recib fu la que experimentan todos los
  extranjeros que llegan por la primera vez en semejante dia;
  tristsima, de aburrimiento.

  La iglesia anglicana, que desde la poca de la reforma se
  gobierna de un modo especial, prohibe en su _libre_ fanatismo
  toda vida y todo movimiento en el dia del domingo. Cirranse los
  comercios y oficinas de todo gnero, cirranse los
  establecimientos pblicos, cirrase todo,  excepcin de los
  clubs y tabernas, donde desde cierta hora de la tarde se
  destapan las botellas y se abren los labios.

  Contrastes como los que he visto en Lndres, no los ofrece
  pueblo alguno del mundo. El domingo, dia de silencio y de
  recojimiento, en el que todo est cerrado, en el que no hay
  espectculos, en el que  nada puede jugarse en los cafs, ese
  dia he visto en los jardines de Cremorne-Gardens la procacidad
  la mas descarada: en ese mismo sitio de recreo no habia msica
  ni habia baile porque era domingo, pero no es mnos cierto, que
   pesar de la _religiosidad oficial_, las mujeres pblicas
  paseaban  centenares, ofendiendo escandalosamente la moral
  pblica. En Lndres, el domingo, es preciso comer pan de la
  vspera porque no puede cocerse en semejante dia.

  Durante mi permanencia en Lndres en julio de 1855 tuvo lugar la
  famosa escena de Hyde-Park, nueva en su gnero. La polica
  disolvi los grupos repartiendo muchos golpes y haciendo
  prisiones: el pueblo por su parte, se content con silbar  los
  _policemen_ y resistir un poco. El bill que se habia presentado
  al parlamento, prohibiendo las bebidas al pueblo en el dia del
  domingo, nico de la semana en que descansa, y en el cual tiene
  cerradas las bibliotecas y el mismo palacio de cristal, donde
  pudiera aprender algo, el bill que negaba al pueblo lo que la
  aristocracia se concede profusamente[16], ese bill digo, que
  produjo las reuniones del pueblo en el parque[17], las escenas
  con la polica, y el miedo de los nobles, fu retirado ntes de
  discutirse.

  La nobleza de Inglaterra, que tiene el escandaloso monopolio de
  la riqueza, del poder, el bienestar y las regalias todas, empez
  en ese dia  conocer que su reinado puede terminar. La
  organizacion social del pueblo ingles, su _vida prctica_ que he
  visto, las mil y mil barrers que le separan de la aristocracia,
  esas desigualdades insultantes que all se ven, esos
  privilegios-leyes que destruyen la igualdad social, atacan la
  dignidad humana y adulan el orgullo de unos cuantos, todo ese
  viejo edificio ingles, casi feudal,  pesar de todos los
  discursos que se hacen por todo el mundo, diciendo que la
  Inglaterra marcha  la cabeza de la civilizacion, puede caer un
  dia en astillas,  impulsos del hacha revolucionaria,  impulsos
  de un movimiento, quiz mas prximo  inevitable que lo que casi
  todos creen.

  El que quiera hablar de la orgullosa Albion, que se venga 
  Lndres  visitar las clases, _ ver la vida_,  escuchar la
  respiracion social.

  He tenido la satisfaccion de ver confirmadas las opiniones que
  por escrito habia yo formulado ntes de viajar por Inglaterra.
  La libertad en Inglaterra es como todo lo que all existe,
  _nueva, sui generis_: hay mil fenmnos y contradicciones casi
  indescifrables; pero por encima de todo, dominando todos los
  ruidos, sirviendo de punto culminante y resolviendo todo, la
  Inglaterra para tratar los asuntos de fuera es _comercial,
  negociante, inglesa_, ni conoce paises, lenguas ni religiones,
  suma, resta, y multiplica. Dentro, en su casa, es desptica para
  con el dbil, el ignorante y el pobre ... y yo quiero la
  libertad general, que empieze por comprender al pobre, al
  ignorante y al dbil: dentro es aristocrtica, orgullosa, tiene
  _clases_[18], y esa sola palabra insulta.

  Por ventura la revolucion moral est prxima, y nada en verdad
  mas necesario, nada mas lgico, nada mas legal. La Inglaterra
  necesita aun reformas: el pueblo necesita un cambio radical,
  profundo; Cromwell ni supo ser ni fu nunca revolucionario; era
  un fantico de mas ambicion que talento, y ntes que amigo del
  pueblo lo fu de la hipocresa religiosa que le movia: y basta,
  vengamos  nuestro viaje.

  El aspecto de las principales calles de Lndres es magnfico: el
  movimiento de los miles de carruajes de todas especies que
  inundan la poblacion, el inmenso gento que pulula siempre en
  todas direcciones y por todas partes; sus millares de tiendas,
  todo el conjunto de tanta vida comercial, ofrece algo de
  maravilloso  imponente.

  Los miles de mnibus, porque se cuentan por miles los que
  circulan por todas las calles, ofrecen algo de nuevo para el que
  guste de hacer observaciones, enfermedad que yo tengo en sumo
  grado; puede decirse con toda propiedad que los habitantes de
  Lndres estn viajando todo el ao sin salir de la capital de
  Inglaterra: vense en todos los mnibus seoras que entran y
  salen con sus pequeos sacos de noche, lo mismo que en las
  diferentes lneas de caminos de hierro que dentro de Lndres
  hay, para ir de un barrio  otro.

  Las distancias son enormes, colosales, esto se comprende
  fcilmente con solo hacer una observacion. La mayor parte de las
  casas de Lndres, casi todas, estn ocupadas por una sola
  familia; los habitantes ascienden  mas de dos millones y medio;
  figrese pues el lector si la extension de la ciudad
  ser grande.

  El Tmesis, que separa el Lndres industrial del comercial y
  elegante, ofrece tambien un portentoso cuadro de animacion, con
  los colosales edificios que bordan sus riberas, con los
  elegantes puentes que le interrumpen, con el grande nmero de
  vapores que llenos de gente le cruzan  todas horas.

  Atolondra y pasma la ruidosa animacion de Lndres: el tumulto y
  agitacion de Paris es agradable, es animado, es de otro gnero:
  en la ciudad inglesa todo es carbon de piedra, fardos de telas;
  todas las casas de Inglaterra tienen el mismo color sombro, los
  tejados estn henchidos de chimeneas, todas estn ennegrecidas,
  no hay una sola casa de fisonoma alegre, el humo de la
  fabricacion y la tristeza de la atmsfera, siempre viuda del
  sol, han pintado con sombra toda la construccion inglesa.

  La casa mas modesta de Lndres vista interiormente es linda y
  curiosa: todo est ordenado y limpio. Un pequeo jardinito, de
  dos varas de extension, se tiende como una alfombra delante de
  la puerta, que captulo est cercada por una verja de hierro.

  Las plazas de Lndres son magnficos jardines que abundan con
  lujosa profusion por todas partes: la vista de tanto jardin, el
  gran nmero de parques que existe, y el rico y verde arbolado
  que llena todos los sitios, embellece extraordinariamente la
  poblacion, distrae la vista de la monotona de las casas y
  purifica y mejora sin duda alguna el estado de la atmsfera,
  siempre cargada de carbon.

  Los teatros de Lndres no valen lo que debieran ni corresponden
   la grandeza de la ciudad. En _Covent-Garden_ o  la Grisi, 
  Mario, Tamburini, Lablache, etc., y  decir verdad no me
  emocionaron, eran celebridades histricas, nada mas: el teatro,
  que tiene su paraso como el Real de Madrid, es grande, pero
  pobre, esterior  interiormente.

  El de _Drury-Lane_, donde tambien habia pera, y de cuya
  compaa formaba parte el tenor espaol Puig, es oscuro, con
  incmodas localidades y un pblico excntrico.

  Los jardines pblicos del otro lado del Tmesis, y los de
  Cremorne-Gardens en el barrio de Chelsea, son muy buenos;
  profusion de alumbrado de gas, profusion de flores y verdura,
  msica, circo, fuegos artificiales. Las calles mas hermosas de
  Lndres son la del Regente, la de Oxford, y Portland-Place.
  Picadilly y Bond-Street son los sitios mas elegantes.
  Espectculo repugnante! todos los dias se ven en las calles
  hombres y mujeres brios.

  Las iglesias de Lndres, desde que existe el protestantismo, han
  perdido toda su belleza y magnificencia: nada en verdad mas
  triste y frio que penetrar en la soberbia iglesia de San Pablo,
  de igual forma que San Pedro de Roma; la desnudez absoluta del
  templo, en el cual no se ve un solo altar ni imgen alguna de
  santo, el vaco prosico de aquellas inmensas naves que nada
  dicen, la ausencia completa de la solemnsima pompa que acompaa
   la ceremonia catlica, todas estas circunstancias reunidas
  hacen de San Pablo un esqueleto frio, que solo despierta dos
  emociones: la de la grandeza del sentimiento que le di vida, la
  de la pequeez del que le ha disecado, que le ha muerto.

  Lo mismo sucede con la famosa abada de Westminster, llena, como
  San Pablo, de objetos profanos, estatuas de marinos, bustos de
  hombres de estado, tumbas de reyes y literatos.

  Como escribo mi libro guiado por los recuerdos, necesito el
  desrden con que la memoria me cuenta; ntes que se me olvide,
  quiero consignar que en la abada de Westminster hay un rincon
  que se llama de los _poetas_, donde estn los ilustres
  trovadores de Albion, faltando, que me choc mucho, pues al
  momento lo not, la tumba de Byron.

  Un sentimiento de hipocresa ha negado al ilustre poeta el
  consuelo de dormir entre Shakespeare y sus dignos compaeros.

  La iglesia es una soberbia creacin gtica, en toda la pureza de
  su imponente gallarda: Westminster es, sin duda alguna, uno de
  los mejores templos que he visto. En frente est el famoso
  Parlamento, magnfico y colosal edificio, gtico todo, pursimo,
  admirable.

  La fachada que mira al rio, cuyas aguas le lamen humildemente,
  es rica de arte y decoracion. Las obras que se han hecho y
  continuan hacindose, son prodigiosas; van gastados millones de
  libras esterlinas. Las dos torres colosales y altsimas, una de
  las cuales est concluida, colocadas como estn formando un
  lienzo, el que da frente  la Abada, son por s solas dos
  monumentos de arte, admirables y magnficos, llenos de un
  riqusimo manto de adornos gticos, del mas delicado trabajo.

  Esto solo las torres; despues, el edificio es colosal, augusto,
  sorprendente. Para entrar en l, el primer salon bajo que se
  cruza, es el mismo en que fu juzgado Crlos I, el mismo en que
  se reunia el largo Parlamento, el mismo que Cromwell desocup de
  la manera que todos saben.

  Es un soberbio salon, cubierto de labores de arte y con una
  lindsima techumbre. Al cruzarle en toda su extension se
  presenta una escalera, al fin de la cual se ofrece un saloncito
  de forma circular;  la derecha, la cmara de los lores,  la
  izquierda, la de los comunes.

  Las dos son pequeas, pero magnficas: mucha semejanza con el
  coro de una iglesia catlica: soberbias maderas, profusion de
  molduras y dorados, gusto sajon-gtico.

  El interior de las cmaras, en medio de una sesion, es un
  espectculo curiossimo. Excepto el que habla, todos tienen sus
  sombreros puestos, tmbanse en los cojines, muchos duermen
  cmodamente, otros hablan; la tribuna destinada para el pblico
  es pequea: todo es lo mismo en Inglaterra, formas, apnas se da
  participacin al pueblo en las sesiones de las cmaras: en el
  centro del salon y sobre una mesa, est la corona y el cetro de
  la Albion; el canciller,  presidente, viste un traje
  ridculamente extrao: cubre su cabeza la histrica peluca
  blanca con que se vienen adornando los presidentes desde el
  orgen del Parlamento.

  La sala de sesiones de la cmara de los Comunes es mayor que la
  de los Lores: mbas estn elegantemente vestidas con el
  ornamento gtico mas escojido. Frente al Parlamento hay una
  estatua del clebre Canning.

  La moda de las estatuas ha llevado  los ingleses hasta el
  extremo: Wellington, que sin la oportuna ayuda de los prusianos,
  es derrotado en Waterlo: Wellington, que vuelto  Lndres
  despues de esta batalla, se ha dormido al compas de los vtores
  que le han dirijido, sin cuidarse para nada del ejrcito ingles,
  cuya organizacion por l descuidada ha producido los desastres
  de Oriente, ese Wellington, digo, tiene en Lndres tres  cuatro
  estatuas, cinco  seis calles con su nombre, y otros tantos
  _squares_  plazas, en donde se lee Wellington.

  Todos los extremos se tocan: en nuestra Espaa las escaseamos
  hasta el punto de negrselas  muchos que las merecen: en
  Inglaterra las prodigan hasta el abuso.

  El sentimiento monrquico tambien,  al mnos su apariencia, se
  halla escrito por todas partes en Lndres: aparte de los
  infinitos establecimientos nacionales, que all se llaman
  _reales_, todos los carruajes pblicos llevan una corona, y
  debajo escrito _Victoria reina_.

  En el paseo de Hyde-Park, no puede entrar en carruaje mas que la
  aristocracia; los coches de alquiler, siquiera conduzcan al
  hombre mas virtuoso  ilustre del mundo, no tienen entrada en el
  paseo ... juzguen esto los que declaman tan alto en loor de esa
  nacion....

  Entre las plazas de Lndres que merecen ser vistas, descuellan
  las de Trafalgar y Waterloo: mbas son grandsimas, con
  soberbios edificios, y sus correspondientes estatuas de Nelson y
  Wellington.

  La Cit, que por s sola es una verdadera ciudad, llama
  poderosamente la atencion del viajero: ella encierra en su seno
  la Bolsa, el Banco, el Correo, San Pablo y mil otros
  establecimientos de giro mercantil, que hacen de su recinto el
  punto mas animado del globo sin duda alguna.

  A una de sus calles sale el puente de Lndres[19], cubierto
  eternamente por encima de carruajes y peatones: por debajo, de
  vapores. A la izquierda del fin del puente est el embarcadero
  de la lnea de hierro de Paris, Southampton y otras seis
   siete.

  El centro de la Cit necesita verse para llegar  comprender la
  posibilidad de un movimiento tan enorme: millares de carruajes
  cubren el suelo en todas direcciones, es imposible cruzar de un
  lado de la calle  otro; solo marchando con estraordinaria
  precaucion se libra uno de ser atropellado; no por la torpeza de
  los cocheros, que sea dicho con verdad tienen mas destreza que
  en parte alguna, sino por el increible nmero de coches que en
  crculo y en confuso torbellino se confunden y aprietan.

  El lord corregidor es el rey de la Cit; para entrar en su
  recinto la reina, necesita la venia de aquel funcionario: los
  polizontes de la Cit se diferencian de los de Lndres en los
  vivos de las mangas:  propsito de polica, recuerdo que solo
  para el Tmesis hay en Lndres una polica especial.

  Los mnibus que circulan por la Cit como por toda la capital de
  Inglaterra, son como diligencias: de trecho en trecho y  horas
  precisas renuevan los tiros; eso solo prueba las distancias de
  la colosal London.

  Lo que seguramente posee Inglaterra de mas valor, es sin duda
  alguna el famoso palacio de cristal. Ni Lndres, ni todas las
  provincias del Reino-unido, tienen cosa mas admirable: es un
  monumento prodigioso, es la realizacion brillante de una grande
  idea, es un ttulo de gloria, es una pgina de oro.

  Para ir  visitar el famoso templo de la industria, hay trenes
  de diez en diez minutos: la travesa se hace en un cuarto de
  hora poco mas. El embarcadero parte del centro de un barrio, y
  los vagones vuelan por encima de los tejados al tiempo de salir:
  la vista de Lndres desde los carruajes en semejante momento,
  ofrece algo de curioso y de nuevo que no puede mnos de llamar
  la atencion.

  Al llegar al palacio, se presentan al viajero dilatados y
  esplndidos jardines, que son como la alfombra que se tiende al
  pi del edificio: fuentes y estanques en abundancia hermosean el
  lienzo que la vegetacion ofrece, siempre lozana en Inglaterra.

  Cerrando el cuadro se levanta el majestuoso palacio, todo de
  cristal, soberbio y admirable. Tres grandes y anchas rampas, con
  graderas y estatuas de piedra y mrmol, dan entrada al pi del
  palacio. Tres cuerpos colosales forman el frente; cierran los
  flancos otros nuevos, recientemente levantados.

  El palacio tiene, ademas del bajo, otros tres pisos. Abundan en
  profusa riqueza los esplndidos salones, entre los que
  descuellan el del patio de los leones de la Alhambra, fielmente
  copiado. El salon egipcio, con decoracion pura de jeroglficos y
  estatuaria egipcia: el asitico, con pomposa elegancia, y otros
  muchos de que yo no me acuerdo.

  Dentro del palacio, y en medio de los salones, hay lo que en
  Paris he visto copiado, fuentes abundosas y elegantes, rboles
  de todos los climas, flores en profusion.

  Las infinitas columnas que mantienen el palacio, todo de
  cristal, y que parece sustentado en los aires, son de hierro,
  esbeltas, finas, elegantes. La brillante claridad de todo el
  edificio, como de cristal que son sus lienzos, el perfume de las
  flores que en sus salones crecen, el canto de los abundantes
  pjaros que all viven, la rica decoracion que viste todo, el
  murmullo de las copiosas fuentes que brotan en medio de los
  salones, la vista de la campia, que sin obstaculo alguno se
  ofrece por todas partes, rodeando el edificio, todo este
  conjunto reunido, me caus una gratsima emocion.

  Al pi del edificio una banda militar ejecuta todos los sbados
  escogidas piezas de msica. Intil es aadir que para que nada
  falte, dentro del palacio hay un hotel, abundantemente surtido,
  con su correspondiente cocina inglesa.

  Los palacios que la Reina tiene en Lndres no valen ciertamente
  la pena: son buenos edificios, cercados de elegantsimos
  parques, con ganados y estanques, como el de Whitehall cerca de
  la Abada, pero no son monumentales. Los lores tienen muy buenos
  hoteles casi todos en _squares_, plazas que son fragantes
  bosques de rboles y jardines, que por todo Lndres se
  encuentran.

  La torre de Lndres, clebre por las catstrofes de que ha sido
  templo, solo  traves del prisma histrico de los recuerdos,
  ofrece interes. Hllase situada  la izquierda del puente de
  Lndres, desde el cual se goza un magnfico panorama, con una
  ciudad  cada lado del rio, con vapores elegantes que sin cesar
  cruzan, con templos y palacios en abundancia  derecha 
  izquierda, con Richmond al fin de un lado, y con la torre de
  Lndres al otro.

  Lndres es solo agradable para los ingleses: as como Paris es
  la ciudad de todos los extranjeros del mundo, la capital inglesa
  no puede gustar mas que  los hijos del pais. La sociedad es la
  mas difcil  innaccesible: si un extranjero no es _introducido_
  no har una sola relacion aunque permanezca un ao, pero una vez
  _introducido_, la sociedad es agradable y fcil. La cocina
  inglesa, que no todos los extranjeros aman, es la nica que hay,
  porque escasean los hoteles y restaurants de Paris, y escaseando
  hay que someterse.

  El carcter de la ciudad es serio y grave, los domingos
  horriblemente tristes, solo el comercio, y nada mas que el
  comercio, constituye la vida inglesa: aunque hay teatros y
  diversiones, excepto los domingos, es intil buscar la alegra,
  no se halla en parte alguna: es difcil, sino imposible, comer 
  gusto del individuo: en una palabra, Lndres no hace nada por
  los extranjeros; Paris, todo: en la capital de Francia encuentra
  el viajero la realizacion de todos sus gustos, su manera de
  vivir; en la capital inglesa, es preciso plegarse al ajeno
  estilo, renunciar  lo conocido y agradable: en Paris se olvida
  uno si ha salido de su patria, en Lndres nunca se deja de ser
  extranjero.

  La razon se explica fcilmente: son dos pueblos antpodas en
  todo: hbitos, antecedentes, carcter, modo de vivir, todo
  diferente, todo distinto: esto en cuanto  los extranjeros en
  general: yo de m s decir que aunque en Lndres recorr y gust
  cuantos placeres ofrece la capital, aunque viv en una buena
  casa, y estuve constantemente obsequiado, sal de su recinto no
  con pena, como me sucede al abandonar Paris, sino sin trabajo:
  contento, s, muy contento, de haber visitado la curiosa capital
  de los ingleses, satisfecho del viaje que juzgo necesario para
  el que quiere estudiar la sociedad inglesa, pero sin el
  sentimiento mas pequeo, sin violencia alguna.

  Lndres, en 1856, ha dado al mundo un espectculo repugnante: la
  propiedad y la vida amenazadas  inseguras; los ciudadanos, en
  medio de las calles, apaleados; los robos y los insultos hechos
  de dia en medio de la metrpoli; los caminos todos de los
  alrededores de Lndres cubiertos de mendigos, que se ocupaban en
  acometer y maltratar  las mujeres desvalidas.

  Esto en cuanto  la seguridad individual: la higiene pblica ha
  tenido los enemigos siguientes: aparte de sus nieblas, frios y
  lluvias, se han adulterado en Lndres, segun datos oficiales,
  todos los artculos alimenticios. Estos mismos gneros se han
  vendido con pesos falsos, de suerte, que ademas de falsearse con
  perjuicio de la salud pblica todos los artculos de primera
  necesidad, se vendian con pesos y medidas falsas ... esto no
  necesita comentarios, y estos hechos son oficiales, publicados
  por el gobierno ingles, para enseanza de los que atribuyen 
  Lndres una civilizacion pujante, avanzada y llena de vida.

  Con respecto  la moral pblica, los tribunales de Lndres se
  han ocupado en 1856 de un inmenso nmero de procesos que
  traducen una corrupcion general de costumbres.

  Las crceles han recibido un contingente extraordinario, cuyo
  nmero desconsuela; se han cometido robos escandalosos por
  empleados pblicos, as como por agentes de compaas de caminos
  de hierro; los nombres de Robbson Redpath, y otros, cuyos actos
  criminales tanto han escandalizado  la moral pblica; las
  catstrofes de Dean Paul, Sadler y otros; los suicidios, los
  actos de embriaguez; los 36,000 obreros que pasearon las calles
  de Lndres, hambrientos, miserables, sin trabajo; los 1,200
  millones de libras esterlinas gastados en la guerra de Oriente,
  que han aumentado enormemente la deuda pblica, que como una
  losa de mrmol pesa sobre la Inglaterra, todos estos
  acontecimientos reunidos forman un conjunto poco envidiable para
  un pueblo que se llama libre y civilizado.

  Los divorcios, que ultrajando la moral y el pudor, se _arreglan
  con dinero_, rebajando la dignidad humana y escarneciendo  la
  mujer, son otro cuadro tremendo que ningun pueblo debiera
  ofrecer  la consideracion pblica.

  Lo que ha salvado hasta hoy  la sociedad inglesa, el timbre mas
  alto que tienen, su gran dote, es el respeto que todos los
  ingleses profesan  la ley, y su acendrado amor patrio. Sin
  estas dos condiciones, en especial la primera, la revolucion
  hubiera llamado ya imponente  las puertas de Inglaterra, y la
  sociedad entera se hubiera conmovido hasta en sus cimientos.

  En 1856, nacieron en Lndres 44,159 nios, y 42,674 nias:
  fallecieron del sexo masculino 28,894 personas, y 26,892 del
  femenino; el nmero total de habitantes que contaba Lndres en
  diciembre del mismo ao, era de 2,616,246, cifra crecidsima, y
  la mayor de todas las capitales de Europa.

  Segun una memoria publicada en Lndres en enero de 1857, las
  personas que viajaron por el Tmesis en todo el ao de 1856
  fueron en nmero de cuatro millones. Esta crecidsima cifra, que
  parecer exagerada al que no ha visitado Lndres, no sorprende
  en modo alguno al que ha visto el nmero extraordinario de
  vapores que durante todo el dia cruzan el Tmesis, conduciendo
  generalmente cada uno cuantas personas cojen sobre los puentes.

  Marchan con gran velocidad, y al pasar por debajo de los puentes
  del rio, bajan instantneamente sus chimeneas sin detener la
  marcha, volviendo  levantarlas inmediatamente despues de cruzar
  el arco por donde atraviesan.

  El golpe de vista que ofrece el Tmesis, en un dia claro del mes
  de julio, es magnfico y grande: el rio imponente y anchsimo,
  con sus magnficos puentes, y surcado por innumerables vapores;
  y cercando el rio, por mbas riberas, dos grandes lienzos de
  palacios, iglesias, monumentos: es un admirable sitio de recreo
  la vista del Tmesis.

  Los establecimientos penales de Lndres, que hace pocos aos se
  hallaban en un estado lamentable, han recibido ltimamente
  grandes mejoras, y su situacion actual es digna de ser estudiada
  por los viajeros.

  Cuntanse en Lndres diferentes bibliotecas pblicas
  perfectamente organizadas y servidas: los museos de historia
  natural, escultura, artes y pintura, son dignos de visitarse con
  detenimiento por las riquezas que contienen: en el de pinturas
  hay obras portentosas que admirar de las diferentes escuelas que
  conocemos.

  Otra de las grandes conquistas que el pueblo ingles ha hecho
  desde que est gobernado constitucionalmente, es el respeto que
  se profesa  la seguridad individual.

  Es magnfico y admirable; y al consignarlo aqu, tengo una
  verdadera satisfaccion, y desearia que los demas gobiernos de
  Europa imitaran en este punto  la Inglaterra. Lo mismo se puede
  decir de sus sabias leyes sobre imprenta, institucion alta,
  augusta y civilizadora,  la que deben los pueblos cuanto bueno
  poseen, tribuna pblica de la sociedad, defensora de los
  oprimidos; s, la Inglaterra ha comprendido mejor que nadie el
  gran poder de la imprenta, por eso le acata y le respeta, por
  eso la prensa inglesa es libre. Ojal lo sean pronto todas las
  prensas de Europa!

  Manchester, Liverpool y Southampton, son las ciudades que
  conozco de Inglaterra ademas de Lndres.

  Una vez que ya hemos escrito todo lo que de la capital de
  Inglaterra nos ha llamado la atencion, vamos  apuntar unas
  breves noticias relativas  las ciudades industriales arriba
  mencionadas.

  Liverpool, que en muy pocos aos ha aumentado su poblacion de un
  modo fabuloso, y que en la senda de los adelantos fabriles
  marcha con paso resuelto y en continuo progreso, cuenta hoy con
  una poblacion de 250,000 habitantes.

  Sus lneas frreas, que la ponen en rpida comunicacion con
  Lndres, Manchester, y otros muchos puntos, aumentan su
  importancia. La ciudad es grande y hermosa; pertenece al condado
  de Lancaster; su situacion favorable, como punto intermedio
  entre Irlanda  Inglaterra, la proporciona grandes ventajas
  comerciales.

  El rio Mersey baa sus alrededores, y la inmensa fabricacion que
  ocupa la actividad industrial de la ciudad, engrandece todos los
  dias su importancia y significacion.

  Hay hoteles excelentes, bastantes edificios de consideracion y
  algunas calles muy buenas.

  Lo que el viajero debe visitar en Liverpool, como en todas las
  poblaciones industriales de la Albion, son los establecimientos
  fabriles, verdaderos centros del poder ingles, teatros de su
  grandeza, monumentos de su civilizacion.

  La mecnica con todos sus prodigiosos adelantos, la industria,
  con sus progresos, el rden admirable que reina, los productos
  que ofrecen, todo es digno de ser visto, todo merece estudiarse.

  Los alrededores de Liverpool son tambien deliciosos, y para
  recorrerlos hay mucha facilidad, valen la pena de ser vistos.

  De Liverpool me dirij  Manchester, perteneciente como
  Liverpool al condado de Lancaster, y centro principal de la
  industria; cuenta con una poblacion de 200,000 almas, cuando
  hace un siglo era una pequea  insignificante ciudad de
  cuarto rden.

  La industria, floreciente y poderosa como en Liverpool, es la
  que ha dado tan rpido vuelo  la ciudad. Est situada sobre el
  rio Irwell, y cuenta con mas de trescientas mquinas de vapor,
  cuyo crecidsimo nmero parece increible: funcionan en
  Manchester mas de 30,000 telares, y prestan vida y movimiento 
  su actividad prodigiosa. Sus lneas frreas  Liverpool, Lndres
  y otros puntos aumentan todos los dias su riqueza.

  De esta ciudad, dir lo mismo que de Liverpool, que es preciso
  visitar los establecimientos fabriles con preferencia  todo;
  son en Inglaterra las grandes obras nacionales, los monumentos.

  Tiene Manchester edificios majestuosos, hoteles, paseos,
  hermosas calles, y una animacion industrial pujante. Tambien son
  dignos de visitarse, como en Liverpool, los deliciosos
  alrededores de la ciudad.

  Si el extranjero tiene intencion de permanecer bastante tiempo
  en Manchester  cualquiera otra ciudad de Inglaterra, necesita
  absolutamente, si no quiere aburrirse, hacerse presentar  algun
  _club_, nico medio de conocer la sociedad y de distraerse en
  algun modo. Una vez presentado lo pasar bien.

  Como Manchester es visitado por muchos extranjeros, y como su
  fabricacion y comercio le prestan mucha importancia, hay
  bastante animacion en sus calles y paseos: los hoteles son
  regulares; cuntanse muy pocos edificios notables, como arte.

  Y aqu terminan nuestros ligeros apuntes sobre Manchester y
  Liverpool. De Southampton hablar despues; ahora nos trasladamos
   _Italia_.






  #ITALIA#.


  El viaje  Italia le hice desde Suiza. Sal de la capital
  federal en la diligencia de Lucerna, travesa corta y deliciosa
  que se verifica en once horas. Llegado  Lucerna me traslad 
  Fluelen por el lago de los Cuatro Cantones.

  Nada mas potico, nada mas agradable que cruzar la distancia
  intermedia entre Lucerna y Fluelen: el tiempo que se emplea es
  el de dos horas y media.

  Los pequeos vapores que viajan de un punto  otro, ofrecen
  comodidad y aseo.

  Al comenzar la travesa, el viajero contempla admirado las
  encumbradas montaas de Riggi y Pilato, coronadas de nieve, que
  esconden su cabeza en las nubes. A medida que el vapor avanza,
  surcando las azuladas ondas del lago, que rodean montaas de
  crtes y perfiles caprichosos, los recuerdos histricos de
  Guillermo Tell van presentndose  la vista, el interes crece y
  se dispierta, la travesa se hace corta y agradable.

  Recurdase con placer que en ese mismo lago se libr el ilustre
  Tell de los sicarios de Gesler que preso le conducian  Lucerna,
  despues del tremendo castigo  que le conden el tirano,
  obligndole  tirar sobre la cabeza de su hijo.

  Los sitios todos que recorri Tell nterin permaneci escondido;
  la capilla donde los fundadores de la Suiza se congregaron,
  todos esos recuerdos agradables renacen en el nimo del viajero
  con toda la fuerza y verdad de un acontecimiento de la vspera.

  Las cordilleras de montaas que en forma de graciosos
  anfiteatros rodean el lago, el cielo que se refleja en las olas,
  la armona del conjunto, todo habla al alma.

  A las dos horas y media estbamos en Fluelen[20].

  Al llegar  este ltimo punto, tom billete hasta Milan, y como
  Fluelen se encuentra al mismo pi de los Alpes, por el lado de
  San Gotardo, cuya carrera era la que yo seguia, empezamos desde
  el momento  subir.

  La diligencia nos condujo por una admirable y soberbia carretera
  hasta llegar  una legua del San Gotardo, convento que, como el
  de San Bernardo, se halla situado en la cima de los Alpes.

  Solo vndolo, puede uno formarse idea exacta de lo que voy 
  referir: el que no ha hecho ese camino duda.

  Desde Fluelen hasta el Hospital, sitio en que tuvimos que
  abandonar la diligencia, para marchar del modo que mas adelante
  dir, subimos constantemente las infinitas pendientes de esos
  centenares de montaas que puestas las unas sobre las otras
  forman lo que llamamos Alpes.

  Cascadas estupendamente atronadoras y magnficas que descienden
  impetuosas de lo alto de los Alpes; rios tormentosos, que corren
  gritando entre peascos, salpicados de espuma, blanqusima como
  la plata; precipicios de mayor extension que la que puede medir
  el ojo humano; puentes como el del Diablo, perfectamente
  designado con ese nombre, por debajo del cual ruge con la
  poderosa voz de su clera el impetuossimo Reuss, que rompe
  entre piedras, con un espantoso ruido; abismos de profundidad
  espantosa; montaas de nieve del grueso de veinte y tres varas
  que amagan desplomarse: todo esto, reunido, forma el camino
  desde Fluelen hasta el Hospital.

  Al llegar  este punto tuvimos que dejar la diligencia, porque
  la nieve, no limitndose como ntes  cubrir los costados,
  llenaba la carretera.

  Seis pequeos cajones de madera, llamados trineos, sin ruedas,
  sin cubierta, de media vara de altos, y lo mismo de anchos,
  fueron los encargados de recibir  todos los que venamos en la
  diligencia. En cada cajoncito, nos colocamos dos viajeros, en
  otros nuestros equipajes; y cada cajoncito, arrastrado por un
  caballo, empez  resbalar con trabajo por aquella carreta
  henchida de nieve.

  A derecha  izquierda lienzos de grandsimo espesor de nieve
  congelada amenazaban cubrirnos de un momento  otro:
  cuatrocientos hombres con hachas, tendidos  lo largo del
  camino, iban abrindonos paso.

  Antes que se me olvide, voy  consignar el efecto de aquella
  inmensa blancura; deslumhra, y no puede soportarse: todos los
  hombres que all trabajan tienen anteojos verdes: nosotros
  tuvimos precision de mirar siempre  un punto fijo,  la ropa de
  nuestros gabanes negros.

  Rodando con dificultad, con precipicios espantosos  los lados,
  incmodos en los estrechos cajones, llegamos  la cima de los
  Alpes,  una altura de que solo vndolo se cree possible
  llegar; tanto habamos subido.

  All, sobre la cima, se levanta el San Gotardo, muchas veces ya
  cubierto por la nieve, y vuelto  reedificar; solo quedan dos
  monjes: la casa estaba casi toda cubierta de nieve, era en el
  mes de junio....

  En diciembre nadie pasa, ni los pjaros. No hay voces
  bastantemente entusiastas con que pregonar la grandeza de los
  Alpes: el Ocano como los Alpes dan la idea del infinito,
  traducen Dios, inspiran el recojimiento. Bien haya mi viaje 
  Italia, que tan grande emocion me produjo con la presencia de
  sus Alpes!

  Una vez all era preciso bajar, por supuesto en los mismos
  vehculos: rodando lentamente y con un exquisito cuidado, fuimos
  descendiendo por un estrechsimo sendero, por encima de la
  carretera, pero con un fondo de treinta varas de nieve.

  Una tras otra bajamos doce colosales montaas, creyendo
  encontrar en cada falda la suspirada llanura: vana esperanza!
  para descender de aquella prodigiosa elevacion, donde estn las
  fuentes del Rin, del Tesino, del Reuss, y de otros muchos
  rios, lo cual solo prueba la tremenda altura que ser, era
  necesario bajar, bajar, y bajar siempre.

  Puedo asegurar que no sent ningun frio  pesar de aquella
  temperatura, las emociones me mantuvieron el calor: nada mas
  portentoso que semejante viaje; pueden con gusto aceptarse los
  riesgos que se corren,  trueque de verlo una vez.

  Millares de cascadas blanqusimas, valles inmensos atestados de
  nieve, rios que se despean, montaas de crtes y perfiles
  sorprendentes, rios que corren por debajo de una espesa y
  petrificada capa de nieve; una carretera portentosamente
  soberbia, que basta para inmortalizar al ingeniero que la
  diriji por en medio de aquellos altsimos montes de nieve
  eterna; todo es admirable, todo es grandioso, todo es sublime.

  A as seis horas de tan penossimo y espuesto viaje, y con gran
  contentamiento de todos, encontramos la diligencia que nos
  esperaba. Ocupamos nuestros respectivos asientos, y despues de
  seis horas, siempre bajando, llegamos  Bellinzona, capital del
  Tesino[21], donde descansamos una hora.

  Todo el camino es admirable: de Bellinzona  la frontera de
  Italia se encuentra el Lago Mayor, con sus cristalinas y
  azuladas ondas: la campia est bien cultivada, recuerdo que el
  vedo est plantado con mucho gusto, abrazadas las vides,
  formando pabellones.

  En todos los pueblos del canton del Tesino, se ven en las
  paredes imgenes de santos, en especial de la Virgen. Como
  pueblo italiano que es, en todo se ve la mano del clero: aunque
  forma parte de la Confederacion Helvtica, conserva toda la
  fisonoma italiana.

  El dia 1 de junio,  medio dia, llegu  la frontera lombarda,
  sitio llamado _Ponte Chiasso._

  Al momento v los austracos que tanto debian hacerme sufrir en
  el resto del viaje por Italia, con sus medidas sobre pasaportes.

  Me bast ver su dominacion en Venecia y Lombarda para sentir y
  llorar la suerte de Italia. En fin, sigo mi viaje; de otro modo,
  escribiria muy largo contra los austracos.

  Registraron minuciosamente los equipajes, ojearon los
  pasaportes, los embadurnaron con sellos y visas, y seguimos en
  la diligencia.

  A los quince minutos de la frontera, se presenta el clebre lago
  de _Como_, lindsimo y potico como todos los lagos, que tanto
  me encantan.

  La campia de _Como_ es riqusima, semeja un paraso: todo est
  cultivado, y la vegetacion mas hermosa engalana todos los
  trminos. Muchos y elegantes palacios se levantan al rededor del
  delicioso lago: muchos y elegantes jardines completan el cuadro
  de _Como_.

  Chocme y me gust ver la mantilla espaola en la mayor parte de
  las mujeres: la peina que en Valencia llevan las mujeres del
  pueblo adornaba tambien las cabezas de las italianas. _Como_ es
  un lugar encantador: desde all seguimos  _Camerlata_, que est
  tocando, y all tomamos el camino de hierro hasta Milan, pasando
  por Monza, donde estaba Radetzky.

  El tiempo que se emplea desde Camerlata  Milan, es el de una
  hora poco mas: el movimiento es desigual  incmodo, la
  nivelacion no est bien hecha: los coches son buenos, soberbia
  la campia.

  Los vagones, en Milan y Venecia, tienen todos puertas de
  comunicacion entre s: no se ha hecho para comodidad del
  pblico: es para dar paso  la polica, que recorre todo el
  tren, pidiendo y recojiendo los pasaportes: dan un documento con
  el cual se recoje en Milan. Le preguntan al viajero  que hotel
  va  hospedarse, cuanto tiempo piensa permanecer, etc.,
  etc., etc.

  No quiero dejar correr la pluma porque la paciencia se acaba.

  Entr en Milan el dos de junio hospedndome en el _Hotel de la
  Ville_, en el Corso, frente por frente  la iglesia de San
  Crlos Borromeo.

  La Catedral es lo primero que debe visitarse: blanqusima como
  una paloma, como de mrmol que es toda, gallarda y esbelta, con
  su rica arquitectura y su prodigiosa decoracion de estatuas, que
  se cuentan por miles.

  La catedral de Milan, soberbio y magnfico monumento que el
  cristianismo ha levantado, es una obra colosal que solo la fe de
  nuestros mayores pudo construir. Monumentos de la importancia de
  esta iglesia, traducen altos sentimientos de verdadero amor 
  las artes y de portentosa fe cristiana. Es un pensamiento muy
  generoso el de emprender una obra que no puede verse terminada
  por los mismos que la empiezan: hay patriotismo y abnegacion en
  acto semejante. Todas las catedrales gticas que cuenta la
  Europa, son otros tantos poemas que afirman la grandeza de los
  siglos que las levantaron.

  La catedral de Milan, principiada en 1276, no est hoy mismo
  terminada: tan colosal es su plan. Napoleon hizo concluir la
  fachada principal en la cual hay diferentes gustos y
  arquitecturas. El conjunto del edificio, sorprendente y
  magnfico, produce una grata emocion en el nimo: tiene la forma
  de una cruz, gallarda, esbelta, blanqusima, deslumbrante.

  El esplndido ropaje gtico que viste, su prodigiosa decoracion
  de estatuas, sus atrevidas flechas, sus elegantes detalles, sus
  formas galanas, todo hiere la imaginacion, todo admira y seduce.
  Coronando el edificio, y sobre la aguja mas alta, se destaca
  impalpable y area la estatua de la Virgen, fundida en bronce,
  esbelta y admirable; su actitud atrevida revela un gran
  pensamiento, apnas tocan sus delicados pis el ligero pedestal
  que la sustenta; se lanza  los aires, toca apnas la tierra y
  esconde su cabeza en las nubes, es la corona del templo.

  Lo que causa verdadera pena al nimo, es el observar las
  mutilaciones horribles que los viajeros, en su mayor parte
  ingleses, han prcticado con un grande nmero de estatuas de las
  infinitas que coronan el templo. Es un verdadero sacrilegio
  maltratar las obras del genio y dejar atras  los brbaros, que
  sin duda las respetarian. Nosotros desearamos que se adoptasen
  medidas severas para impedir que los que visitan la Catedral
  tocasen  objeto alguno.

  Es un prodigioso espectculo el que ofrece al espectador que se
  coloca en lo alto del Domo, el poblado bosque de estatuas que
  coronan las gallardas agujas que suben hasta perderse en las
  nubes; su nmero parece fabuloso, pasan de seis mil las
  que existen.

  La fachada principal se compone de cinco cuerpos elegantes, con
  sus soberbias puertas de entrada. Solo por el lado de la fachada
  principal se presenta el edificio en su majestuosa grandeza; los
  demas lienzos de su elegante construccion aparecen ocultos entre
  las apiadas casas que le cercan, lo cual produce una verdadera
  pena, pues la Catedral merecia presentarse sola y despejada  la
  admiracion del viajero.

  El interior del templo es tambien suntuoso  imponente: cinco
  naves inmensas cruzan la iglesia en toda su longitud, y otra
  nave lateral, tan grande por s sola como una iglesia, forma una
  elegante cruz. Detras del altar mayor se abren tres grandes
  rosetas de ciento cuarenta y cuatro cristales cada una, pintadas
  con la mayor riqueza de colores imaginable.

  El coro, unido al altar mayor, es magnfico: adornado con
  primorosos bajos relieves; debajo est la tumba de San Crlos,
  que merece verse.

  La mejor calle de Milan es la del Corso, especie de boulevard,
  aunque sin rboles y sin grande anchura; le adornan algunos
  palacios y buenos edificios, muchos y elegantes comercios,
  cafs, y hoteles (albergos).

  Cerca de la catedral,  su izquierda, est el palacio imperial,
  donde habit Napoleon: merece verse; encierra algunos buenos
  cuadros y hay una magnfica capilla, soberbios salones y
  objetos de arte.

  La plaza de armas, donde est el arco de la Paz, es colosalmente
  grande: no dej de chocarme en el acto que lo v, el castillo y
  las fortificaciones vecinos del arco de la _Pace_: al pi del
  arco, que es magnfico, y sobre el cual se levantan ocho enormes
  caballos de bronce formando una alegora dedicada  Napoleon, se
  tiende el camino del Simplon.

  La plaza de San Fedelle, aunque pequea, es muy linda, la
  adornan buenos edificios.

  San Crlos Borromeo, frente por frente del _Hotel de la Ville_
  es una iglesia nueva, de forma circular y elegante. Tocando con
  la iglesia hay un pasaje, nico que v en Milan.

  La Bolsa tiene tambien su palacio correspondiente.

  Los cafs son buenos, se sirven baratos y excelentes sorbetes.
  Hay muchos y buenos coches de alquiler; por las calles de Milan
  se va en carruaje con mucha comodidad, hay en todas las calles
  dos listones de baldosa por donde resbalan las ruedas, de modo
  que el movimiento es suavsimo, y la celeridad grande. En el
  Corso hay jardines pblicos  imitacion de los de Mabille de
  Paris, pero no tan buenos.

  El Museo de pinturas est en un gran palacio donde se halla la
  Biblioteca, y donde habia exposicion de artes cuando le visit.

  Es preciso dirijirse  la iglesia de Santa Mara de la Gracia,
  cubierta como est su bizarra arquitectura, con el color
  histrico del tiempo, y una vez en la iglesia y aun sin ir 
  Santa Mara es necesario ver  todo precio el famoso cuadro de
  Leonardo de Vinci, que representa la cena de Jesucristo con los
  Apstoles: este magnfico cuadro que los frailes mutilaron
  brbaramente, y los profanos al arte restauraron de un modo
  torpe, se encuentra en una habitacion del claustro de Santa
  Mara, que hoy sirve de cuartel: est pintado en la pared, y es
  una inspiracion sublime del clebre Vinci.

  En Milan como en todas las poblaciones de Italia, existe un
  nmero grande de iglesias, algunas notables, sin incluir la
  catedral, que es un prodigio del arte.

  En materia de comunicaciones tiene Milan caminos de hierro 
  Camerlata y Treviglio: este ltimo, que es el de Venecia, estar
  muy pronto terminado completamente: hay diligencias para casi
  todas las ciudades de Italia: las carreteras, en general, son
  magnficas.

  El clebre teatro de la Scala, donde o  nuestro compatriota
  Echebarria en la pera _El Profeta_, es majestuoso en el
  interior, sin llegar, como ninguno de los que he visto en todos
  mis viajes,  la grandeza de nuestro coliseo de Oriente. El
  exterior de la Scala es pobre y de muy mal gusto: tiene la
  apariencia de una casa particular, y una entrada reducida, de
  tan psimo gusto como la del teatro de Oriente de Madrid por el
  lado de palacio, cuya forma es la misma.

  La escena est muy bien servida en la Scala, no deja nada que
  desear; excelente y numerosa orquesta, mediana compaa.

  No dejar de consignar, ya que me acuerdo, que durante la
  representacion guardan sus sombreros todos los espectadores que
  hay de pi en el parterre y que se situan  derecha  izquierda
  entre la pared y las butacas: costumbre que no me pareci
  extremadamente galante.

  Hay en Milan muchos y buenos coches pblicos, regulares hoteles,
  gabinetes de lectura, teatros, paseos, buenos cafs y muchas
  mujeres hermosas.

  Los austracos, de quienes hablar poco, porque me exalto al
  solo recuerdo, patrullan dia y noche por la ciudad, hacen sonar
  sus sables en la primera fila de butacas de la Scala, que les
  pertenece, impiden pensar y hablar, etc.

  De Milan, me dirij  la potica, desgraciada y herica Venecia.
  Sal de Milan en lnea de hierro hasta Treviglio, una hora de
  camino: all tom un mnibus que me condujo en tres horas 
  Cucallo, y de all  Venecia en camino de hierro, empleando
  nueve horas.

  Las estaciones de las lneas frreas que arrancan de Milan, son
  pobres y estn mal hechas: al subir  los carruajes es necesario
  ensear el pasaporte que piden en el camino diez  doce veces
  dentro de los mismos vagones, segun se va marchando.

  Los alrededores de Milan son admirables: les he visto por tres
  lneas distintas, y por todas partes la campia se ostenta
  lozana, y enriquecida con una vegetacion profusa. De Milan 
  Treviglio no se encuentra ningun pueblo de importancia: de
  Cucallo  Venecia, se encuentran las ciudades de Brescia,
  Verona, Vicenza y Padua: todas, excepto la ltima,  la
  izquierda yendo  Venecia desde Milan.

  La primera que se encuentra es Brescia, ciudad de cuarenta mil
  habitantes, situada al pi y sobre una montaa: solo la v de
  paso; tiene muy lindo aspecto, y muchas y elegantes torres.
  Entre Brescia y Verona, se presenta el lindsimo lago de Garda,
  de treinta millas de extension, el mayor de Italia, desde el
  cual por medio de excelentes vapores se hace el viaje  Trento,
  al Tirol y otros varios puntos.

  Verona, ciudad importantsima, tiene sesenta mil habitantes, una
  agricultura floreciente, industria de sedas y otros ramos de
  riqueza pblica,  la cual sacan los austracos el 25 por
  ciento, segun tuve lugar de observar enterndome por medio de
  algunos contribuyentes. Verona como Brescia est situada tambien
  sobre una montaita, se presenta en forma de anfiteatro, tiene
  muchas y buenas iglesias entre las que descuella la catedral,
  edificios, paseos, un caudaloso rio con elegantes puentes,
  buenos hoteles y cafs.

  La mejor calle de Verona es la Nueva; siguiendo hasta su fin se
  encuentra el palacio de Radetzky, al cual da entrada un patio
  sombro. En la misma calle se ve el palacio donde en 1815 se
  reuni el congreso en que se conjur contra la
  libertad espaola.

  La gran plaza de Verona es muy notable por contener todava
  dentro de su recinto un soberbio coliseo, construido por los
  Romanos: se conserva casi completo, con sus anfiteatros: hoy en
  vez de las luchas, se ejecutan comedias durante el dia.

  Hay tambien en Verona, considerada como monumental, un arco
  romano, de triunfo, que sirvi para la entrada de un emperador:
  en la calle en que est este arco se conservan todava los
  listones de baldosas de la via que conducia  Roma, para cuya
  ciudad,  pesar de tan grande distancia, habia como desde todas
  excelentes caminos.

  V tambien, porque con interes lo busqu, una piedra que queda
  ya solamente de la tumba de Julieta, la apasionada de Romeo.

  El rio Adige rodea casi toda la ciudad. Hay por de contado, pues
  estn all los austracos, murallas, fosos, caones,
  fortificaciones.

  Al lado del camino de hierro, se encuentra el Campo Santo.

  Hay siempre en Verona, como punto cntrico entre Milan y
  Venecia, 30  40,000 tudescos.

  Despues de Verona se pasa por Vicenza, ciudad de treinta mil
  habitantes: un poco ntes de llegar, y situados sobre una
  elevacion, se ven los restos de los castillos mismos que
  habitaron los clebres Montecchi y Capuleti. Vicenza tiene, como
  es indispensable en Italia, muchas iglesias; aunque no v la
  ciudad, cont al pasar mas de treinta torres, entre las que
  descuella una altsima.

  La campia, desde Milan hasta cerca de Venecia, es soberbia y
  admirable: el cielo azul, sereno, bellsimo; el aspecto de las
  ciudades que salen al paso, encantador.

  Despues de Vicenza sigue Padua, con cincuenta mil habitantes, un
  crecidsimo nmero de iglesias, buenos y muchos edificios: entre
  los templos descuella el titular de San Antonio de Padua, donde
  se conservan reliquias del mismo.

  Despues de Padua, se llega  la mgica Venecia, donde entr 
  las ocho de la noche. Momentos ntes de penetrar en la encantada
  ciudad, se cruza, en el ferrocarril por supuesto, un soberbio
  puente de piedra de media legua de largo, compuesto de 222 ojos,
  obra que cost veinte millones de reales: se llama puente de San
  Segundo. Le han construido para que el camino de hierro pudiera
  llegar hasta dentro de Venecia, como llega, pues el embarcadero
  est  la entrada del gran canal.

  Se cruza por medio de l, y conducido por el vapor, el conjunto
  de lagunas que cercan la ciudad por el lado de Padua: como el
  puente no tiene mas anchura que la necesaria, y desde los
  vagones no se ve, el viajero se figura atravesar el mar con un
  ferrocarril que resbala por su superficie.

  Yo, aunque la obra es notable, hubiera deseado que no la
  hicieran, pues con l han quitado  Venecia su fisonoma de
  flotante y potica, aislada como est entre las aguas que la
  cercan por todas partes.

  Al apearme en Venecia, entr con los demas viajeros en la sala
  de equipajes, en la cual todo el mundo tiene obligacion de
  descubrirse; no por cortesa, sino porque estn all los
  austracos, mas insolentes que en parte alguna. Antes de llegar
  y en el mismo camino de hierro, nos recogieron los pasaportes;
  al apearnos, nos preguntaron nuestros nombres, nos hicieron
  designar el hotel adonde nos dirigamos, y los dias que
  pensbamos permanecer en su recinto. Nos registraron los
  equipajes, y despues tuvieron la bondad de dejarnos seguir 
  nuestros hoteles....

  Una gndola me condujo desde el desembarcadero del camino de
  hierro, al hotel de la Luna, donde permanec.

  Era de noche, habia luna; para llegar  mi hotel, cruzamos
  muchas calles, es decir muchos canales: el movimiento, las luces
  del cielo, los recuerdos que se agolpaban  mi imaginacion del
  podero antiguo de la repblica veneciana, los infinitos
  palacios de mrmol que v hasta llegar al hotel, el nmero de
  gndolas que se cruzaban, las palabras dulces que mi gondolero
  cambiaba con otro de su oficio cada vez que doblaba una esquina,
  para evitar un choque; las msicas que o al pasar por enfrente
  de la soberbia plaza de San Mrcos, todo este conjunto
  hirindome poderosamente la fantasa, hizo que oyera yo con
  disgusto la voz del gondolero, anuncindome que habamos
  llegado al hotel.

  Inmediatamente que me dieron un cuarto en el hotel y guard mi
  equipaje, me lanc  la calle, y  los dos pasos, pues el hotel
  de la Luna est tocando, me encontr de improviso en la plaza de
  San Mrcos.

  Describir mi emocion no es posible; dir si puedo lo que v, y
  lo dir como todo lo que va escrito, ayudado solo por los
  recuerdos, sin querer consultar un libro, mis recuerdos y mi
  cartera; all apunto siempre mis impresiones.

  La plaza de San Mrcos, mas larga que ancha, tiene la sin rival
  baslica de San Mrcos, formando la fachada principal:  la
  izquierda un palacio que ocupa todo el lienzo de las antiguas
  procuraduras;  la derecha el Palacio del Emperador, todo el
  lado, y da vuelta  la Piazzetta: y en frente de la baslica
  otro cuerpo majestuoso; h aqu los cuatro frentes de la
  gran plaza.

  A la izquierda de la iglesia, se levanta aislada una alta torre
  que llaman Campanella.

  Arcos prodigiosos, de gusto, de arte, de belleza, de formas, dan
  vuelta  las tres fachadas de la plaza. Debajo de ellas se
  ofrecen entre un profuso alumbrado de gas centenares de
  elegantes tiendas y cafs.

  La plaza de San Mrcos, como toda Venecia, sin exceptuar una
  sola calle, est muy bien embaldosada.

  A las doce del dia, es curioso ir  la plaza de San Mrcos  ver
  dar de comer  las palomas: centenares de ellas, que pasean
  constantemente en medio de la multitud, y  las cuales nadie
  molesta, comen su racion en medio de la plaza. Un veneciano rico
  dej en su testamento una manda con este objeto.

  El Palacio Ducal, que est unido  la baslica de San Mrcos, es
  uno de esos palacios que suea una fantasa acalorada, es la
  realizacion de un sueo: es una grande obra monumental,  cuyo
  pi hay dos columnas traidas de Asia, un grupo de Alejandra,
  con cuatro antiqusimas figuras pegadas  la pared; describo sin
  rden, segun mis apuntes taquigrficos, segun me
  acuerdo, adelante.

  La fachada principal del Palacio del Dux se construy  mediados
  del siglo XIV, bajo la direccion del maestro Buono, aunque
  algunos pretenden que fu Calendario el arquitecto.

  De cualquiera modo, es un edificio mgico y admirable, de estilo
  gtico, y uno de esos prodigios del arte que tanto abundan
  en Italia.

  La osada de la construccion del Palacio Ducal tiene algo de
  verdaderamente temerario: el inmenso cuerpo superior, mole
  pesadsima y abultada, tiene por todo fundamento y base dos
  series de ligeras y esbeltas columnas. El material le componen
  exclusivamente los mrmoles blanco y rojo: todos los chapiteles
  de las columnas son obras maestras de arte.

  Las fachadas de este mismo palacio que miran al canal y  la
  iglesia de San Mrcos, son mas modernas que la principal: son
  obra del renacimiento: los estilos de ellas son diferentes,
  hbilmente combinados; los arcos ogivales juegan con los arcos
  redondos resultando una miscelnea pintoresca y magnfica; los
  mrmoles de diferentes colores que componen su material, son de
  los mejores, y la vista se recrea contemplando tan
  soberbio palacio.

  A su poderosa belleza se agrega la excelente situacion que
  ocupa: unido  la portentosa baslica de San Mrcos, con fachada
  admirable sobre la _Piazzetta_, con lienzos soberbios del lado
  del canal, con grandes edificios en frente, con la plaza de San
  Mrcos al lado.

  Esto en cuanto  su exterior: ahora vamos  penetrar en sus
  inmensos salones, ricos de arte y elegancia: pero ntes de
  llegar  su cuerpo principal tendrmos ocasion de detenernos 
  admirar la esplndida escalera de los Gigantes.

  La escalera de los Gigantes, construida en el siglo XV, parece
  una mentira: un artesonado brillante, unas labores que no se
  ejecutan en cera; al pi hay dos colosales estatuas de mrmol,
  Neptuno y Marte. La escalera de oro propiamente llamada tal con
  tallados del metal de su nombre, con un lujo de decoracion de
  que no hay ejemplo, con un prodigioso gusto artstico, con
  artesonados y techumbres de maravillas, con gradas de mrmol y
  prfido, con tallados de estatuas de maestros, en una palabra,
  con milagros.

  El Palacio Ducal se compone de muchos salones: el del Gran
  Consejo, donde se reunian 1,500 miembros, contiene todos los
  retratos de los duxes que han presidido la repblica: falta el
  de Marino Faliero que fu decapitado; en lugar del retrato, hay
  un cuadro que cuenta el trgico suceso.

  La techumbre, vestida de molduras, est cubierta de cuadros
  magnficos de Pablo Verones, Ticiano, Tintoreto, etc.

  En la pared principal del salon, hay un cuadro portentoso de
  Tintoreto, el mayor de los conocidos; llena la pared, representa
  el Paraso; es un modelo de dibujo, colorido, pensamiento y
  ejecucion; es una obra maestra tiene, mas de cuatrocientas
  figuras: es admirable.

  En el centro del salon hay dos inmensos globos;  la izquierda,
  entrando, hay en un estante de libros varios manuscritos de
  Petrarca, Catulo y otros escritores ilustres.

  El salon del senado, magnfico como todos los del Palacio Ducal;
  hay dos inmensos cuadrantes que en vez de minuteros tienen los
  signos del zodaco para sealar las horas: cuadros de los
  primeros artistas, techo de molduras, puertas de bano.

  El salon de mapas contiene grandes y excelentes grabados que
  designan todos los viajes y descubrimientos que hizo el famoso
  veneciano Marco Polo, que fu de los primeros que visitaron
  la Amrica.

  El salon del Consejo de los inquisidores de estado, que se
  componia de tres miembros, est poblado de lienzos del Verones,
  soberbios, como todos los que brotaron de su paleta: el
  pavimento de este salon, como el de todos, es de mosico el mas
  precioso de mrmoles incrustados.

  El salon de embajadores, donde el presidente de la repblica, el
  Dux, reciba  los ministros de las cortes extranjeras, tiene
  puertas de bano y cedro, traidas de la iglesia de Santa Sofa
  de Constantinopla, sillera admirable, cuadros.

  El salon del Consejo de los Diez con lienzos tallados
  maravillosamente.

  Salon de delaciones, con cuatro puertas y un buzn, por donde
  sin ser visto se denunciaba  los conspiradores; y ahora que
  hablo de conspiradores, bueno es aadir que las prisiones, de
  estado estn separadas del Palacio Ducal solo por un canal
  estrecho, que salva un puente de piedra, por el cual pasaban los
  presos desde el palacio ducal  la prision.

  Este puente que une mbos edificios se llama puente de los
  Suspiros, llamado oportunamente as, por los lamentos que
  naturalmente exhalaban al cruzarle todos los que se veian
  privados de su libertad.

  Los escritores franceses, que tienen el buen talento de
  equivocar todo, y de juzgar ligeramente, han descrito las
  prisiones con negros y romnticos colores: yo las he visitado,
  estn en el mismo estado que cuando las construyeron: no son
  alegres como no lo es calabozo alguno, pero nada tienen de
  lgubres; el Gran Canal est delante, por el lado las baa otro
  canal, algunos morian ahogados con solo abrir la puerta de su
  calabozo, eran rarsimos.

  En el salon del gran Concilio, colocndose en el balcon
  principal, el que est enfrente del Gran Canal, se goza de un
  punto de vista de que no hay ejemplo; el canal de San Mrcos 
  los pis, en frente los soberbios edificios de la Aduana y la
  iglesia de la Salud;  la derecha el Palacio del Emperador;
  jardines, canales, gndolas, el mar, buques, palacios.

  Todo el cuadro del balcon por fuera est adornado de estatuas;
  entre ellas hay una que el sublime Canova hizo  la edad de
  catorce aos.

  Todo el exterior del Palacio Ducal presenta el aspecto mas
  pintoresco, gallardo y artstico posible: sus elegantes arcadas,
  sus esbeltas columnas, sus millares de ogivas, sus calados
  maravillosos, sus diferentes estilos entre los que domina el
  rabe, todo es soberbio, todo es magnfico.

  No he visto palacio alguno en Europa mas admirable, bajo todos
  aspectos, como riqueza, como arte.

  La razon se comprende: Venecia ha sido por espacio de catorce
  siglos una poderosa y pujante repblica: ella ha hecho las
  conquistas de San Juan de Acre, de Constantinopla, de parte de
  la Grecia: Venecia ha sido por mucho tiempo el pirata ilustrado
  de los mares; sus hombres de estado, sus marinos, sus pintores,
  sus generales, sus conquistadores, no tenian otra ciudad que
  engalanar mas que Venecia, y de aqu el que esta ciudad sea una
  sultana oriental, engalanada como una reina: sus conquistadores
  la han traido de Grecia caballos de bronce, estatuas, columnas
  de Constantinopla; banos, cedros, gata, mrmoles, columnas; de
  todas partes han traido atavos  su ciudad querida, que sentada
  sobre las aguas, rodeada de lagunas, y pobre en su orgen, pues
  solo contaba una docena de pescadores, ha ido creciendo y
  brillando, con los talentos y conquistas de los esforzados hijos
  que ha engendrado.

  Aparte de sus generales y conquistadores ilustres, ella ha dado
  nacimiento al Ticiano,  Tintoreto,  Canova,  mil y mil
  celebridades, que la han llenado de cuadros y estatuas, de
  cuadros y estatuas modelos; solo as se cree ser cierto lo que
  el viajero ve en Venecia; solo recordando su historia, se
  explica y comprende su magnfica grandeza.

  La baslica de San Mrcos, que solo tiene en el mundo un rival,
  San Pedro de Roma, aunque le supera en algo, es otro de los
  portentos de Venecia: cuanto mas se ve, mas crece el asombro,
  cuanto mas se examina mas necesidad hay de acordarse de la
  historia, para admitir como cierto lo que se ve; tantos son los
  prodigios que contiene.

  En todo el templo no hay un solo tomo de madera comun: oro,
  mrmol, prfido, bano, cedro, gata, plata, estos son los
  elementos: la iglesia tiene tres naves; todas las tres naves,
  todas las paredes, todo el pavimento, se compone de cuadros y
  alegoras estupendas de mosico de mrmol: este prodigioso
  trabajo, verificado en el siglo XIII, cuando apnas se conocia
  en el mundo artstico el mosico, haria honor  nuestros dias.

  No dejo correr mi entusiasmo porque deseo que el lector se
  emocione por s mismo con la sola descripcion.

  Qu puede decirse de una iglesia que tiene paredes, techo y
  pavimento, sembrado de preciosos mosicos en mrmol? Qu puede
  decirse de los ilustres venecianos que comprendieron y
  ejecutaron obra tan magna?

  El altar mayor, sencillsimo y elegante, se compone de cuatro
  columnas de prfido, robadas  Santa Sofa de Constantinopla:
  las cuatro asombrosas columnas estn coronadas de una cpula de
  prfido tambien: todas las puertas del templo son de bronce,
  incrustadas de estatuas, dirase es el templo de Salomon. El
  oratorio de la cruz, que segun se entra est  la izquierda, en
  el centro de la iglesia, fu traido tambien de Constantinopla;
  la cupulita elegante que le cubre, es de gata, de prfido, de
  oro, no hay mrmol, all seria vulgar, comun; cuatro columnitas
  esbeltas de prfido de brillantes colores, un Cristo divino.

  Tiene el templo dos rganos, un soberbio coro lleno de
  portentosos mosicos, abundancia de estatuaria, cannigos con
  traje de obispos, millares de columnas de mrmoles, y jaspes los
  mas preciosos.

  La baslica cuenta con cinco cpulas vestidas de mosicos: la
  puerta de la sacrista, toda de bronce con el retrato del
  Ticiano, todas esas maravillas reunidas y otras muchas de que no
  hago mencion, porque de todo no puedo acordarme y porque mis
  apuntes, tomados en la misma iglesia, son cortos, forman el
  interior de San Mrcos.

  En cuanto al exterior, no tiene nada que no sea tambien
  prodigioso. Encima de la puerta principal de la iglesia, por la
  parte de fuera, hay tres enormes caballos de bronce traidos de
  Atnas: sirvieron en Roma para adornar un arco el dia de la
  entrada de Neron. Napoleon se los llev  Paris, despues han
  sido devueltos y colocados de nuevo donde estn. Delante de la
  iglesia, se levantan tres altsimas astas de cedro donde se
  izaban las banderas de la repblica ... ahora el pabelln
  austraco.

  En la _piazzetta_ de San Mrcos, tocando con la Plaza y dando el
  frente al Gran Canal, dos gigantes columnas de granito, traidas
  de Alejandra, coronadas la una por una estatua de San Teodoro,
  primer patron de Venecia, la otra por un leon, smbolo de la
  fuerza: son de una sola pieza, admirables.

  La fachada de San Mrcos, que da frente al reloj llamado de los
  leones, porque hay dos de mrmol, tiene en la pared, entre
  millares de mosicos, un adorno persa, quiz el nico en Europa;
  representa Ceres, en un carro tirado por dos leones.

  Todas las fachadas de la baslica, sin contar la principal con
  sus prticos elegantes, sus estatuas  centenares, su exquisito
  gusto, su fisonoma admirable y nueva, su lujo arquitectural,
  son obras maestras, son museos.

  Volviendo al Palacio Ducal donde tantos portentos se esconden,
  nadie salga de su recinto sin ver el museo de escultura que hay
  en uno de sus infinitos salones.

  El museo de escultura que existe en el Palacio Ducal de feneca,
  depsito de tesoros artsticos, se halla en uno de sus
  bajos salones.

  Aparte de la belleza artstica del salon, de sus elegantes
  ornamentos, y de su lindsima techumbre, cuntanse entre las
  muchas obras, modelo de escultura que le enriquecen, dos
  estatuas originales del rey de los escultores, de Fidias mismo.

  La pureza de las formas, la suavidad de los contornos, la finura
  prodigiosa de las lneas, todo revela el cincel griego: Canova,
  digno rival de Fidias, ha enriquecido tambien este delicioso
  gabinete de escultura con obras brotadas de su mente: cuntanse
  cinco  seis bustos acabados de este maestro.

  La escultura egipcia est tambien all dignamente representada:
  Roma y Atnas han dado tambien su contingente. La antigedad,
  presente all bajo el prisma histrico, artstico, reprende en
  elocuente silencio la esterilidad de tantos siglos como se han
  hundido en el rio de las generaciones sin llegar  su altura.

  El arte moderno, poderosamente inspirado, se afana noblemente
  por vengar con sus adelantos el atraso de los siglos pasados:
  all est Canova, gloria de nuestros dias, all est Sansovino,
  moderno tambien, que ha llenado  Venecia de prodigiosas
  estatuas: all estn Victoria y otros muchos: aconsejo  todos
  los viajeros que no salgan del Palacio Ducal sin visitar
  el museo.

  El muelle de Venecia es verdaderamente pintoresco: cuando la
  ciudad tenia vida propia y era una respetada repblica que
  contaba con una valiente y poderosa armada, debia fascinar de
  encanto. A sus orillas estn los artsticos lienzos del palacio
  que llaman del Emperador: la admirable fachada del Palacio Ducal
  que mira al Gran Canal; el lindo puente de la Paja; las
  prisiones, unidas, segun he apuntado ya, al Palacio Ducal por
  medio del Puente de los Suspiros; el Adritico; enfrente, las
  admirables iglesias de la Salud, la de San Jorge, el bello
  edificio de la Aduana, el canal de la Judea, rodeado de iglesias
  y palacios; infinidad de gndolas que  manera de coches de
  plaza aguardan, arrullndose dulcemente, al que primero se
  llega: las embarcaciones del comercio extranjero  la embocadura
  del Adritico: todo, todo es admirable.

  Plegue  Dios que la dominacion austraca concluya pronto y
  para siempre! Plegue  Dios que los italianos sacudan ese
  espritu de provincialismo que ha hecho imposible su unidad
  nacional, matando su independencia! Plegu  Dios que yo vuelva
   Venecia, la encantadora, pero sin ver  los austracos!

  Me acuerdo en este instante del nombre del general que mandaba
  en Venecia cuando estuve; llmase Gorgoski, de nacion polaco, y
   propsito me ocurre una reflexion.

  El emperador de Austria, que tiene sbditos de tan diferentes
  paises, lenguas y costumbres, sigue la tctica de mandar 
  Italia guarnicion de hngaros,  Hungra italianos y tudescos, y
  as en las demas provincias de su imperio. Oprime con los
  oprimidos ... Porqu no se ponen de acuerdo los hngaros de
  Italia, y los italianos de Hungra, para dar la libertad y la
  independencia  sus respectivos paises? porqu sirven de
  instrumento  la tirana del mismo que  unos y otros ha
  sometido y esclavizado? Porqu?... triste es decirlo, pero
  figrome no equivocarme si encuentro la respuesta con solo
  consultar el corazon humano.

  Somos propensos  oprimir, amamos la libertad y nos place
  dominar: ese mismo hngaro, ese mismo italiano que han combatido
  con denuedo, cada uno en su casa, para sacudir el yugo y
  conquistar la independencia, se prestan fcilmente  tiranizar
  en el extranjero, sirven de guardia pretoriana al que con gloria
  combatieron, y se vejan y esclavizan entre s, con grande
  contentamiento del que los impera....

  Miseria humana! adelante y basta! me olvido de mis viajes y de
  todo en recordando  los austracos.

  Hay en Venecia muchas y maravillosas iglesias: la de San
  Nicolas, prxima al Campo de Marte, junto al embarcadero del
  camino de hierro, es uno de los templos mas antiguos de la
  ciudad; su color histrico, si se me permite la expresion, hace
  su fachada interesante. Es pequea, pero muy linda, es la
  parroquia de los pescadores, primitivos fundadores de Venecia.

  San Sebastian, situada tambien junto al Campo de Marte, tiene un
  aspecto muy gallardo, corona el edificio una elegante cpula, y
   los lados de esta, se levantan pomposamente dos esbeltas
  torres. La Salud, templo erigido por los venecianos al
  terminarse una peste que diezm la ciudad, se ostenta magnfico
  enfrente de la _Piazzetta_ de San Mrcos, tocando con la Aduana:
  consta de cinco fachadas elegantes, adornadas cada una con
  graciosas columnas que coronan los rdenes jnico y corintio
  confundidos, con muchas y admirables estatuas.

  Es increible el nmero de estas que hay en Venecia: cada iglesia
  es un museo propiamente dicho, cuadros y estatuas, pero nada
  vulgar, todo obras del genio, por todas partes estn Tintoreto,
  Verones, el Ticiano, por todas partes se encuentran Canova,
  Sansovino.

  La iglesia de la Salud, cuajada de estatuas, tiene su torre, su
  cpula, sus cinco fachadas; el interior, con monumentos y
  adornos de arte exquisitos.

  La iglesia de San Juan y San Pablo, en el Campo del mismo
  nombre, admirable; estilos gtico y bizantino:  la puerta del
  templo hay un monumento de mrmol dedicado  un general: la
  iglesia consta de tres naves, la enriquecen estatuas de Canova y
  Vitoria, cuadros de Pablo Verones, Ticiano y Tintoreto: el
  pavimento es de mrmol; hay diferentes tumbas de duxes; entre
  ellos est la de Steno, miembro que fu del Consejo de los Diez,
  y uno de los que condenaron  muerte  Faliero; hay tres
  estatuas de bronce debidas al cincel de Sansovino, un cuadro de
  Jos, el Espaoleto. En una capilla magnfica de la misma
  iglesia, est el portentoso cuadro de la Crucifixion, por
  Tintoreto: la batalla de Lepanto, por el mismo. En esta capilla
  est el altar del Rosario, erigido inmediatamente despues de la
  clebre batalla naval de Lepanto; est rodeado de cuadros y
  estatuas maravillosas, las paredes que rodean el altar estn
  elegantemente vestidas de bajos relieves admirables, con
  estatuas de Torreti, maestro que fu de Canova: las tres naves
  del templo son altsimas.

  Tocando con la iglesia se halla el Hospital civil, con fachada
  de mrmol y cedro.

  La iglesia de los Jesuitas, del otro lado del Gran Canal, con
  fachadas ricas de estatuas de mrmol que apoyan columnas
  corintias: el pavimento del interior, mrmol; la techumbre de
  frescos. Entrando, el primer altar de la izquierda, un cuadro
  inimitable del gran Ticiano; representa el martirio de San
  Lorenzo, obra maestra, como todo lo que brot de su inspirada
  paleta. Las paredes de la iglesia, mosico; el plpito,
  esculpido en mrmol griego, de forma gallarda, de ejecucion
  asombrosa: prximo al altar mayor,  la izquierda, un divino
  lienzo del Tintoreto representa el Paraso: el presbiterio tiene
  un pavimento de mrmol incrustado, tan maestramente hecho que es
  necesario, indispensable, tocarlo con las propias manos para
  persuadirse de que no es una alfombra. El tabernculo es de
  lapiz lazuli; por todos lados hay estatuas de Sansovino; la pila
  de agua bendita es de mrmol de Egipto.

  No es verdad que parece mentira tanto arte, tanto genio
  reunido? No son museos, y museos admirables, las iglesias de
  Venecia? No es ciertamente notable que en una sola iglesia haya
  todo lo que brevemente he apuntado?

  Ah! nada como Venecia, su impresion me durar siempre, el arte
  est all en todas partes, y qu arte! qu arte!

  Y aqu solo se leen los apuntes de mi cartera, no todo lo v,
  hay mucho mas, es admirable.

  Recorriendo mis apuntes veo que hay todava algo que decir de la
  iglesia de la Salud: en su sacrista, hay cuatro cuadros del
  Ticiano, gloria del arte; uno de ellos representa San Mrcos:
  hay en la misma iglesia de la Salud una capilla separada
  dedicada  la Virgen, dos elegantes columnitas, estatuas de
  mrmol; se edific en 1670 despues de una asoladora epidemia; la
  peste est all representada por una vieja, excelente idea. En
  todo el templo no se ve otra cosa que mrmol, jaspes preciosos,
  Ticianos, Sansovinos; la forma de la iglesia es circular,
  soberbia cpula, cuadros de Jordan.

  Este desrden es el que  m me place; despues de haber descrito
  la iglesia de la Salud en una de las anteriores pginas, he
  vuelto  ocuparme de ella; la razon es muy sencilla, hojeando la
  cartera de viajes he encontrado nuevos detalles: los traslado 
  este libro, precipitadamente escrito. Con este mtodo, el lector
  sigue el mismo rumbo, el mismsimo itinerario que yo segu en
  Venecia: si describo en dos sitios un mismo lugar, prueba de que
  le visit dos veces.

  La iglesia del Redentor, situada del otro lado del canal de
  _Giudecca_, de la Judea, es soberbia como todas, y ntes de que
  se me olvide, same permitido referir ligeramente una escena que
  me conmovi al ir  visitar la iglesia.

  Era el 18 de junio si no me equivoco: habia procesion en el
  barrio de los pescadores, San Nicolas. Yo, al llegar en mi
  gndola al pi de la iglesia del Redentor, pregunt  un hombre
  que se aproxim, como hacen siempre que las gndolas tocan en la
  orilla, le pregunt, digo, cul era la funcion que se celebraba
  aquel dia. El hombre  quien me dirij era un venerable anciano,
  pobremente cubierto con un raido traje.

  Al oir mi pregunta dobl la cabeza, y despues de un silencio
  religioso de algunos minutos, me dijo con acento emocionado:
  Antiguamente, en tiempo de la repblica, cuando yo era un
  muchacho, se celebraba una gran fiesta: todos los pescadores,
  ataviados con sus mejores galas, venian en procesion  esta
  iglesia, habia mucha animacion, mucho contento, mucha alegra:
  hoy ... no hay nada, seor, silencio y tristeza ... la patria no
  existe....

  Mi carcter, que vido busca estas emociones por todas partes,
  mi opinion respecto  los austracos, la ancianidad respetable
  del veneciano que tenia delante de m, su acento tierno y
  sentido, todo me penetr en el alma, todo me conmovi.

  Como no hay nada  mis ojos mas sagrado que el amor de Dios, la
  familia, la patria y la libertad, como v profundamente triste
  al hombre anciano que acababa de hablar, como supuse que le
  seria dolorosa la idea de morir, l, tan anciano, dejando  la
  patria en poder de los tiranos, quise consolarle, quise
  consolarme  mi mismo, augurando la prxima emancipacion de la
  herica y abatida Venecia, le habl con calor, con pasion, segun
  mi costumbre, segun mis creencias: y su entusiasmo, nunca
  muerto, se despert, y su fisonoma, plegada por el tiempo y el
  sufrimiento, se dilat animndose, y me tendi una de sus
  trmulas manos que yo me apresur  estrechar, y juntos llamamos
   Venecia en apoyo de Venecia, y juntos pedimos  Dios la
  emancipara, y juntos desahogamos el corazon; yo tan
  emocionado como l.

  Pobre Venecia! esto me pas, no he podido mnos de contarlo;
  continuemos nuestro paseo  la iglesia del Redentor.

  Tiene, como todas, bellezas de arte, cuadros y estatuas,
  elegantsima fachada, gusto arquitectnico, formas y estilo.

  A la entrada del Gran Canal, las iglesias de San Simeon y Crmen
  Descalzo: mbas de mrmol, en su mayor parte, sabor monumental,
  primorosos adornos, fisonoma artstica.

  El templo de San Eustaquio, prximo al elegantsimo palacio de
  Psaro, en el Gran Canal, admirable tambien.

  Visit por de contado, al dia siguiente de llegar  Venecia, las
  clebres  histricas casas que habitaron Canova, Ticiano, y el
  Petrarca. V tambien en el Palacio Ducal el cuarto en que estuvo
  preso el immortal Silvio Pellico.

  La casa que habit Canova tiene una inscripcion sobre la puerta
  que lo indica; est en una plazuelita que se llama de
  San Mrcos.

  La del Ticiano es de pobre aspecto, cuatro ventanas y un
  jardinito: hllase situada en una callejuela sin salida, prximo
   la calle del Aguardiente.

  Venecia tiene 150 canales, que son sus calles; estn cruzados
  por 340 puentes, entre los cuales descuella el de Rialto[22] 
  la salida del Gran Canal.

  Todas las calles de Venecia, sin exceptuar una, estn
  embaldosadas, de modo que se marcha con la mayor comodidad:
  abundan los comercios y tiendas elegantes; el nmero de ellos
  que cuenta la ciudad, segun observ en una estadstica que
  busqu en Venecia, es el de 5,200.

  Hay, segun los datos de la municipalidad, 20,000 casas, y
  160,000 habitantes.

  En materia de teatros pblicos solo v tres, y no creo que haya
  mas: el de Fenice, que es el principal y muy bueno; el de Apolo,
  y el de la Malibran: no habia compaa de pera cuando
  yo estuve.

  En cambio se oyen msicas todas las noches en la bellsima plaza
  de San Mrcos: de los muchos cafs que all se encuentran, y de
  los cuales el de _Florian_ es el mejor, sacan mesas y sillas 
  la plaza, que toda est perfectamente embaldosada. All acude
  mucha gente, y los delicados sorbetes que se sirven se toman
  agradablemente oyendo diferentes cuadrillas de msicos y
  cantantes que se suceden en el rden de sus conciertos al aire
  libre. Por lo regular, mejor dicho de seguro, cada grupo de
  msicos tiene por postulante una encantadora veneciana, de ojos
  negros y perfecta hermosura. Intil es aadir que recoje
  bastantes _esbancigas_, moneda austraca que all circula, del
  valor de una lira italiana.

  Ya que por incidencia he hablado de las venecianas, bueno ser
  decir que son arrogantemente hermosas: las mujeres mas bellas
  que he encontrado en todos mis viajes. No es extrao pues que el
  Ticiano adorne sus inspirados lienzos con tan raras y
  sorprendentes bellezas que nos parecen ideales: los originales
  de sus seductoras mujeres los hallaria por todas partes, se
  paseaban  su lado, no hizo mas que copiar. Son verdaderamente
  admirables las venecianas: sabido es que nuestras arrogantes
  espaolas son celebradas en toda Europa por su belleza; pues yo,
  todo lo que puedo decir,  pesar de mi inmenso amor patrio, es
  que no sobrepujan  las hijas de la un tiempo poderosa y temida
  repblica reina del Adritico.

  Vamos ahora  los encantados palacios de Venecia.

  El famoso Gran Canal, teatro de tanto recuerdo, por cuyas
  serenas ondas han cruzado tantos valientes capitanes, tantos
  inspirados artistas, tantas hermosas mujeres, tantos arrojados
  marinos, todo el senado y aristocracia veneciana en sus
  elegantsimas gndolas: ese celebrado canal, que ha escuchado
  tantas palabras de amor, tantas serenatas de trovadores, que ha
  presenciado tantas citas, que ha servido de palenque  la
  bulliciosa alegra de sus animadsimos carnavales, ese lindsimo
  canal, que v cercar sus riberas por mbos lados de estupendos
  palacios de mrmol, que se v surcado, sin quejarse, por tantos
  centenares de lujossimas gndolas; ese histrico canal, que
  crecia en magnificencia y hermosura todos los dias  compas de
  las conquistas venecianas que le adornaban de mrmoles y jaspes
  preciosos; ese canal, digo, contemporneo de la grandeza de la
  repblica, es hoy testigo tambien de su postracion y
  abatimiento.

  Parecime al recorrerle de un extremo  otro, las diferentes
  veces que le cruc, que solo me paseaba por en medio de ruinas y
  escombros: su rica historia de conquistas y aventuras hablbame
  con el silencio y la soledad.

  En vano dirij mis afanosas miradas  los innumerables palacios
  que bordan el canal; cerrados estn todos sus balcones y
  ventanas: las gndolas no estn como en lo antiguo ancladas 
  las puertas de los palacios esperando  los venecianos que con
  sus elegantes vestimentas le cruzaban sin cesar: todo es
  silencio y tristeza, todo es soledad y ruinas ... tanto mejor!
  as es como debe estar la patria el dia que ha perdido su
  independencia ... vestida de luto, llorosa, afligida.

  Yo me alegro que los austracos busquen intilmente la histrica
  animacion de Venecia: el silencio los rodea, viven solos,
  enteramente aislados, ni un solo paisano se reune jamas con el
  tudesco, viven con el arma al brazo; el silencio de la ciudad
  que en su desgracia llora, les reprende su cobarde usurpacion.

  Ah! cundo ser libre? siempre me llevan los recuerdos, no lo
  puedo remediar, iba  hablar de los palacios y no s cuanto he
  escrito en un minuto: vamos atras.

  Entre todos los bellsimos palacios del Gran Canal, descuella y
  sobresale el de Psaro: se compone de tres cuerpos, cada uno
  enriquecido con esbeltas columnas de los mas preciados mrmoles,
  vestido con el brillante ropaje de las arquitecturas gtica y
  rabe: con un opulento lujo de preciosos ornamentos que ljos de
  hacerle degenerar en churigueresco aumentan la belleza de su
  severidad.

  Tres grandes puertas en forma de arco le dan entrada por el lado
  del Canal Grande: hllase como todos rodeado de agua, novedad
  deliciosa para el viajero. Para llegar  sus puertas es preciso
  ir en una gndola: las primeras gradas de la escalera que le dan
  acceso, hllanse cubiertas por el agua: se atracan las graciosas
  embarcaciones  unas astas que  las puertas de los palacios se
  encuentran, y se penetra con toda comodidad en el vestbulo.

  Los patios, con elegantes columnas de mrmol; la regia escalera
  principal, embellecida con magnficas estatuas; todo el interior
  en una palabra, aunque silencioso y triste, correspondiendo  la
  admirable fachada del canal.

  Nada ciertamente mas artsticamente bello que el palacio de
  Psaro, situado al centro del Gran Canal y unido al de Catalina
  Cornaro, reina que fu de Chipre. El palacio de Psaro, como
  todos los del Gran Canal, est solo y triste, deshabitado y en
  abandono; hanse ya casi extinguido las familias de los senadores
  y de los duxes: como falta la patria falta todo: los palacios
  portentosos que all abundan se venden por insignificantes
  cantidades: la clebre Taglioni posee tres en el Gran Canal: con
  lo que la han costado apnas podrian pagarse los cimientos
  de uno solo.

  El palacio de Catalina Cornaro es hoy oficina del Monte de
  Piedad ... es un gallardo y majestuoso edificio, que, como todos
  los del Gran Canal, cost millones; fu animadsimo teatro de
  bailes, reuniones y aventuras; hoy ... recuerdo triste de un
  pueblo que fu nacion, y al presente _provincia_ de Austria.

  Frente por frente al de Catalina Cornaro se levanta el palacio
  de Cadoro, admirable y bello:  su lado el de Marcello, donde
  existe un opulento depsito de antigedades de arte muy digno de
  ser visitado; concese en Venecia bajo el nombre de coleccion
  _Riccheti_: hay muchos y buenos cuadros, estatuas, mosicos,
  pedrera, tapices, molduras, cuanto puede desearse: all compr
  un reloj que me dijeron haber pertenecido  Catalina Cornaro,
  figura que yo he tratado de dibujar en mi primer ensayo
  dramtico.

  El palacio de Gritti, prximo al puente de Rialto, en su mayor
  parte de mrmol, admirable. Este palacio, como otros muchos que
  hay hcia el fin del Gran Canal, tiene por fuera, en sus
  paredes, nada mnos que frescos del inmortal Ticiano: las
  lluvias, el tiempo y la incuria, han medio borrado los sublimes
  toques del gran maestro.

  As es todo Venecia: maravilloso y sorprendente, pues sorprende
  y maravilla ciertamente ver que lo que ningun palacio de las
  grandes ciudades de Europa tiene apnas en su interior, frescos
  del Ticiano, los palacios de Venecia, la oriental, porque as es
  preciso llamarla corrigiendo el mapa, los tienen por fuera.

  Tocando tambien con el puente de Rialto, el palacio bellsimo de
  Manin[23], ltimo dux, que por su sobra de buena fe y falta de
  energa fu causa del triunfo de Napoleon. Los estilos de este
  palacio, los de casi todos los del Gran Canal, son gtico,
  corintio, rabe y paladio, felizmente combinados, sin mezclarse.

  Otro de los mas elegantes palacios del Gran Canal es el de
  Foscari, triste como est, mas seductor aun: es todo gtico,
  soberbio, admirable. Se encuentra  la revuelta  recodo del
  Canal, da frente  los cinco palacios de Mocnigo y al de la
  familia Cornaro.

  Tocando con el de Foscari, el palacio Balbi, donde habit
  Napoleon: el de enfrente, uno de los cinco de Mocnigo, sirvi
  de morada al ilustre Byron; all escribi los primeros cantos de
  su _Don Juan_.

  Palacio del Hotel de la Villa, all cerca, frente al palacio que
  fu Embajada de Espaa: al lado un elegante puente de hierro que
  hace poco han construido.

  Entrando en el Gran Canal, por el desembarcadero del camino de
  hierro,  la izquierda, frente  una iglesia, un medio palacio,
  de historia original. Perteneci  Francini, noble veneciano que
  tenia dos hijos: al morir, dispuso que heredasen por iguales
  partes, y no habindose convenido de modo alguno, en razon  la
  perversidad del uno, se demoli exactamente la mitad del hermoso
  palacio, quedando dividido por el medio segun se ve hoy todava.

  Hcia el centro del canal, los palacios de la duquesa de Berry,
  de Don Juan, el hermano de Montemolin, y del duque de Burdeos.

  El palacio de Bellas Artes, tambien en el Gran Canal, encierra
  milagros de arte; nadie salga de la encantada ciudad sin
  visitarlo.

  La sala de la Asuncion, llamada as por el cuadro del Ticiano
  del mismo asunto, es verdaderamente una joya de inmenso valor.
  Aparte del lienzo que da nombre  la sala, y que por s solo
  puede enriquecer cualquier museo de Europa, hay Tintoretos y
  Veroneses divinos  derecha  izquierda: all estn tambien la
  primera y la ltima de las obras del gran Ticiano, cinco
  soberbias telas en la techumbre, cuatro de Verones, otro del
  inmortal veneciano, incrustados entre preciosas molduras.

  Un portentoso prodigio del Tintoreto, dando frente al cuadro de
  la Asuncion.

  En otra sala que hay contigua, es preciso permanecer un par de
  horas por lo mnos: la coleccion de diseos de Rafael que all
  se ofrece  la admiracion, es por s sola un precioso museo: al
  lado de los diseos se ostentan inimitables ocho  diez cabezas
  del Ticiano: no hay nada mas admirable; y en esta misma sala
  tambien, para que nada falte al interes del arte, poderosamente
  sobreexcitado y satisfecho ya, se encuentra perfectamente
  conservada en una caja de cristal la mano derecha del gran
  Canova: la misma que manej el cincel que ha producido tan
  asombrosas estatuas.

  A propsito de hombres clebres, y ahora que me viene  la
  memoria, tambien visit la casa que habit Goldoni, el autor de
  tan buenas comedias.

  Otra visita indispensable en Venecia es la del Seminario
  Patriarcal, prximo  la iglesia de la Salud.

  All abundan, como por toda la ciudad encantada, las obras de su
  mas distinguido hijo, cuadros del Ticiano: el Verones ha escrito
  tambien su inspirado nombre en soberbias telas que all brillan.

  La fbrica de tabacos, con un espacioso y bello edificio, se
  halla junto al Campo de Marte, detras de San Nicolas; merece
  verse; coleccion admirable de mujeres encantadoras, de belleza
  artstica.

  Hay en Venecia buenos hoteles y cafs, tiendas elegantes,
  profuso alumbrado de gas, sociedad amabilsima y fcil,
  bibliotecas, muchsimos edificios notables, buenas libreras.

  No tengo mas apuntes que consultar: escrito queda cuanto mi
  memoria recuerda haber visto; sal de la ciudad para regresar 
  Milan, con la cabeza y el corazon henchidos de recuerdos que
  conservar toda mi vida, con fervientes deseos de volver un dia,
  con ardientes plegarias por la emancipacion de la
  ciudad querida.

  Con lo que yo v, hay asunto para un volmen; yo me he limitado
   trazar en compendio, y segun el rden de mis apuntes, todo lo
  que queda apuntado.

  Saludemos nuevamente  Venecia y emprendamos el camino de
  _Turin_.

  Pero ntes de salir de Venecia, tengo que apuntar una cosa que
  habia olvidado.

  El mismo dia que llegu  Venecia, chocme, y lo pregunt,
  porqu las airosas gndolas que recorren las calles estn
  vestidas de luto, con bayetas negras.

  Yo, con mi carcter exaltado, supuse, ntes de preguntarlo, que
  seria una manifestacion de luto nacional por la prdida de la
  independencia; halagu esta idea, y tem que no fuera cierto mi
  pensamiento, y en verdad no lo era.

  Un veneciano que tenia pretensiones de erudito, me cont con
  aire melodramtico la historia de Faliero y su trgica muerte,
  haciendo partir de este acontecimiento la costumbre de tener
  enlutadas las gndolas.

  Esta explicacion no me satisfizo, porque bien se deja entender
  que aparte de que fu justa y ejemplar la sentencia de Marino,
  el senado y el dux no hubieran tolerado una manifestacion tan
  contraria  sus soberanos decretos.

  Nada repuse  mi compaero, call y tan luego como supe donde
  estaba la Biblioteca, hice lo que siempre que tengo una duda,
  busco inmediatamente el medio de resolverla.

  En mi calidad de extranjero, nada tenia de extraa mi pregunta:
  me dirij al que me pareci ser director del Establecimiento, y
  con extrema cortesa satisfizo mi curiosidad.

  La cuestion es muy sencilla: los nobles de Venecia, dados  la
  opulencia y al lujo, empezaron con sus elegantsimas gndolas,
  que es como si dijramos coches de gala,  oscurecer las del
  dux. El fausto fu creciendo cada dia: el Gran Canal vse
  henchido de magnficas gndolas, con incrustados de mrfil, con
  estupendas molduras, con cortinajes y pabellones de damasco.
  Despertse un sentimiento muy pronunciado de rivalidad que di
  orgen  enemistades, duelos, y crecidsimos dispendios en
  las familias.

  El momento habia llegado; el Senado veneciano, que jamas se
  dejaba imponer, y que en mas de una ocasion tuvo arranques que
  no correspondian  un poder republicano, dispuso,  hizo bien 
  mi juicio, en atencion  las fatales consecuencias que producia,
  que todas las gndolas, sin exceptuar una, fueran iguales, y
  estuvieran cubiertas con una bayeta negra.

  La ley se ejecut, y hoy est aun en vigor; h aqu todo
  explicado.

  De Venecia regres  Milan detenindome en Verona: ya he hablado
  de esta ciudad. En Milan visit de nuevo la catedral, y teniendo
  que volver  Suiza sin atravesar los Alpes por el peligroso y
  encantador paso del San Gotardo, decid dirigirme  Turin, para
  entrar en Suiza por el Monte Cenis y la Saboya: as lo ejecut.

  En Milan tom billete en la diligencia hasta Novara, cuya
  distancia se recorre en siete horas.

  La carretera es sobradamente buena, no deja nada que desear;
  pintoresca y deliciosa la campia.

  Al cruzar la frontera de Milan para entrar en territorio
  piamontes, ntes de Novara, la polica austraca detuvo una hora
  la diligencia, nos registraron los equipajes, hojearon y visaron
  los pasaportes; y con el pecho prodigiosamente dilatado, con el
  jbilo del que sale de un calabozo para recobrar la libertad
  querida, con el alivio de una ponderosa carga que me oprimia,
  sal del territorio que profanan los tudescos, y pis el
  librrimo suelo del _Piamonte_.

  Habia salido de Milan  las seis de la maana, entr en Novara 
  las dos de la tarde. Inmediatamente se agolparon  mi cabeza
  todos los recuerdos de Crlos Alberto, y solo as me interes
  Novara, que en verdad tiene poco que ver.

  Quiz un pensamiento de ambicion fu causa de la derrota de
  Crlos Alberto; quiz la ambicion que en Novara se mostr fu
  orgen de deplorables acontecimientos... Quin sabe si  no ser
  por ella Milan y la herica Venecia no hubieran sacudido su
  ominoso yugo?

  En Novara estuve una hora:  las tres de la tarde sub  uno de
  los coches del tren que salia para Turin, y  las diez de la
  noche entr en la capital del Piamonte.

  El camino de hierro que une Turin con Novara est muy bien
  acabado; sus terraplenes y nivelaciones, acertadamente
  concluidos, prestan al movimiento de los carruajes una
  facilidad suma.

  Ninguna poblacion notable se encuentra en todo el trayecto: la
  campia es deliciosa y alegre, est bien cultivada: las
  estaciones todas muy animadas, el servicio est bien atendido.

  A media legua de Turin hicimos alto: todos los viajeros y
  equipajes se trasladaron  los mnibus que aguardaban, media
  hora despues entramos en Turin.

  El camino de hierro no estaba completamente terminado mas que
  hasta el sitio indicado. Hoy llega  Turin.






  #TURIN.#


  La capital del Piamonte, que yo habia soado bellsima, es una
  ciudad muy linda, no puede negarse, pero extremadamente montona
   insustancial.

  Todas sus calles estn cortadas por el mismo patron; fastidia y
  cansa una igualdad tan estudiada: sus arcadas magnficas, que
  prudentemente repartidas hubieran dado fisonoma  la ciudad,
  hermosendola, encierran la vista en crculo tan limitado y
  montono que cansan hasta el disgusto.

  Aunque la ciudad es pequea abundan las colosales plazas: la mas
  bella para m es la de _Victorio Emmanuel_, al extremo de
  la ciudad.

  Su extension es prodigiosa; hllase circuida por tres fachadas
  de indispensables arcos, elevados y espaciosos como todos.
  Cirrase en forma de semicrculo por el lado de la larga calle
  que conduce en lnea recta  la plaza del _Palazzo Vecchio_.

  A los pis de la inmensa plaza se tiende el histrico P, con
  sus cristalinas y abundantes ondas. Desde el centro de la citada
  plaza se ofrece un cuadro muy pintoresco: el caudaloso rio, que
  salva un elegante puente de piedra de cinco arcos, al fin del
  cual, y dando frente, se levanta la iglesia de la _Gran Madre di
  Dio_, con su esbelta cupulita por corona, y un humilde peristilo
  con columnatas por frente:  derecha  izquierda y cerrando el
  horizonte, artsticas montaas, vestidas pomposamente
  de verdura.

  A la derecha, y situado sobre una pintoresca colina, se presenta
  un convento de frailes;  la izquierda, la bellsima iglesia de
  la _Superga_, con elegantes columnas, dos torres y una
  airosa cpula.

  Antes de pasar adelante quiero apuntar la impresion que me
  produjo la vista de los frailes.

  En Venecia fu donde por primera vez pude examinar de cerca un
  monje. Acostumbrado  oir hablar de ellos desde mi niez, en el
  sentido que hoy se hace; persuadido yo de que es una institucion
  que pas para fortuna de la humanidad, y que pas para no volver
  jamas; sin tener una idea precisa de ellos, porque en Espaa
  fueron abolidos cuando yo tenia siete aos, confieso francamente
  que al pasar junto  m el primero que se ofreci  mi vista en
  Venecia, me separ espontneamente por un movimiento casi
  repulsivo.

  Le observ con curiosidad suma, y cuando le perd de vista, me
  felicit nuevamente, como lo habia hecho otras veces, de que no
  les hubiera en mi pais.

  Estoy hasta la evidencia convencido de que los monjes han pasado
  para siempre y por fortuna; las instituciones humanas todas
  tienen su poca.

  Otra de las buenas plazas de Turin es la de _Carignano_: ancha y
  espaciosa, con majestuosos edificios.

  La plaza del Palacio Viejo, detras del cual reside el rey de
  Cerdea en un edificio que llaman palacio, por equivocacion sin
  duda, es grande y despejada como todas las de la ciudad:  ella
  desembocan las calles mas elegantes, donde el comercio tiene sus
  lujosas tiendas[24].

  El Palacio Viejo, que aislado se ofrece en medio de la plaza, no
  logr interesarme un minuto  pesar de su antigedad venerable y
  su color histrico. Sus lienzos desiguales y abandonados, sus
  viejos torreones, su balconaje oscuro y pobre, su mezquina
  estatura que no llega ni con mucho  la talla de los palacios,
  todo su conjunto en una palabra no ofrece nada que admirar,
  razon por la que seguimos adelante, y  la verdad que es un
  apuro no pequeo para m, que no s donde llevar al lector: tan
  diferente es Turin de Venecia[25]!

  Uno de los mas bellos ornamentos de la capital del Piamonte para
  m, es natural, y nada debe  los hombres.

  Hablo de los magnficos Alpes, siempre portentosamente
  admirables, con su secular cabellera de blanqusima nieve.

  El nombre de la nacion indica sobradamente la situacion de los
  Alpes en Turin: _Piamonte_, es decir, al pi de los montes.

  Efectivamente, al entrar en muchas calles de Turin, rectas y
  llanas en su mayor parte, presntanse de repente los Alpes,
  cerrando el horizonte, cerrando la calle, materialmente al pi.
  Esta soberbia decoracion, que tanto me seduce y encanta,
  hermosea  mis ojos las calles de _Torino_, cierra
  majestuosamente los horizontes con montaas de plata que al
  esplendor del sol deslumbran, nos ofrece dentro de la ciudad las
  esplndidas magnificencias con que Dios engalan su perfecta
  obra, y embellece todo, el cuadro y los accidentes.

  Esta tan ntima vecindad de los Alpes, hace que el invierno en
  Turin sea excesivamente frio, si bien se neutraliza su accion
  como en Suiza por la frecuencia y abundancia de las nieves.

  Las iglesias de Turin, consideradas bajo el aspecto del arte, no
  ofrecen absolutamente nada que admirar[26].

  Es Turin quiz la nica poblacion de Italia que carece de
  templos monumentales, de iglesias donde el arte brilla: recorr
  muchas y no encontr una sola que merezca un elogio, se entiende
  bajo la calificacion de artstica.

  Uno de los sitios mas pintorescos de los alrededores de Turin es
  el llamado _Vigna della Regina_: frondosidad y verdura, alegres
  y blancas casas, colinas lindsimas.

  A poca distancia del Puente del P, que une como ya he dicho la
  plaza de Victor Manuel  la iglesia de la Gran Madre de Dios,
  acaba de construirse un puente colgante que yo cruc despues de
  haber pagado una corta cantidad que exigen por el paso, segun
  sucede en Lndres en varios puentes.

  El _Dora_ corre tambien por Torino.

  Una gran calle, anchsima y espaciosa, con dobles filas de
  rboles, rodea la ciudad por un lado; es un paseo muy bueno que
  hermosea la proximidad del P.

  En Turin existen muchas libreras que surte en su mayor parte el
  comercio de Paris: encuntranse muchos y buenos libros: los
  gabinetes de lectura y las bibliotecas, as como los demas
  establecimientos literarios de Turin, estn bien montados y
  comprendidos.

  En materia de hoteles y cafs hay abundancia, en especial de los
  ltimos, que por todas partes se encuentran. Los teatros, 
  excepcin del Real, son de pobre aspecto; estaban muy poco
  animados cuando yo los v: bien es verdad que la trgica Ristori
  con toda la compaa del primer teatro de verso de Turin se
  hallaba en Paris, donde despues la v.

  Asist  una representacion de la _Linda_ en un miserable teatro
  llamado _Cervino_, teatro que est  la derecha de la plaza de
  Victor Manuel.

  La compaa era detestable; la orquesta de provincia; el
  interior del llamado teatro difcil de describir: la _Linda_ que
  cantaron, muy fea, con perdon de Donizetti; que sea dicho con
  verdad no la hubiera conocido. El mejor teatro de Turin es
  el Real.

  Una de las visitas que ningun extranjero debe dispensarse en
  Turin es la del Museo Egipcio.

  El edificio en que se halla la coleccion egipcia es un antiguo
  palacio que est en una de las principales calles de Turin, la
  calle Nueva.

  En el mismo establecimiento hay una corporacion literaria y un
  gabinete de agricultura.

  Segun me dijeron en Turin, la coleccion de momias y bustos
  egipcios de que hablo, fu reunida y comprada por un frances que
  queria vendrsela  Luis Felipe. Parece que no habindose
  convenido en el precio, Crlos Alberto ofreci lo que pedian y
  la obtuvo, enriqueciendo de este modo su pais con una rara y
  preciosa coleccion.

  En el piso bajo del edificio, ocupan dos salones, estatuas,
  bustos, columnas y restos de templos, todo egipcio puro, con sus
  correspondientes jeroglficos y sus ininteligibles
  inscripciones.

  Es curiossima esta coleccion, y digna por mas de un concepto de
  ser visitada.

  All, en presencia de aquellas columnas, la antigedad renace, y
  el Egipto, que ntes que la Grecia misma fu cuna del saber y de
  una civilizacion muy adelantada, sobre todo en artes, se ostenta
  todava jven y artstico.

  Hay all cinco  seis estatuas de los infinitos dioses que el
  politeismo egipcio cre para halagar sucesivamente todas las
  pasiones, aun las mas torpes. Tambien se encuentran en esta
  coleccion cuatro  cinco templos egipcios en miniatura; dan una
  exacta y cumplida idea de los verdaderos, porque contienen hasta
  el mas pequeo detalle.

  En el ltimo piso estn las momias, perfectamente conservadas 
  intactas, despues de los siglos que cuentan.

  Entre ellas hay una de un sacerdote egipcio de remota
  antigedad: cuntanse diez y seis  diez y ocho admirablemente
  conservadas.

  El gabinete de historia natural es tambien curioso: se compone
  de riqusimas colecciones de aves, cuadrpedos, pjaros, etc.,
  etc., en muy buen nmero.

  Hay unos empleados muy amables, que, mediante cierto saludo
  expresivo de manos, explican y ensean todo.

  All tambien, como en el nuestro de Madrid, se ensea muy bien
  disecado y puesto el colosal esqueleto de un megaterio.

  Los tres reinos mineral, animal y vegetal con sus diferentes
  ramificaciones y familias, estn dignamente representados con
  ricas colecciones. El gabinete ocupa diferentes salones; los
  objetos estn muy bien clasificados.

  El museo de pinturas, cerca del palacio que habita Victor
  Manuel, es pobremente pobre y apnas merece una hora de exmen:
  compnese en su mayor parte de copias, y los buenos maestros de
  las escuelas de Venecia, Florencia y Roma no aparecen por all.

  El aspecto general de Turin, es el de un pueblo que cuenta
  cuatro dias de existencia; todo es nuevo, todo es reciente,
  todo moderno.

  En vano se pregunta el viajero donde estn los edificios que en
  todas partes existen de las generaciones que fueron; intil es
  querer buscar el Turin del dia anterior; no se le encuentra,
  porque no existe.

  Esta circunstancia, muy atendible para m, que busco en un
  pueblo sus antecedentes y su pasado, unida  la de su cansada
  monotona de un todo igual, me hicieron abandonar Turin  los
  pocos dias de mi llegada.

  Esto mismo creo suceder  todos los extranjeros que como yo
  vayan con el nico objeto de visitarle.

  El sistema de comunicaciones, desde que el Piamonte ha entrado
  de buena fe en la senda de un pueblo constitucional, que marcha
  sin obstculos  su desenvolvimiento y progreso, ha recibido un
  impulso importantsimo, que ayudando  su presente enriquece ya
  el porvenir, porque sabido es que las comunicaciones son hoy una
  segura fuente de progreso y riqueza.

  Parten de Turin diferentes lneas frreas bien construidas y
  llenas de vida y animacion.

  Por todos los sitios que recorren van repartiendo vida y
  movimiento, aproximan los pueblos  la capital; cambian
  ventajosamente, y con utilidad general, todos los productos;
  promueven las obras de utilidad y de recreo por donde pasan, y
  aumentan en una palabra la riqueza pblica, como sucede en todos
  los paises que cuentan buenas comunicaciones.

  De Turin hay caminos de hierro  Novara, Gnova, Alejandra y
  Suse, al mismo pi de los Alpes.

  Las lneas todas son muy importantes, en especial las de Novara
  y Gnova: los carruajes son buenos, excelente nivelacion,
  movimiento y servicio.

  El camino de hierro de Turin  Suse, lnea de unas catorce
  leguas espaolas, habla muy alto en pro del Piamonte. La lnea,
  importante bajo todos aspectos, marcha por el lado de los Alpes,
  y en direccion  la Saboya, venciendo grandes obstculos
  materiales, como son las faldas de esos tremendos montes que
  rodean Turin.

  Esta fu la que yo escoj para regresar  Suiza.

  Sal de Turin  las tres de la tarde:  las cuatro y media
  llegamos  Suse, tocando materialmente con el Monte Cenis, y por
  consiguiente con inmensas alturas que subir.

  Su paso por all es ya imposible; yo habia tomado billete desde
  Turin  Ginebra: llegado  Suse sub  la diligencia, tirada por
  catorce vigorosas mulas, y despues de subir constantemente nueve
  horas, llegamos  la cima del altsimo monte, coronado de nieve
  resplandeciente.

  Eran las dos y media de la madrugada; en un hotel que all
  existe tomamos caf con leche, y seguimos nuestro camino, que
  desde all es de descenso, y de descenso constante, no
  interrumpido un momento hasta llegar al mismo Ginebra.

  El camino es soberbio, imponente, magnfico: los Alpes, esos
  portentosos montes que he tenido el sin igual placer de cruzar
  por diferentes sitios; esas altsimas montaas que el grande
  hijo de Cartago atraves el primero, por uno de los milagros que
  abort su genio, se ofrecieron de nuevo  mi admiracion al
  atravesar la Saboya.

  Valles profundos henchidos de nieve, cascadas bulliciosas y
  brillantes, precipicios de inconmensurable grandeza, el pequeo
  San Bernardo, colinas seculares de perfiles y contornos
  pintorescos, una asombrosa carretera que los salva y cruza desde
  el lado de Suse, cerca de Turin, hasta las mismas calles de
  Ginebra, todos estos accidentes reunidos, hicieron de mi viaje
  un estudioso y agradable recreo, que me produjo una no
  interrumpida serie de emociones halageas.

  A media legua de Chambery, capital de la Saboya[27], empiezan 
  verse las magnficas y numerosas casas de campo que la
  aristocracia de Saboya y los ingleses y alemanes que viajan han
  levantado en su derredor. Es un delicioso sitio de recreo en los
  meses de verano, con la agradabilsima vecindad de los Alpes, el
  pintoresco Chamouny, el Monte Blanco, el hospicio de San
  Bernardo, y los _Glaciers_.

  La capital de la Saboya tiene muy pocos encantos para el
  viajero: solo hay dos calles buenas: al fin de la principal, se
  levanta un monumento consagrado  un hombre verdaderamente
  grande y modesto: es una fuente de mrmol, coronada por una
  estatua de bronce, busto del ilustre ciudadano de Chambery[28]
  que leg parte de sus inmensos bienes  los pobres; que levant
  y fund con bienes raices propios la casa de expsitos, que
  detras de su estatua se levanta, que cre y dot una escuela de
  educacion gratuita para los pobres, y que hizo enfin otras
  muchas obras de relevante caridad, que granjendole el amor de
  los que le conocieron, le ha asegurado la veneracion de los que
  viven y el respeto de los que vendrn.

  Hay en Chambery dos buenos hoteles y otros muchos medianos, un
  teatrito, una catedral curiosa, algunos cafs, y una calle de
  tiendas elegantes.

  Desde Chambery  Ginebra, se encuentran algunos pueblos
  importantes: la campia est bien cultivada, en cuanto se puede,
  y es muy limpio y alegre el aspecto de los pueblos que salen al
  paso desde Chambery  Ginebra.

  Llegu  esta ltima ciudad que ya he descrito al hablar de
  Suiza, y desde Ginebra  Berna, encontr mas comodidades que en
  ningun pueblo de Europa.

  Hice la travesa en catorce horas, pasando por Yverdon y
  Neuchatel, viajando en vapor por lagos, en vapor por tierra, en
  diligencia y en mnibus, todo en poco tiempo, y
  admirablemente bien.

  Y aqu terminan mis apuntes del viaje  Italia: el recuerdo
  agradabilsimo de Venecia le guardar eterna y cuidadosamente mi
  memoria: ninguna de las grandes capitales que he visitado, tanto
  en Europa como en Amrica, me ha producido la emocion que la
  reina del Adritico hizo en mi nimo; bien es verdad que Venecia
  no se parece  ninguna ciudad.

  El paso de los Alpes por el San Gotardo merece por s solo un
  viaje: buen recuerdo tambien.

  La Italia tiene excelentes carreteras, y los medios de
  comunicacion reciben todos los dias un grande impulso.

  El Piamonte marcha  la cabeza de los demas pueblos de Italia, y
  sus vias frreas bien construidas, abarcarn dentro de poco y
  sujetas  un solo centro comun, las diferentes provincias que
  constituyen el reino.

  Nada digo de Florencia, porque solo permanec veinticuatro horas
  en su recinto; fltame visitar detenidamente Roma y Npoles. Y
  ahora que quedan recopiladas y en compendio mis impresiones de
  Italia, el lector me sigue  una corta expedicion al que fu un
  dia teatro de Lola Montes, y desde all  Viena.






  #ALEMANIA.#


  De Berna  Munich, capital de Baviera, hay solamente un paseo.

  Esta circunstancia, que me proporcionaba el deseado placer de
  conocer en pequeo la Alemania, el pueblo mas pensador de
  Europa, me decidi  hacer un corto paseo de Berna  Munich, y
  de all  Viena.

  Desde la capital federal de Suiza  Zurich, la diligencia
  recorre la distancia en trece horas: all se toma el corto
  trecho que hay de camino de hierro, se vuelve  subir  la
  diligencia por tres horas, y se llega  la frontera bvara, y
  desde all  Munich, camino de hierro, tres horas y media.

  Las comunicaciones en Alemania tienen algo de diferente de todas
  las demas de Europa: la grave formalidad que caracteriza  los
  hijos de la Germania, hasta en el mas insignificante detalle de
  la vida, imprime un carcter especial  todo lo que ellos hacen,
   todo lo que ellos emprenden.

  La dignidad y el espritu humilde reunidos, hacen de los
  alemanes unos seres complacientes y formales, que yo prefiero
  con mucho  la falsa  interesada cortesa de los franceses, 
  la seca y desabrida aspereza de los ingleses, y  la humillante
  insinuacion de los italianos.

  Yo amo la Alemania: he tenido la complacencia y la satisfaccion
  de ver confirmadas las opiniones que habia formado de las
  naciones de Europa que he visitado ntes de salir de Espaa.

  Cierto es que para juzgar los pueblos es indispensable
  visitarlos: el frecuente y continuado trato con los extranjeros
  hace que desaparezca del todo y para siempre esa prevencion que
  para tratarlos tiene aun el hombre mas instruido, cuando no ha
  salido nunca de su pais. Se ven y aprenden muchas cosas nuevas,
  se ensancha el crculo de los conocimientos, se toma una idea
  cierta del estado de los pueblos que viven mas all de las
  fronteras de su pais, se adquiere insensiblemente y sin
  advertirlo una suma de conocimientos especiales, se estudia, se
  ve, se toca, se compara, se discurre con exactitud sobre la
  grandeza y decadencia de las naciones. Se analiza el espritu
  pblico de cada pueblo, se asiste  su vida interior, se aprende
  mucho en una palabra.

  No hay libro mas precioso que el del viaje, que es, por decirlo
  as, una geografa prctica: pero no es mnos cierto, reanudando
  mi truncado pensamiento, que hay ideas generales que puede uno
  formar sobre otros paises sin haber salido del suyo, y esas son
  precisamente las que yo he confirmado con mis viajes.

  Siempre mi predileccion al pasar revista  las naciones se la
  acordaba  la Alemania.

  Me apresuro  protestar contra la deduccion que pudiera hacerse
  suponiendo que en poltica yo prefiero el sistema de la mayor
  parte de los gobiernos alemanes: no, de modo alguno, y hasta
  intil era esta protesta, pues escritas y publicadas estn mis
  opiniones sobre el gobierno de Austria.

  No, no hablo de eso; hablo de la Alemania inteligente, de la
  Alemania pensadora, de la Alemania literata, de la Alemania
  estudiosa y grave, de la Alemania instruida y profunda.

  Es sin duda alguna la Alemania la nacion mas avanzada de Europa
  en letras; el pueblo que mas medita y lee, el pueblo que tiene
  mas conciencia literaria, mas rectitud pensadora, si se me
  permite la frase.

  Al entrar en Alemania empieza  sentirse ya el ruido de las
  prensas que gotean libros, el vuelo de los ilustrados peridicos
  que circulan: empiezan  verse graves fisonomas que el estudio
  y solo el estudio plega; no el tumulto poltico como en otros
  paises, no la aturdida existencia como en los mas.

  En Alemania, al reves que en Francia, se lee y estudia mas que
  se escribe. Pero por ventura pueden compararse en algo esos
  dos pueblos?

  La Espaa literaria es muy apreciada en Suiza y Alemania, y en
  Inglaterra tambien; en Alemania sobre todo, donde sin cesar se
  estudia y traduce, comenta y admira, el tesoro literario de
  nuestro pais.

  Pero vamos  entrar en Munich, que sin no llegarmos nunca.

  Una circunstancia indispensable para el extranjero que visita la
  capital de Baviera y quiere sacar todo el partido posible, es
  ... la de saber sepultar en su estmago una docena por lo mnos
  de vasos de cerveza, por dia se entiende, si puede beber mas
  tanto mejor.

  No es broma lo que acabo de apuntar, es exacto, se bebe cerveza
  todo el dia y en todas partes, con ella se entablan las
  ilustradas polmicas literarias que forman la vida de Munich;
  ella segun parece facilita el uso de la palabra; disctense
  artes, literatura, historia, todos los dias, siempre; pero
  cmo? admirable, admirable, con profundo conocimiento, con
  espritu clarsimo, con sana y elevada crtica.

  En Alemania se pasa todos los dias revista  las literaturas de
  Europa, pero revista concienzuda, razonada, profunda.

  Para gozar del inmenso encanto, que para m lo es, de discutir
  sobre letras, es necesario saber beber cerveza; no es la cerveza
  de Lndres, no es la _pale-ale_ que dan en las tabernas de la
  capital de Albion y que los ingleses tanto aprecian, no, es una
  cerveza agradable que me gust mucho, muchsimo, pues con ayuda
  de ella presenci animadas  interesantsimas discusiones.

  La primera visita del extranjero en Munich es la de la clebre
  galera de pinturas que enriquece la ciudad[29].

  Hay ciertamente mucho que ver y admirar en el museo de Munich.
  Se compone de nueve salas; hay colecciones soberbias de pintores
  flamencos y alemanes; riqusimos lienzos de la escuela italiana,
  y cuadros portentosos de la espaola; hay Murillos, Zurbaranes y
  Velasquezes; la galera de escultura es rica en monumentos de
  Grecia antiqusimos y en obras de Canova.

  A la formacion del museo de Munich ha presidido el rden y el
  buen gusto: el ilustrado monarca que ha estado al frente de la
  nacion hasta hace poco, ese monarca artista que ha hecho tantos
  viajes  Roma solo por estudiar, que tanto ha protegido  los
  artistas, ha consagrado muchos desvelos  la magnfica galera
  de que hablo.

  Todos los lienzos que all se admiran, todos los cuadros que la
  constituyen, estn cada uno en su puesto, ocupando el lugar que
  les pertenece en la historia del arte seguida all paso  paso
  desde su orgen y desarrollo sucesivo hasta el apogeo de su
  gloria en tiempo de los Rafaeles y Murillos. En la colocacion de
  los cuadros se ve la mano entendida y sabia de los alemanes: no
  sucede as en otros museos que he visitado en otros paises: qu
  desrden que traduce ignorancia!

  El inteligente en pintura tiene horas deliciosas que pasar en el
  museo de Munich: all se estudia y se admira, hay muchas obras
  maestras, hay prodigios de arte, hay muchos lienzos soberbios; y
  como yo no soy pintor y en los museos me limito  admirar,
  concluyo recomendando  todos los que vayan  Munich no se
  salgan sin conocerle.

  Una de las mejores calles de Munich, que yo recorr muchas
  veces, porque me placia estudiar aunque de paso la fisonoma de
  las tiendas y las casas, es la de _Ludwig-Strasse_, larga,
  ancha y bella.

  Los comercios y las tiendas, con ese carcter especial que yo
  encuentro en todo lo que es aleman, con esa exactitud y
  formalidad peculiares, merecen verse detenidamente. Entrando en
  los comercios, aunque no se compre, solo por el gusto que yo
  tengo en todos los pueblos extranjeros de ver y oir, de ver
  hasta los detalles, de oir la manera de expresarse, se aprende y
  se estudia.

  Aparte de esta calle, hay otras muy buenas y elegantes[30], pero
  es sin duda la mejor la citada. Tiene Munich un teatro magnfico
  de pera prximo al Palacio Real, donde ademas se representan
  comedias: uno y otro en aleman, como sucede en Suiza, donde he
  oido casi todas las peras del repertorio aleman. Cuntanse
  otros varios teatros.

  El viajero encuentra en Munich excelentes hoteles, cafs y
  paseos: intil es aadir que existen muchas ricas bibliotecas
  donde se lee y estudia mucho.

  La Biblioteca central, una de los mayores de Europa, es rica
  sobre todo en manuscritos: los hay del octavo y noveno siglos.
  La coleccion numismtica es preciossima y numerosa: monedas
  griegas y romanas de la mas alta antigedad. Un libro magnfico
  que posee la citada biblioteca est enriquecido con grabados
  originales de Durero.

  La Biblioteca de la universidad se compone de 200,000 volmenes:
  hay otras varias, as como academias, liceos, catedras,
  establecimientos literarios.

  La sociedad de canto de Munich se compone de nuevecientos
  miembros: se dan magnficos conciertos en el Odeon: cuntanse
  muchos casinos.

  Las iglesias principales de la capital de Baviera son la de San
  Miguel, la catedral, con sus altas torres, la elegante iglesia
  de San Luis, y el lindsimo templo de San Pedro.

  La poblacion de Munich, segun el ltimo censo, se compone de
  110,000 habitantes. Tienen, como en todas partes, establecida la
  libertad de cultos, pero la mayora es catlica en Munich.

  El templo de la Gloria, que se levanta gallardo sobre la altura
  Sendling, es de estilo drico: contiene doscientos bustos de
  celebridades nacionales. Delante del edificio se admira una
  colosal y grandiosa estatua de bronce.

  El rio Isar corre cerca de Munich, y alegra y fertiliza su
  campia. Merecen una visita los alrededores, y en especial el
  famoso sitio de recreo, llamado Schleissheim: dista media legua
  de la ciudad, y en l se conserva una preciosa coleccion de
  cuadros, entre cuyas firmas ilustres estn Van-Dyck, Rubens,
  Tintoreto y otros privilegiados artistas.

  Las principales plazas de Munich son las de Maximiliano, Jos,
  Odeon, Panaderos y otras dos cuyos nombres no recuerdo.
  Cuntanse algunas estatuas dedicadas  la Virgen, lo cual me
  llam bastante la atencion, pues solo en Italia las habia visto.

  En Munich abundan los gabinetes de lectura; y tanto las casas de
  beneficencia como de instruccion estn bien comprendidas.

  Las crceles en su sistema y organizacion interior no dejan nada
  que desear.

  La familia, principal fundamento de una sociedad, descansa en
  Baviera sobre la ancha base de la moral, y del hogar domstico
  salen excelentes ciudadanos.

  El pueblo sabe leer y escribir, y este santo pan del alma, que
  se llama instruccion, que regatean y escasean en muchas naciones
  de Europa los gobiernos, se otorga y se sirve abundantemente al
  pueblo en Munich y en la Alemania toda, en especial en Sajonia,
  que con la Suiza componen las dos naciones del mundo donde la
  instruccion est mas extendida.

  Uno de los magnficos edificios de Munich es el palacio real,
  tan bello en su interior como por fuera. Una de las salas de que
  consta se llama _Salon de las Hermosas_: all estn los retratos
  de todas las queridas que ha tenido el monarca, entre las que v
   nuestra turbulenta y clebre compatriota, la Lola Montes, en
  pintura se entiende. El palacio est elegantemente vestido y
  decorado; el arte y el buen gusto le llenan[31].

  La universidad de Munich,  la cual asisten jvenes de todas las
  naciones, suministra  la capital de Baviera una agradable
  novedad para el extranjero.

  El contingente de estudiantes que all se ven, diferentes de los
  de otros paises, en trajes, en costumbres, en todo, anima la
  ciudad, suministra asuntos  periodistas y escritores, da una
  cifra respetable por ao  la estadstica del consumo de cerveza
  y tabaco, asusta  mas de cuatro maridos, se bate en desafos,
  discute, se mueve, bulle, hormiguea[32].

  El paseo de los Jardines prximo  las cuatro hermosas calles
  que se cruzan, formando tan pintoresco cuadro, es el punto de
  cita y reunion de la sociedad de Munich. Los jardines del Tivoli
  y Hofgarten son tambien deliciosos.






  #VIENA.#


  La capital del Austria, situada en una llanura, rodeada de
  muchas y variadas colinas, aparece desde luego  la vista del
  viajero como una ciudad de importancia.

  La descripcion que en mis apuntes encuentro es breve y concisa:
  habiendo solo permanecido quince dias en Viena, no me fu
  posible estudiar con detencion cuanto la capital contiene digno
  de ser visto: sin embargo, como mi nica ocupacion en Viena
  fuera la de recorrer y visitar lo mas notable, creo que el
  captulo sobre Viena, aunque corto, no dejar de contener
  algunos datos y noticias.

  De Leipsick y Praga, ciudades que solo visit al pasar, nada
  podr decir; por lo tanto entremos en Viena.

  El Danubio, ese imponente y majestuoso rio que ha presenciado
  tantas batallas y sido testigo de acontecimientos tan
  importantes, atraviesa y rodea Viena con sus ondas alguna vez
  turbulentas. El aspecto del rio, subdividido en tantos canales y
  cursos diferentes como en Viena ofrece, no responde  la idea de
  grandeza que de l se forma el que aun no le ha visitado.

  Las calles de Viena,  excepcin de las modernas, son en general
  estrechas. El aspecto general de la ciudad no es el de una
  capital de la Alemania: la fisonoma de algunos palacios semeja
  mas bien la Italia. Hay sin embargo alguno que otro edificio
  gtico que recuerda la edad media y que presta colorido antiguo
   la ciudad.

  La iglesia mas imponente y majestuosa de Viena es la de San
  Esteban: su elevado campanario domina todos los edificios y
  asoma su alta cabeza por encima de todo.

  El pensamiento religioso, simbolizado en San Esteban, corona
  todos los ruidos, sirve de cpula  todas las ideas y ampara y
  patrocina todas las emociones. Como la iglesia sea el templo mas
  democrtico posible, donde todas las desigualdades se nivelan, 
  al mnos deba serlo, segun el pensamiento de Jesucristo, no
  encuentro que merezca censura la idea de dar  las iglesias
  cristianas la talla mas alta entre todos los edificios.

  La torre de San Esteban es un resmen en cierto modo de la
  historia del Austria y de su arte: comenzada en 1100 solo ha
  podido levantarse airosa y esbelta en 1307, emplendose en su
  construccion mas de dos siglos y retratando en ella mil
  vicisitudes y recuerdos. El interior del templo responde  lo
  que desde fuera anuncia: es majestuoso y severo.

  La iglesia de los Agustinos vale la pena de ser vista por mas de
  un concepto: aparte de la belleza del edificio, el clebre
  Canova tiene all una de las mejores pginas que en mrmol ha
  escrito su inspirado cincel. La tumba de la archiduquesa
  Cristina, mausoleo magnfico que la vanidad ha levantado, di
  orgen, y por ello ya merece perdonarse,  que Canova, el
  escultor sin rival, desplegara todo su talento en la obra. Los
  que amen las artes, por poco que entiendan de escultura, no
  salgan de Viena sin visitarla.

  Otro templo notable es el de San Pedro, construido el ao 800
  por Carlo Magno. Su venerable antigedad y su belleza artstica
  atraen la mirada del observador y contentan la imaginacion, que
  gusta de contemplar un pasado tan lejano y sin embargo tan firme
  y robusto.

  En Viena, no obstante dominar casi exclusivamente la religion
  catlica, tienen tambien la buena suerte de tolerar las demas:
  hay templos para todos los cultos, y colocados unos en frente de
  otros, no hay indiferencia ni hipocresa.

  El palacio del Emperador no es seguramente uno de los mejores de
  Europa; es modesto y nada mas: en el jardin que por un lado le
  adorna se levanta una estatua dedicada  Francisco I. La plaza
  de armas, prxima al palacio, da frente al Jardin del Pueblo,
  cuyo ttulo no he comprendido aun; en la capital de un imperio
  gobernado con las formas absolutistas, me figuro que es lo que
  los franceses llaman una _plaisanterie_, aunque no del
  mejor gusto.

  Las calles principales son las de _Herngasse_, de los Seores,
  la _de la Puerta del Cielo_ y otras cuatro  cinco. Me llam
  mucho la atencion el observar que con bastante frecuencia el
  viajero encuentra en las calles y plazas columnas dedicadas  la
  Virgen,  la Trinidad y otros smbolos religiosos. Yo encuentro
  que las manifestaciones mas expresivas en materia de religion
  son las de las acciones verdaderamente cristianas, que huyen la
  luz y el espectculo, ocultndose en el santuario de la
  conciencia. Pero en fin, como que tengo una singular
  complacencia en tolerar todo respetando las opiniones de los
  demas, nada digo en contra, emito solamente mi parecer.

  Las plazas mas grandes que yo tuve ocasion de ver en Viena, son
  la de la _Harina_ y la de _Jos_: mbas son espaciosas y
  monumentales. El viajero que guste conocer lo antiguo de las
  ciudades, tiene diferentes visitas que hacer; hay algunos
  edificios que merecen ser vistos. Abundan las fuentes en las
  plazas, lo cual es muy bueno.

  Los establecimientos de beneficencia estn admirablemente
  comprendidos y organizados en Viena: los pobres, esos
  desheredados de la fortuna, que el mundo apnas se digna mirar,
  la religion suavsima y tierna del Crucificado los recoje
  cariosa y los abriga con amor en sus templos hospitales: los de
  Viena dejan muy poco que desear, son admirables.

  Los establecimientos literarios en Viena, como en toda Alemania,
  llaman poderosamente la atencion. Esta parte de la Europa, que
  la elegante Madame de Stal ha llamado la patria del
  pensamiento, y que es en verdad el oriente de donde nos viene la
  luz en materia de adelantos cientficos, consagra un carioso
  cuidado  reunir libros y monumentos literarios.

  La biblioteca principal de Viena contiene 300,000 volmenes,
  pero de obras escogidas, de tesoros de inteligencia y saber.
  All, los monumentos mas preciosos que la ciencia ha levantado,
  se encuentran reunidos: all, en presencia de tanto y tan
  magnfico caudal de ideas, el hombre comprende su dignidad, su
  grandeza y los altos fines para que ha sido creado. All reina
  la inteligencia, soberana del mundo, all se respira el aire de
  la gloria, all se levantan esas altas pirmides que sealan el
  camino del mundo, all estn reunidos los hroes del
  pensamiento, los atletas de la inteligencia, all est la
  verdadera aristocracia de la humanidad, que cuenta por blasones
  300,000 volmenes: all est el orgullo de las sociedades, la
  riqueza del porvenir, la gloria del pasado, el honor de las
  presentes edades.

  En la biblioteca de Viena, los filsofos, sabios y escritores de
  todos los climas y lenguas, hermanos, por el parentesco del
  alma, viven reunidos y en paz: all est el mejor rbol
  genealgico posible del humano linaje; esos son los
  establecimientos que yo visito con placer y predileccion: nunca,
  en ningun pais, he procurado ver las armeras, arsenales de
  instrumentos de muerte que nada bueno pueden decir; las
  bibliotecas honran una nacion; yo as lo creo; y haciendo un
  punto  mis involuntarias reflexiones, digamos algo de la
  biblioteca de Viena.

  Las obras del Fnix de los ingenios espaoles, del monstruo de
  fecundidad Lope de Vega, que en Espaa no poseemos completas, se
  encuentran en la biblioteca de Viena, ocupando parte de una de
  sus principales salas y cuidadosamente cuidadas.

  La coleccion de manuscritos es riqusima  importante: los hay
  de muchos escritores latinos, espaoles, franceses  italianos:
  los manuscritos del Taso que la biblioteca de Viena posee son
  preciosos y de gran vala: el nmero de manuscritos que
  enriquece la biblioteca se eleva  16,000.

  Hay ademas en la capital del Austria cinco  seis bibliotecas,
  con excelentes empleados  su frente y numerosas y preciadas
  colecciones de libros. Las academias, ateneos, y demas
  establecimientos literarios, responden  las necesidades
  intelectuales del pais.

  El Museo de pinturas es tambien notable: la sala italiana
  contiene cuadros de Andrea del Sarto, Ticiano, Verones, Vinci y
  otros; que al emperador de Austria le ha sido muy fcil adquirir
  merced  su dominacion en Milan y Venecia.

  La escuela espaola est dignamente representada en el museo de
  Viena por Velasquez, Murillo, Zurbaran y Gano, cada uno de los
  que tiene all asombrosos lienzos de atrevida inspiracion.

  Van-Dyck, Rubens, Rembrandt y otros artistas de gran mrito
  enriquecen la coleccion de cuadros que all se ha reunido.

  Seis son los teatros que cuenta Viena, en la ciudad y en los
  arrabales: el principal, situado cerca de la plaza de la
  _Harina_, y donde se canta la pera italiana, vale muy poco,
  tanto por su escasa significacion artstica como por su
  defectuosa construccion acstica. En los meses de abril, mayo y
  junio, temporada de la pera italiana, se oyen en el teatro de
  Viena buenos cantantes.

  La vida en la capital del Austria tiene algo de la vida de una
  provincia: dirase que todo est all reglamentado y que  hora
  fija y de antemano marcada todas las distracciones deben
  terminar. Los espectculos comienzan muy pronto;  las diez de
  la noche todos los teatros y cafs estn cerrados, y cada
  ciudadano se retira  su casa, lo mismo, exactamente lo mismo
  que en una ciudad de provincia, lo cual no es ciertamente muy
  agradable.

  El mejor paseo de Viena es el llamado del _Prater_, sitio muy
  agradable, plantado con muchos rboles y embellecido con la
  vecindad del Danubio. El _Prater_ es un punto de reunion muy
  ameno y frecuentado; hay tambien diferentes jardines pblicos,
  bastante buenos.

  El teatro en Viena, como en toda la Alemania, se alimenta con
  traducciones: despues de Lessing, Schiller y Gothe, que
  hicieron esfuerzos sobrehumanos para emancipar  su patria del
  tributo que pagan  las escenas extranjeras, nadie le ha
  levantado de su postracion: la literatura dramtica, propiamente
  dicha, no existe en Alemania. Aparte de que la censura austraca
  corta el vuelo  la imaginacion, falta en Alemania un centro
  donde haya lo que indispensablemente necesita un teatro para
  existir: autores, pblico y actores. En Alemania, merced  sus
  infinitas divisiones en pequeos reinos y ducados, todo est
  disperso, como el espritu nacional, que apnas existe.

  Pero en cambio y compensacion suficiente, los estudios
  filosficos, el individuo, ya que no la sociedad reunida,
  trabajan all mas que en parte alguna del universo. La crtica,
  el estudio de las ciencias, la filosofa, las averiguaciones
  cientficas, la polmica, el deseo del saber, la investigacion
  de los secretos del arte, la meditacion y el estudio, toman all
  la principal parte de la vida, y de ah el que los alemanes
  doten todos los dias el mundo con nuevas obras de ciencia y
  erudicion. Su clima y su espritu, su lengua y sus costumbres
  los sealan como los mas  propsito para investigar,
  profundizar, descubrir: la filosofa trabaja la Alemania, muchas
  y variadas escuelas la dividen, grandes y provechosas polmicas
  la ilustran, discusiones admirables la iluminan. Ellos recojen
  atentamente el espritu humano, le analizan y le traducen en
  libros. Honor  la Alemania pensadora!

  Los escritores alemanes, que ntes de publicar obra alguna han
  estudiado mucho, que reciben una esmerada educacion literaria,
  que aprenden familiarmente tres  cuatro lenguas, dedican todos
  los dias una especial atencion  nuestra rica literatura. Es
  necesario verlo para juzgar de la grande predileccion que los
  alemanes tienen por nuestra historia literaria.

  Aparte de haber traducido y comentado una y mil veces el
  portentoso Quijote, del cual casi todos los aos publican una
  nueva edicion: aparte de representar con mucha frecuencia en
  todos los teatros alemanes comedias de nuestro teatro antiguo,
  traducen y representan tambien las de nuestro moderno
  repertorio.

  Breton, Hartzenbusch, Vega, Espronceda (en sus poesas y Diablo
  mundo) son familiares en todos los crculos literarios de la
  sabia Alemania: el mismo Zorrilla, que nada tiene de poeta
  dramtico, ha visto su Don Juan Tenorio traducido y representado
  en toda Alemania.

  Se publican unas tras otras obras magnficas sobre nuestra
  historia antigua y moderna, sobre nuestra literatura, sobre
  nuestra novela: all se conocen tan bien como en Espaa mismo
  las obras y biografas de nuestros escritores, las cifras de
  nuestro movimiento literario, la vida de nuestras academias, el
  vuelo de nuestro periodismo, nuestra filosofa.

  Es admirable; yo tengo un inmenso placer al pagarlos este
  merecido y justo tributo de gratitud hcia su sealado amor 
  todo lo que es espaol.

  Ellos, con sus poderosos medios de comunicacion, con su pujante
  vida de movimiento literario, ponen en circulacion universal
  nuestras obras, y nos hacen leer en todas partes.

  A la Espaa le toca por utilidad y gratitud aplicarse  estudiar
  y difundir los tesoros literarios de la Alemania, apartndose 
  todo escape de esa corrupcion y pobreza de la superficialidad
  francesa, que sin ttulo alguno invade nuestros dominios
  literarios, extraviando la juventud, pervirtiendo el gusto, y
  cegando nuestra poderosa facundia original con manantiales de
  estril trivialidad, de infecunda superchera.

  Concluyo mi corto captulo de la Alemania, recomendando los
  excelentes hoteles de Munich, en especial los de la gran calle
  de Luis: estn muy bien comprendidas las necesidades del
  viajero, y se sirve con excelente complacencia.

  Mucho deseo poder escribir muy pronto las impresiones de un
  viaje por toda la Alemania, nacion la mas estudiosa de Europa.

  Estamos en viaje y nos trasladamos  Portugal.






  #PORTUGAL.#


  Lisboa, capital del lusitano reino, tan celebrada por su belleza
  y grandiosidad, me produjo una impresion de desencanto; no
  satisfizo mis esperanzas.

  Yo que habia escuchado entusiastas descripciones de Lisboa; que
  la imaginaba pomposamente gallarda, con el arrullo del Tajo 
  sus pis; que  juzgar por lo que de su belleza habia leido
  dibujaba en mi fantasa un cuadro de Paris, despert con
  disgusto de mi sueo al aspecto de la ciudad, no obstante verla
  por su lado mas pintoresco, desde el mar, sobre el Tajo,  sus
  pis, y  la luz de un hermoso sol naciente.

  El captulo sobre Portugal ser corto: solo conozco Lisboa, que
  he visitado dos veces.

  A las cinco de la maana de un dia clarsimo del mes de julio,
  entr en la rada de Lisboa el vapor que desde Inglaterra
  me condujo.

  La ciudad, acostada todava en el silencio, ofrecise  mi vista
  por el prisma mas bello que tiene.

  El clebre Tajo, que un eminente poeta portugues ha cantado con
  tan rica inspiracion, se tiende humilde y manso  los pis de
  Lisboa:  juzgar por su riqueza de caudales, imita al poderoso
  mar en majestad, pero sus tranquilas ondas cristalinas, sin
  soberbia ni estruendo, confiesan su naturaleza de rio, pero de
  gran rio. La ciudad, profusamente extendida, presenta un ancho
  lienzo de casas en forma de anfiteatro, por estar como estn
  edificadas sobre colinas que avanzan hcia el puerto.

  A la izquierda de Lisboa se distingue aunque confusamente el
  lindo sitio de Cintra; alcnzase tambien en lontananza el
  palacio de Belem y algunos otros edificios  iglesias.

  La baha es verdaderamente espaciosa y admirable: tranquilas y
  serenas las olas del Tajo, reflejan en sus cristales los
  edificios de la ciudad, que se ostenta sentada sobre
  promontorios, artsticamente cortados.

  El interior de Lisboa ofrece poco que de notar sea: sus calles,
  con excepcin de las modernas, bastantemente hermosas, estn muy
  mal empedradas, contndose muchas, mas de la mitad, sin esta
  indispensable mejora, y en abandono completo.

  Las casas, pobremente edificadas y de mezquina estatura, pues en
  general solo se componen de uno y dos pisos, entristecen la
  ciudad y la vista del viajero, que busca en vano la fisonoma de
  una capital de nacion. Hay un crecidsimo nmero de callejuelas
  estrechas y poco limpias, que no harian honor  una aldea: el
  aspecto general de todo Lisboa no es de seguro el de una ciudad
  que se esmera en la polica de las calles.

  La desigualdad del terreno sobre que est sentada la capital
  lusitana, y el poco interes que se han tomado por su nivelacion
  posible, hacen que el que la visita y estudia se canse y fatigue
  al recorrer sus tortuosas calles, en cuesta la mayor parte.

  El terremoto que en el pasado siglo arruin en su mayor parte
  Lisboa es causa de la absoluta carencia de monumentos y grandes
  edificios que hoy se nota.

  Lisboa cuenta sin embargo con algunas calles de moderna
  construccion, con buenas casas y elegantes comercios, animadas y
  de buen aspecto.

  Entre sus plazas principales sobresale la del Comercio;
  elegante, espaciosa y gallarda: frentes de hermosas casas la
  embellecen y adornan: en el centro se levanta sobre un pedestal
  la estatua de Don Jos: esta plaza tiene muy buena situacion,
  pues  sus pis est el puerto, desde el cual se ven los
  infinitos molinos de viento que rodean toda la ciudad y que
  hubieran proporcionado muchas peleas  nuestro inmortal Don
  Quijote si por all se hubiera dirijido, pues son muchsimos los
  que  guisa de centinelas hacen la guardia  la capital,
  agitando sus enormes brazos, que en el verano parecen querer
  servir de abanicos que refresquen la atmsfera.

  Yo llegu  Lisboa en julio, y ciertamente no dej de chocarme
  el aspecto de las mujeres del pueblo, envueltas en sus largas
  capas que las cubren de pis  cabeza.... Dijronme que era un
  medio de preservarse del calor, y yo, por mas que hice, no pude
  comprender la utilidad de semejante preservativo contra el sol
  y el calor.

  El uso del paraguas para preservarse del sol, que mas tarde lo
  v en Amrica, donde se entiende, existe tambien en Lisboa.

  Otra plaza notable tambien es la de Don Pedro: uno de sus
  frentes le ocupa un teatro que estaban reparando cuando yo le
  v. En el centro se levanta un elegante pedestal que debe
  sustentar una estatua: por lo visto los portugueses han tomado
  el gusto de las estatuas de Lndres, donde abundan en gran
  cantidad: bueno es seguir las huellas de los que en Portugal son
  tan escuchados.

  La obra verdaderamente notable de Lisboa es el acueducto:
  depsito inmenso que surte  toda la ciudad de aguas potables.

  Su extension es verdaderamente prodigiosa, pues cuenta cerca de
  tres leguas: se compone de altos arcos de piedra, con galeras
  de pasmosa longitud. Los trabajos prcticados para tamao
  establecimiento han sido colosales, emplendose en l
  cuantiosas sumas.

  Al entrar por su puerta principal se ofrece un elegante patio
  adornado de muchas columnas y estatuas: en su centro se ha
  construido un algibe de gran profundidad: en algunos sitios, que
  el terreno es sumamente desigual, los arcos que conducen las
  aguas son de una altura extraordinaria.

  En el piso superior hay una plataforma anchsima desde la cual
  se domina toda la ciudad, con la vista del puerto.

  Hay en Lisboa tres  cuatro buenos hoteles entre los que merece
  especial mencion el de Braganza. Los cafs y establecimientos
  pblicos son regulares: los palacios de Belem y las Necesidades
  parecen mas bien casas particulares.

  Hay pocos y fesimos carruajes de plaza: en las fuentes pblicas
  not el mismo uso de las cubas de nuestros gallegos. No v
  ningun templo monumental ni de arte, la ciudad no es muy
  animada, y su grande poblacion apnas se ve.

  La vida del extranjero en Lisboa debe ser sumamente triste, si
  se atiende  los pocos recursos con que cuenta la ciudad: faltan
  caminos, no solamente de hierro, sin de tierra. Los hilos
  elctricos, mensajeros de luz que en todas las naciones se
  cruzan, faltan tambien en Lisboa.

  No conozco detalladamente toda la ciudad, pero en todas las
  calles y plazas que recorr, busqu intilmente gabinetes
  literarios, no pude encontrar uno. En materia de bibliotecas,
  una sola tuve ocasion de visitar.

  Hay en un extremo de la capital, pero dentro de su recinto
  todava, un elegante paseo pblico, con buenos jardines y
  riqueza de rboles.

  La parte de la ciudad que da frente al puerto es la mas
  pintoresca y hermosa.

  Los teatros pblicos son cuatro  cinco, uno bastante bueno para
  la pera italiana: la comedia portuguesa tiene su teatro, y las
  traducciones del frances tambien.

  Las mas concurridas calles de Lisboa son las que rodean la
  elegante plaza del Comercio.

  Portugal ha entrado de buena fe en la senda del gobierno
  constitucional: el ilustrado y jven monarca que hoy ocupa el
  trono, impulsar no lo dudamos el progreso en la nacion
  lusitana: cuando las provincias se reunan con Lisboa por medio
  de lneas frreas, cuando la frontera de Espaa se aproxime 
  Lisboa, cuando una union aduanera bien entendida la asimile 
  Espaa, la capital de Portugal cobrar mucha importancia y
  significacion.

  Hasta que ese dia llegue, nosotros hacemos votos por la
  prosperidad de Portugal, nacion cuyo progreso y adelantamiento
  deseamos sinceramente.

  Y aqu, porque nada se me ocurre, porque creo que nada mas
  merece recordarse en este libro, termina esta ligera nota sobre
  la capital lusitana.

  De todas las capitales que he visitado, solo he dicho lo
  principal, sin extenderme demasiado aunque tenia asunto.

  Con Lisboa me sucede lo contrario: he procurado alargar la
  descripcion y no he podido; la culpa no es mia, la ciudad no me
  ofreci nada, mi curiosidad no se satisfizo, mis esperanzas
  fueron burladas.

  Lisboa como capital es mnos que Turin.






  #AMRICA.#


  Para dirijirme  Rio Janeiro desde Inglaterra me embarqu en
  Southampton,  bordo del vapor _Great Western_[33].

  La ciudad de Southampton, de la cual nada he dicho al ocuparme
  de Inglaterra, no merece mencion especial: es pequea y triste:
   excepcin de su concurrido puerto nada ofrece de interesante
  al viajero. Por eso prescindo de su descripcion, y empiezo mi
  viaje martimo.

  Yo no me habia embarcado nunca, pues aunque habia cruzado el
  canal de la Mancha sin experimentar incomodidad alguna, tan
  corta navegacion no merece el nombre de viaje martimo.

  Al poco tiempo de haber salido de Southampton, la niebla espesa
  que casi todo el ao envuelve las costas de Inglaterra, cerc
  nuestro buque y quedamos envueltos en la neblina.

  Entnces, el capitan, colocndose  la proa, mand la operacion
  que ordinariamente se hace en estos casos, consistente en herir
  de minuto en minuto con un martillo una campana de metal, cuyos
  ecos anuncian la marcha del buque, con objeto de evitar un
  choque con cualquiera embarcacion, cosa que fcilmente sucederia
  sin este aviso.

  Cruzamos la ria de Southampton, el golfo de Gascua, Finisterre;
  pasamos por enfrente de Burdeos, y al cuarto dia de viaje
  llegamos  Lisboa.

  El _Great Western_, vapor que me condujo, es una colosal
  embarcacion de 2,500 toneladas, con un puente de una extension
  prodigiosa y unos anchos y soberbios salones.

  Salimos de Inglaterra doscientos pasajeros, y cada uno tenia
  cmodamente su puesto en la mesa, pues el comedor es un
  magnfico salon. Los camarotes, de dos camas en su mayor parte,
  son estrechos y poco confortables.

  El trato que reciben los viajeros es bueno:  las nueve de la
  maana se sirve el almuerzo,  medio dia el indispensable
  _lunch_ ingles, que equivale  tomar las once,  las cuatro una
  abundante comida, inglesa por de contado,  las siete el t con
  pan y manteca.

  De Southampton  Lisboa, todos los viajeros estuvimos en cama
  veinticuatro horas. El mar de Inglaterra y el golfo de Gascua,
  constantemente agitados, dan al buque un movimiento continuo que
  no hay viajero que soporte sin incomodidad.

  En Lisboa nos detuvimos doce horas, continuando despues nuestra
  marcha por un mar sosegado y tranquilo, llegando  las treinta y
  seis horas  Madera.

  Esta bellsima isla que goza de un saludable clima y produce el
  celebrado vino que en todas las buenas mesas se sirve, merece un
  viaje. Ocho horas solamente descansamos en Madera, en cuyo
  tiempo visitamos parte de la isla, corriendo sobre los esbeltos
  y ligeros caballos que aguardan dispuestos y enjaezados  la
  orilla del mar siempre que llegan viajeros. Los alquilan por un
  moderado precio, y con su ayuda se goza del encanto que producen
  los pintorescos paisajes que por todas partes se ofrecen.

  Las calles de Madera, en cuesta en su mayor parte, estn 
  derecha  izquierda sembradas de jardines frescos y lucidos, que
  con sus flores embalsaman el pursimo y fresco aire que all
  se respira.

  La poblacion es pequea y de corta importancia: hay dos  tres
  hoteles, entre ellos uno ingles que est regularmente
  servido[34].

  De Madera salimos para Santa Cruz de Tenerife empleando cuarenta
  y ocho horas.

  Yo venia de recorrer paises extranjeros todos; haca bastante
  tiempo que faltaba de Espaa y tenia necesidad de hablar nuestra
  esplndida lengua y recordar  mi querida patria.

  Mis deseos se frustraron en parte: llegamos  Santa Cruz  las
  ocho de la noche, y habiendo dicho el capitan que solo nos
  detendramos el tiempo necesario para dejar y recojer la
  correspondencia, ningun viajero salt  tierra. Yo me desquit,
  hablando, hasta que el buque march, con los espaoles que
  vinieron  bordo en sus pequeas lanchas cargadas de naranjas,
  manzanas, ciruelas y otros deliciosos frutos.

  Entre las sombras de la noche, mi vida mirada distinguia,
  aunque confusamente, la ciudad de Santa Cruz, que simbolizaba 
  mis ojos toda Espaa, y saludndola con jbilo y emocion, la
  perd de vista en el momento en que continuamos nuestro
  largo viaje.

  De Santa Cruz de Tenerife  San Vicente, en el Cabo Verde, se
  emplean cuatro dias.

  San Vicente, notable para m, por ser el primer sitio del mundo
  donde v lo que llaman _esclavos_, seres desgraciados tan dignos
  como el primer hombre _libre_, es un miserable lugar que cuenta
  solo una docena de casas: all tiene la Empresa de los vapores
  depsito de carbon de piedra: esta es la causa de detenerse en
  semejante sitio, de otro modo nadie se pararia.

  Grupos de africanos, hombres, mujeres, nios, todos desnudos
  casi completamente, componen la corta poblacion de San Vicente.
  El alma se duele y el corazon se comprime al aspecto de
  semejante sitio: el clima de all, casi abrasador, como tocando
  con el Africa que est, hace imposible toda vegetacion: falta
  tierra, aire, vida, seres humanos, todo falta all.

  El nmero de esclavos africanos que all habita, no tiene por
  alimento mas que el maiz, y no todos. No hay viajero que al
  desembarcar en San Vicente no se sienta mal  la vista de
  semejante cuadro: inmediatamente que nuestro vapor se provey
  del carbon necesario, dejamos las islas del Cabo Verde con
  general contentamiento.

  Al salir de San Vicente di principio el verdadero viaje: nos
  engolfamos en pleno Ocano, solos, en medio del poderoso
  Atlntico, sin mas testigos que Dios, sin otro horizonte que un
  crculo siempre el mismo, cerrado por todas partes por la
  inmensidad.

  Al salir de San Vicente, se despide el viajero de la tierra que
  no vuelve  ver en ocho dias; el mar y el cielo son su nica
  perspectiva en todo ese tiempo.

  Hay algo de solemne y magnfico en un viaje por mar, por ese
  prepotente elemento que nos habla del infinito con la tremebunda
  voz de su clera.

  El mar, cuyos secretos permanecen en el misterio, que nuestra
  curiosidad no acierta  comprender, que la ciencia no explica,
  que nos habla con su eterno movimiento sin que podamos saber qu
  es lo que nos dice; el mar, digo, es soberbiamente majestuoso
  y grande.

  El hombre, que  pesar de su pequea talla ha obrado prodigios
  de gigante, ora recojiendo el rayo en su mano, ora barrenando
  las montaas, ya descendiendo  las entraas de la tierra para
  robarla sus guardados secretos, ya escalando el cielo para ver
  de cerca esas lumbreras que le cubren y cuya marcha ha
  averiguado; el hombre, que por todas partes imprime la huella de
  su paso, no ha conseguido nada del mar.

  El arrojo de los navegantes,  los que la industria humana ha
  prestado casas flotantes para cruzar las soledades del Ocano;
  la ciencia, que una tras otra le ha suministrado al marino
  nuevas conquistas, con las cuales sabe donde va y por qu
  sitios, cuanto anda y adonde se encuentra; el vapor, que le ha
  facilitado marchar velozmente y en todas las pocas del ao, sin
  tener que someterse como ntes  la poderosa ayuda de los
  vientos; todo en una palabra, solo ha servido para que los
  hombres se comuniquen, para estudiar y conocer el mundo, para
  grandes y poderosas conquistas, es verdad, pero no para imprimir
  la huella del hombre, pero no para marcarle con el sello del
  genio como el hombre hace con todas sus obras.

  El mar, el poderoso mar, quiz demasiado soberbio, no quiere que
  el hombre le seale.

  El hombre ha cambiado mil veces la faz de la tierra sembrando
  ciudades, cortando montaas, haciendo excavaciones inmensas,
  barrenando istmos: pues bien, la superficie del mar est hoy
  como al dia siguiente de haber brotado del soplo de Dios, y as
  estar hasta el ltimo y postrero instante del mundo. Pasa una
  magnfica nave por las ondas del ocano, abre un sulco,
  inmediatamente se avanzan nuevas olas y borran la huella; por
  eso gritan eternamente al rededor de un buque, se impacientan al
  sentirle, pero inmediatamente que pasa se lanzan  borrar
  sus trazas.

  El ocano es la imgen de la inmensidad, el espejo de Dios, la
  brillante prueba de su existencia.

  Ocho dias estuve solo en pleno ocano, sin otra cpula que el
  firmamento, sin otro apoyo que el abismo.

  Es arrogantemente temerario el valor del hombre que se ha
  lanzado  ciegas en medio de los precipicios y las tempestades.

  No hablo en manera alguna de hoy; hoy no tiene ningun mrito un
  viaje al rededor del mundo, hoy todo se conoce, hoy hay medios.

  Me refiero  Colon, atalaya inmensa de las modernas edades que
  no tiene rival.

  Es necesario hacer un viaje  Amrica para llegar  comprender
  el heroismo de Colon; de otro modo no se entiende; y mas que el
  heroismo de Colon, el de nuestros valientes compatriotas que
  componian la tripulacion de sus tres pequeas embarcaciones.

  S, ellos son mas hericos; Colon tenia el genio, el rayo de la
  inspiracion, la perspectiva de la gloria que le ha
  inmortalizado, por guia: l sabia adonde iba: los sencillos
  marineros que le acompaaban no, no conocian mas playas que las
  de Espaa, no podian ni soar con la existencia de otro mundo,
  se veian arrojados en una empresa que acobardaba  todos, que la
  Europa toda calificaba de locura, se vieron solos en medio de
  mares que nadie mas que el ojo de Dios habia visto, sin saber
  adonde iban ni por qu ruta: creyendo que la vuelta seria
  imposible y creyndolo con razon  ignorando al propio tiempo si
  habria _llegada_, porque ellos nada sabian, porque entnces se
  ignoraba todo, porque no se sabia qu habia detras del mar. Es
  necesario hacer un viaje martimo para comprender esto.

  Desde San Vicente hasta Pernambuco, primera poblacion del
  Brasil, que del otro lado de la lnea se encuentra, emple
  nuestro vapor ocho dias.

  La distancia que separa mbas poblaciones es de 1,620 millas
  martimas.

  Nada mas grande que la salida y puesta del sol vista desde un
  buque en pleno ocano. Semeja el astro del mundo un inmenso
  globo de fuego resplandeciente: no parece sino que se levanta
  del seno de los mares, la ilusion es completa.

  El horizonte est cerrado por todas partes por un crculo de
  agua; all,  bordo, en mitad del Atlntico, figrase la
  imaginacion que la tierra toda est cubierta por el Ocano,
  nico elemento que se ve; de aqu el que parezca, con todas las
  apariencias de verdad, que el sol se levanta por la maana del
  seno de las aguas, y que all vuelve  acostarse cuando la
  tierra girando en el vaco ha hecho su movimiento diario al
  rededor de l.

  En el mar no se comprende el ateismo: tampoco tiene explicacion
  en la tierra, no, pero el Ocano, con su voz inmortal, ora hable
  con la soberbia clera de la tormenta, ora con la apacible
  majestad de su tranquilo y eterno flujo y reflujo, siempre
  publica la existencia de Dios, siempre pregona su poder, siempre
  canta su omnipotencia, siempre habla de la eternidad, siempre
  explica el infinito, siempre convence de la otra vida.

  Esos inmensos buques que cruzan hoy los mares,  pesar de sus
  gigantescas proporciones, estn en el mar, en la relacion que un
  tomo en la materia, que un punto en el espacio. Una sola de las
  tremendas ondas que arrullan el Ocano despedaza y convierte en
  astillas las mas pujantes escuadras.

  Esto habla muy alto en favor del hombre, que  pesar de su
  pequeez, que en el Ocano se palpa mejor que en parte alguna,
  se lanza atrevido  sulcar sus pilagos y abismos, marchando
  entre tempestades y truenos, solo, en una miserable lancha,
  porque eso es en el Ocano el mas colosal navo, una lancha;
  all va el hombre, solo, pero con Dios encima de su cabeza.

  Un viaje martimo de ocho  diez dias es magnfico,
  sorprendente, admirable: es necesario hacerle para ver y oir 
  Dios, para comprender el mundo, para adivinar la inmensidad.

  Pero un viaje largo no siendo marino por vocacion es montono,
  fatiga, cansa.

  En ocho dias pueden admirarse las bellezas de un cielo azul y
  transparente, visto desde el mar; el portentoso descenso del sol
  que sumerge su brillante cabellera en el seno de las aguas: la
  espantosa y dramtica grandeza del mar poderosamente irritado:
  en una palabra, en ocho dias puede verse lo que en treinta, que
  fueron los que yo emple en mi viaje,  pesar de que el vapor
  era el agente de nuestra marcha.

  Un tiempo tan largo en el puente de un buque fatiga. Al fin de
  los diez  doce primeros dias las escenas se repiten, son las
  mismas, las emociones ningunas, y all donde no hay emocion,
  alimento mio, no hay nada, hay el prosico fastidio.

  Desde Pernambuco  Bahia empleamos cuarenta y ocho horas, y
  desde Bahia  Rio Janeiro cuatro dias.

  La distancia que acababa de recorrer, desde Southampton  la
  capital del Brasil, mi primer viaje martimo, fu de 5,155
  millas, distribuidas del siguiente modo: de Rio Janeiro  Bahia,
  685 millas; de Bahia  Pernambuco, 380; de Pernambuco  San
  Vicente, 1,620; de San Vicente  Canarias, 850; de Canarias 
  Madera, 265; de Madera  Lisboa, 525; y de Lisboa 
  Southampton, 830.

  El ensayo fu bueno, tuve la suerte de no sufrir el mareo
  haciendo todo el viaje perfectamente bien.






  #BRASIL.#


  Rio Janeiro, capital del imperio del Brasil, es una ciudad de
  300,000 almas; magnficamente situada y con una soberbia y
  pintoresca baha, una de las mayores del mundo.

  Sus calles principales son la _Rua Dereta_ y la _Rua d'Ouvidor_:
  la primera de estas es ancha y despejada; en el centro est el
  edificio de la Bolsa: es calle muy concurrida y de bastante
  animacion; tiene buenos comercios y cafs, empieza en la plaza
  de Palacio y termina cerca de una iglesia cuyo nombre
  he olvidado.

  La _Rua d'Ouvidor_ es la principal calle de Rio Janeiro, por la
  importancia de los elegantes comercios que la adornan: es recta
  y desemboca en la rua Dereta, que, como ya he indicado, es de
  las mejores de la ciudad. Tiene un grande nmero de elegantes
  tiendas, de franceses en su mayor parte, vestidas con el lujo de
  los comercios de las ciudades europeas: el empedrado es de lo
  mas detestable que puede imaginarse, y como las lluvias son muy
  frecuentes, apnas puede transitarse por la citada calle.

  El resto de las calles de Rio Janeiro, en general, est en un
  lamentable atraso, sin empedrar, descuidada su limpieza, y en
  estado de perfecto abandono.

  Hay un gran nmero de plazas, entre las que descuella, por su
  inmensa extension, la del Teatro _Provisorio_. Como carezca de
  grandes edificios, y no tenga proporciones, ni rboles, ni
  cultivo, ni adornos, solo ofrece  la vista del viajero una
  grande extension de terreno, que podria ser una magnfica plaza.

  En uno de sus lienzos estn los palacios del Senado y la Cmara
  de los Diputados. En el centro de otro de los frentes est el
  Ministerio de Negocios Extranjeros, en una modesta casa que no
  me atrevo  llamar palacio. Enfrente se levanta el teatro
  _Provisorio_, destinado  la pera italiana.

  El nombre del Teatro indica bastantemente lo que es,
  provisional; se construy en un corto plazo de tiempo: ni tiene
  arquitectura, ni estilo, ni formas, ni pensamiento; es una obra
  ejecutada sin mas objeto que el de hacerla servir por poco
  tiempo para teatro, nterin se construia otro, que aun no se
  ha empezado.

  De todos modos all se canta la pera italiana, y es en verdad
  un gran recurso para Rio Janeiro: en general hay buenas
  compaas; el gobierno contribuye al sostenimiento del Teatro
  con una subvencion de ocho mil duros anuales. La compaa que
  cantaba en 1856 era bastante buena: las dos primas donnas,
  mademoiselle la Grua y madame Charton, interpretaban muy bien
  sus papeles, como en cualquier teatro de Europa. Despues cant
  la Steffenone, que ltimamente ha brillado en los Italianos de
  Paris cantando con grande xito _el Trovador_.

  Cuando yo sal de Rio Janeiro para regresar  Europa, estaban
  escriturados Tamberlik y la Dejean.

  Otra de las plazas que merecen mencionarse es la del _Rosario_,
  espaciosa, regular, y con mas proporciones que la del
  _Provisorio_. Tiene cuatro fachadas de casas regulares, y en el
  centro han plantado algunas docenas de rboles que la completan
  y hermosean. En uno de sus ngulos est el Teatro de San Pedro,
  consagrado  la comedia: se representan en portugues, piezas
  traducidas del frances y del espaol. Estando yo en Rio Janeiro
  un voraz incendio consumi por la segunda vez el coliseo.

  En otra plaza grande tambien, hay un jardin pblico, adonde
  acuden msicas militares los dias festivos: hay profusion de
  rboles y plantas tropicales, y est regularmente dispuesto,
  aunque falta gusto y rden.

  El jardin botnico, llamado as poco modestamente, est fuera de
  la ciudad y  una distancia de tres cuartos de legua. El
  descuido mas completo y la negligencia mas desdeosa, convencen
  al que le visita del poco interes que sin duda inspira  los
  brasileos.

  Y en verdad que es una lstima, pues aparte de las dos
  magnficas colecciones de soberbios pltanos que le adornan,
  contiene una gran riqueza de plantas escojidas y muy estimadas,
  que brotan espontneamente, quiz  despecho de los que cuidan
  el jardin. Tiene ademas una decoracion natural admirable; le
  circuyen como un precioso marco lienzos de pintorescas montaas,
  de muchos y graciosos contornos, de variedad de formas
  y colores.

  Los paseos de Rio Janeiro, completamente innecesarios, pues los
  habitantes del pais no acostumbran pasear, son regulares,
  distinguindose entre todos el de _Botafogo_, situado  la
  orilla del mar, con rboles, fuentes, y paseo de carruajes. Es
  bastante bueno y muy poco concurrido. El emperador pasea todos
  los domingos en carruaje cruzando siempre el de Botafogo en toda
  su extension.

  Los paseos del Acueducto, y del _Corcovado_, son muy
  pintorescos, en especial el ltimo, que termina en la cresta de
  una alta montaa inclinada, de donde toma el nombre. Puede
  subirse  caballo hasta la misma cima, desde la que se alcanza
  un asombroso golpe de vista: el mar inmenso, las pintorescas
  montaas y la ciudad, se ofrecen en majestuoso conjunto al
  observador. Otro promontorio que embellece la Bahia es el
  llamado _Pan de azcar_, designado as por su forma.

  Una de las mejoras de que disfruta Rio Janeiro hace ya bastantes
  aos, es la del alumbrado de gas, con el cual estn profusamente
  iluminadas sus principales calles y plazas. Tambien los
  carruajes de plaza son muy buenos y existen en grande nmero;
  los alquilan  precios fabulosamente caros. Cuntanse diferentes
  lneas de mnibus que hacen el servicio entre la ciudad y los
  arrabales: yo me detengo  hacer mencion de esto, porque es un
  adelanto en una ciudad tan alejada del movimiento europeo.

  Los hoteles son regulares en general, contndose dos buenos. Los
  tres mejores que hay dentro de la ciudad son el de Pfaroux, el
  de las cuatro Naciones, y el de Europa. Fuera de la ciudad, y en
  el camino de _Botafogo_, hay dos ingleses y uno frances: el
  mejor de todos, tanto de los de la ciudad, como de los de
  fuera, es el _Htel des trangers_ en la plaza de Catette.

  Es una gran casa, de moderna y elegante construccion, slida,
  con anchas y magnficas habitaciones: un gran jardin al pi del
  mar, vistas admirables, comodidades muchas. El hotel todo est
  alumbrado por el gas: tiene baos, billares, y grande capacidad:
  en el Hotel de los Extranjeros, viven la mayor parte de los
  individuos del Cuerpo Diplomtico extranjero.

  Hay otros diferentes hoteles en el interior de la ciudad, poco
  apetecibles ciertamente, pero buenos para las gentes del pais.
  Hay tambien en Rio Janeiro dos  tres cafs donde sirven helados
  todo el ao; la nieve la reciben de los Estados Unidos: y ahora
  hablarmos un poco de los elementos del pais.

  La riqueza del Brasil la constituyen el azcar y el caf: el
  caf sobre todo es su principal ramo de riqueza.

  Buques de todos los paises cargan constantemente en sus puertos
  el citado artculo: el ao de 1855, la provincia de Rio Janeiro
  sola export diez millones de arrobas de caf: esta fabulosa
  cantidad la recoje con una regular cosecha sola la provincia de
  Rio: los diez millones de arrobas de caf importaron treinta
  millones de duros, pues cada arroba se vende  50 reales.

  El mercado principal que tiene el Brasil para dar salida  su
  caf, es el de los Estados-Unidos de Amrica, donde se vende mas
  de la mitad de lo que se recolecta.

  Los ferrocarriles que estn en construccion acrecern
  inmensamente tan luego como estn terminados la riqueza pblica
  del Brasil, pues entnces ser fcil y barato el trasporte del
  caf desde las provincias del interior  los puertos del Brasil,
  trasporte que hoy se hace por medio de caballeras, con grandes
  dispendios y con el empleo necesario de mucho tiempo, porque
  ademas de ser grandes las distancias, faltan caminos.

  El azcar es otro ramo de riqueza, pero no promete grande
  porvenir, pues su condicion, inferior en mucho  la de la isla
  de Cuba y otros puntos de Amrica, la mantiene en un estado de
  depreciacion continua.

  Lo que constituye y forma la riqueza de un pueblo, lo que dota 
  un pais de porvenir, ademas de los elementos naturales, es su
  poblacion, y esto es lo que principalmente falta al imperio de
  Don Pedro II.

  Sus viciosas leyes de colonizacion, su clima, los pocos
  atractivos que ofrece al europeo, la falta de garantas con que
  asegurar el cumplimiento de las promesas que se hacen por medio
  de sus agentes  los europeos que desean emigrar, son causas
  poderosas que retraen al europeo que desea emigrar al Brasil,
  cuyo pais, con un territorio inmenso, mayor que el de la Europa
  entera, cuenta hoy dia siete millones no completos de
  habitantes, de los cuales dos son de negros.

  Terminadas sus vias frreas, y aumentada su poblacion, el Brasil
  tendr un riqusimo porvenir.

  Hay en el Brasil el partido constitucional partidario del
  Imperio, y el bando republicano.

  Como es un pueblo nuevo, que acaba de entrar en la vida pblica
  de las naciones, tiene alguna sinceridad poltica que sirve para
  que se practiquen en parte las formas representativas de su vida
  constitucional, nico modo de que el Imperio subsista. La
  poltica que sigue en el exterior no tiene nada de
  constitucional; pretende imitar al mal llamado gobierno libre de
  los Estados-Unidos, y siguiendo sus huellas, hace, en la Amrica
  del sur, lo que la repblica de Washington en el Norte;
  predomina en los estados vecinos, influye en su poltica y
  tiende al engrandecimiento continuo, aunque para ello sea
  preciso quebrantar leyes y atacar la independencia de
  los pueblos.

  Esta es la poltica del Brasil con los gobiernos de Montevideo,
  Buenos-Aires y el Paraguay: aduladores torpes han hecho creer 
  los gobiernos de Don Pedro II que el Brasil podia y debia seguir
  la conducta de los Estados-Unidos; que debia hacer en el Sur lo
  que ellos prctican en el Norte, y que siendo los dos pueblos
  mas fuertes de la Amrica nada mas natural que marchar por el
  mismo camino.

  Error! error grosero! la raza anglo-sajona que puebla el Norte
  de Amrica, no tiene analoga ni remota con la indefinible y
  degenerada latino-portuguesa que habita el Brasil.

  Los dos pueblos son diferentes en todo: en energa, en orgen,
  en religion, en leyes, en costumbres: la actividad de los
  norte-americanos solo puede compararse, en lo grande, con la
  caracterstica pereza de los brasileos: se diferencian en todo,
  absolutamente en todo: hasta los climas son opuestos.

  El Brasil no ensanchar nunca sus fronteras, nunca; si hasta hoy
  han podido sus diplomticos ejercer alguna influencia en las
  repblicas de la Plata, dbelo exclusivamente al lamentable
  estado de constante perturbacion de sus gobiernos,  la anarqua
  completa que all ha reinado hasta hoy.

  Si la Confederacion argentina se organiza bajo bases slidas de
  rden y progreso: si el Paraguay conserva su tranquilidad, el
  Brasil no ejercer influencia alguna: sus consejos servirn solo
  para los brasileos: se encontrar rechazado, no lo dude un
  momento; si hoy es oido en Montevideo, maana ser desdeado;
  ese maana es el siguiente al en que se organicen gobiernos
  libres y estables.

  La vida en Rio Janeiro, mas cara que en ninguna capital de
  Europa, es muy poco agradable. El espritu de sociabilidad,
  ljos de irse desarrollando, no parece sino que se recoje:
  faltan las reuniones, los bailes, los clubs, las recepciones,
  todos los medios, en fin, que se conocen en Europa para verse,
  conocerse, hablar, discutir.

  El extranjero que llega al Brasil tiene la seguridad de no ser
  presentado ni recibido en parte alguna: cada uno vive en su
  casa: esta circunstancia, unida  la de su clima, hace que todos
  los diplomticos deseen abandonar el Brasil al poco tiempo de
  haber llegado.

  Faltan las bibliotecas, los museos, los monumentos, las
  Academias, todos los templos del arte y del pensamiento humano:
  la vida espiritual, la vida literaria no existe.

  En cambio, tiene la Amrica el mismo apego que la Europa al
  dinero, tiene la molicie de sus vicios, con mayor intensidad; y
  al lado de su suelo esplndido, de su enrgica y lozana
  vegetacion, distnguese por su debilidad moral, su esterilidad
  inteligente; s, porque sobrepujando como sobrepuja  la Europa
  en corrupcion y decadencia moral, est doscientos aos mas atras
  que la Europa en el noble camino del saber: esa es la Amrica,
  la vrgen, lozana y esplendente Amrica.

  Cuando haya recibido la educacion literaria de la Europa, cuando
  se halle cruzada de lneas frreas, cuando llegue el venturoso
  dia de la abolicion de ese gran crmen social que se llama
  esclavitud; entnces, que no ahora, ser la Amrica un
  gran pais.

  Hoy est trabajado por la sed del oro; carece de comunicaciones,
  y est en la infancia del saber, porque como nueva que es en la
  vida pblica de las naciones, necesita estudiar y crearse una
  historia y una literatura.

  Una de las visitas que el viajero no debe dispensarse en Rio
  Janeiro, es la del establecimiento de locos que est situado
  frente por frente del paseo de Bota-fogo y  orillas del mar.

  Un majestuoso edificio de nueva planta, que podemos muy bien
  llamar palacio, de formas elegantes, de sencilla, pero gallarda
  apariencia, de solidez y extension, se levanta al lado del mar
  en el lindo sitio de Bota-fogo, y sirve para hospital
  de dementes.

  La primera observacion que me ocurri, fu la de notar que
  careciendo el emperador del Brasil de un palacio, pues los dos
  que tiene con ese nombre no son mas que casas, es un gran
  pensamiento el de alojar  los locos en una soberbia morada.

  Ignoro si los brasileos han advertido el contraste, en cuanto 
  m, yo lo aprob con toda mi alma, felicitndome de ver mejor
  alojados  los locos que al emperador; ojal sucediese lo mismo
  en todos los paises del mundo! los enfermos, los desgraciados,
  los dementes, necesitan indudablemente mas que los monarcas, las
  comodidades, el aseo, el aire sano, las grandes habitaciones: y
  en fin, yo entiendo que la desgracia es mas digna de un palacio,
  que todas las grandezas humanas.

  El establecimiento de locos de Rio Janeiro est  la altura de
  una casa de la misma ndole de Europa: grande, espacioso, bien
  situado, con excelente polica interior: cosa rarsima en el
  Brasil: con buen sistema higinico, con hbiles profesores, con
  muy buena asistencia.

  Los hospitales estn tan bien regularmente comprendidos en el
  Brasil: en la capital existe uno bastante bueno, y se halla
  situado en un edificio de mas categora  importancia que el
  palacio del emperador: es el nico edificio un poco monumental
  que hay en todo el Brasil; se llama Hospicio de Pedro II.

  La instruccion pblica comienza ahora  insinuarse; siendo como
  son esclavos los infelices que constituyen la mayor parte de la
  poblacion del imperio, estn condenados  vivir como autmatas.

  Los gobiernos tienen buen cuidado de no sacar al negro de su
  embrutecimiento, porque temen que con la instruccion aprendan
  que son libres y hermanos de sus opresores.

  Faltan libros, bibliotecas, museos, vida intelectual en una
  palabra.

  La mas elegante morada del emperador est situada en Petrpolis,
  especie de sitio real,  siete leguas de Rio Janeiro[35].

  El camino se hace de un modo pintoresco y variado, en vapor por
  mar, en vapor por tierra, y en carruaje. Saliendo de Rio Janeiro
  el viajero se embarca en uno de los vapores que hacen la
  travesa, consistente en cruzar la baha que dura cinco cuartos
  de hora: al desembarcar se toma el camino de hierro de Man, que
  conduce hasta el pi de la sierra sobre la que se levanta
  Petrpolis.

  La lnea frrea, mal construida, con detestables carruajes y
  psimo movimiento, tiene la sola ventaja de ser muy corta, pues
  en media hora se recorre toda su extension: terminado el segundo
  viaje, se gravita la montaa en carruajes tirados por cuatro
  caballos; el tiempo que se emplea es el de una hora, con lo que
  termina la expedicion.

  En Petrpolis no hay nada que ver, absolutamente nada: es sitio
  de recreo por el viento fresco y puro que all se respira: su
  grande altura es causa de que la temperatura sea fresca, eso
  es todo.

  Desde la cima de la sierra se alcanza el mar, las montaas y una
  deliciosa campia. En Petrpolis, cuya poblacion apnas llega 
  200 habitantes, tiene un lindo palacio el emperador y all pasa
  generalmente los meses de diciembre, enero y febrero, que son
  los de mas calor. Para los viajeros hay dos hoteles regulares,
  el de Oriente y el Ingles: hay algunos paseos y caballos
  de alquiler.

  Los principales puertos del imperio son Bahia, Pernambuco, Santa
  Catalina, Parahiba, Paranagu, Par.

  Pernambuco, ciudad desaseada en grado extremo, con calles
  miserables y casas humildsimas y sin limpieza alguna, no vale
  la incomodidad de ser vista, y digo incomodidad, porque lo es y
  no pequea el desembarque en su puerto. Las olas estn
  constantemente furiosas, y aparte el riesgo que se corre es
  largo y difcil el trayecto, porque las embarcaciones anclan 
  bastante distancia de la ciudad.

  El viajero que no sea comerciante, dar una prueba de muy buen
  gusto no visitando la citada ciudad de Pernambuco, donde fuera
  de su comercio de algodon y caf, no encontrar mas que una
  absoluta falta de limpieza.

  Reinan casi siempre en Pernambuco enfermedades malignas.

  Bahia, antigua capital del Brasil, no tiene de notable mas que
  su cmoda baha; la ciudad est edificada sobre la falda de una
  montaa y se presenta al viajero como en forma de anfiteatro.

  Las calles todas estn sin empedrar, sucias y en muy mal estado:
  hay un jardin modestisimo que llaman paseo pblico, algunos
  edificios regulares, un teatro, tres  cuatro hoteles, dos
  paseos, y esmerado deseo de demostrar al extranjero que la
  limpieza no es el fuerte de los brasileos; pues lo mismo en
  Bahia que Pernambuco y Rio Janeiro se distinguen por esa
  especialidad.

  En Bahia existe una universidad,  la que concurren muy pocos
  alumnos; cuenta con profesores brasileos: y basta con esto,
  porque propiamente hablando, en el Brasil no hay mas ciudad que
  Rio Janeiro: las demas del imperio son aldeas de mayor  menor
  vecindario, segun la importancia de su comercio.

  El ejrcito del Brasil, compuesto en su mayor parte de negros y
  mulatos, est uniformado con toda la chocarrera posible,
  formando un divertido golpe de vista la formacion de sus
  batallones, donde juegan sin armona todos los colores del
  arco ris.

  La marina empieza ahora  formarse, y el gobierno, comprendiendo
  que para la prosperidad del Brasil es absolutamente necesaria
  una regular armada, la fomenta y protege en cuanto puede.

  Como pais gobernado constitucionalmente, tiene el Brasil guardia
  nacional, que est mejor uniformada que el ejrcito.

  Uno de los adelantos positivos del Brasil es la popular
  institucion del jurado en materia civil criminal con que
  cuentan: como pais gobernado con formas representativas, tiene
  su parlamento, compuesto de dos cmaras que peridicamente se
  reunen para dirijir con los ministros los asuntos del imperio.

  La prensa peridica goza de una libertad ilimitada, de la cual
  no hacen muy buen uso ciertos peridicos que tuve ocasion de
  leer, usando voces impropias que solo se hallan en el
  diccionario de las tabernas. Hay cuatro peridicos polticos en
  Rio de alguna importancia: el mas antiguo de todos es el _Diario
  de Comercio_.

  Las principales casas de comercio del Brasil pertenecen 
  extranjeros; como tambien los establecimientos mas lujosos y
  cuanto tiene fisonoma europea: la actividad de los brasileos
  es limitada y corta, lo cual se comprende en razon  su clima y
   las costumbres que han heredado de los portugueses.

  Las mujeres no son extremadamente agraciadas en general.

  El clima no es tan ardiente como generalmente se cree en Europa:
  solo tres meses del ao el calor se deja sentir con alguna
  fuerza, aunque siempre muy soportable: los nueve meses
  restantes, la temperatura es muy soportable, siendo buena sobre
  todo en los meses de mayo, junio, julio y agosto, que son
  verdaderamente primaverales y magnficos.

  Llueve con mucha frecuencia en los meses de mayor calor, con lo
  cual se tempera bastante la atmsfera, y el viento _Pampero_,
  que con mucha frecuencia sopla, refresca y purifica el aire.

  Hace treinta y tres aos que el Brasil se emancip.

  En el Brasil existen todava los frailes, lo cual es una
  verdadera calamidad, pues tienen en su poder una inmensa
  riqueza, que desamortizada haria prosperar el pais. El gobierno
  deberia decretar su venta inmediata; con ello ganaria mucho el
  Brasil, as como con la supresion de los monjes, cuya
  institucion ha pasado.






  #BUENOS-AIRES Y MONTEVIDEO.#


  De Rio Janeiro  Buenos-Aires y Montevideo se emplean cinco dias
  en vapor.

  La vida es enteramente distinta que en el Brasil: el clima, las
  costumbres, la lengua, todo es diferente.

  La sociedad es fcil y agradable: en Buenos-Aires, cuyo clima es
  delicioso, se cuentan algunos buenos edificios, cafs, hoteles,
  tiendas elegantes, muchos casinos, donde se reune una buena
  sociedad, excelentes paseos, dos teatros, hermosas mujeres.

  La agitacion poltica en que por desgracia viven casi siempre es
  verdaderamente lamentable: el dia en que se organicen de un modo
  definitivo y estable, dotando al pais de la tranquilidad
  que necesita.

  Buenos-Aires ser una de las primeras capitales de la Amrica
  del Sur.

  Su comercio empieza hoy  desarrollarse en grande escala: con
  los elementos de riqueza que posee puede llegar  ser mucho.

  Montevideo tambien es una ciudad alegre y animada: su fisonoma,
  semejante en un todo  la de Buenos-Aires, aunque en menor
  escala, dispierta tambien en el nimo las mismas dolorosas
  reflexiones.

  Las convulsiones polticas que de luengos aos la agitan, casi
  sin tregua, se han opuesto  su desarrollo y prosperidad: con
  sus sitios y bloqueos, han caido por tierra algunos de sus
  edificios....

  La poblacion se ha disminuido en vez de aumentar ... y dejando
  estas reflexiones, tristes para todos, y mas aun para un
  espaol, terminamos nuestro captulo sobre Amrica, haciendo
  votos sinceros por la prosperidad de la raza espaola que puebla
  sus regiones, raza noble, raza digna, que no puede perecer
  jamas, por mas que con sus desgracias haya hecho creer  la
  anglo-sajona del Norte que un dia la absorber; no, no, ese dia
  es imposible, ese dia no llegar.






  #IMPRESIONES GENERALES#


  El viaje, que nosotros llamamos libro abierto de instruccion,
  donde tanto puede aprenderse: el viaje, que ensancha los
  horizontes de la inteligencia, recreando el nimo, y
  ofrecindole siempre nuevos y variados teatros de observacion:
  el viaje, que completa la mejor educacion, que proporciona el
  inmenso jbilo de contemplar las bellezas de la naturaleza, de
  pararse aturdido y absorto delante de los prodigios que guarda
  en su seno: el viaje, que dotando de nuevos conocimientos al que
  estudia, permite anlisis comparativos de las civilizaciones de
  los pueblos entre s; el viaje, que facilita el estudio de las
  costumbres, que dispierta el amor al estudio de las lenguas; el
  viaje, en resmen, es para nosotros la mas perfecta de las
  educaciones, el mejor de los placeres, nuestra mas decidida
  inclinacion.

  La idea sola de un paseo por Francia, Suiza, Italia, 
  cualquiera otro pais de Europa, nos produce una
  satisfaccion grande.

  Entrevemos, desde ntes de comenzar el viaje, una serie de
  emociones nuevas  cual mas agradables.

  Los trajes, la lengua, los usos y costumbres, la naturaleza,
  mltiple y una, se nos presentan con interes, con novedad, con
  encanto: nunca nos acordamos de las incomodidades que por
  precision deben soportarse viajando.

  Hoy, con las lneas frreas que cruzan la Europa, con los
  excelentes hoteles que en general se encuentran, no hay
  penalidades que sufrir.

  Aparte de nuestra pasion por los viajes, del ntimo
  convencimiento que tenemos de la instruccion que reportan,
  contamos con otra ventaja de mucha utilidad, que es la de
  amoldarnos instintivamente y sin estudio alguno,  los usos,
  costumbres, lengua y clima del pais donde nos encontramos.

  Sin dejar de ser nunca espaoles, nos hallamos como en nuestra
  patria, all donde viajamos, acomodndonos fcilmente  cuantas
  variaciones ofrecen entre s los pueblos, en su manera de vivir
  en sociedad, de hablar, de sentir.

  Cuando por regla general el que viaja, permanece como extranjero
  en todas partes, nosotros tenemos la ventaja de asimilarnos y
  convenirnos con los nuevos paises que visitamos, y esto se
  realiza, sin estudio, espontneamente.

  De aqu el que tan bien nos encontremos en todas partes.

  Y  la verdad, cada vez que atravesamos una frontera, oyendo
  hablar una nueva lengua, observando otra expresion en las
  fisonomas, detenindonos en las diferencias de trajes, un
  estudio agradable y provechoso comienza para nosotros, que con
  placer pretendemos conocer las dotes fisonmicas y particulares
   cada una de esas grandes familias que se llaman naciones.

  Para muchos, la llegada  una ciudad de un pais extrao, que se
  visita por primera vez, es una impresion desagradable: porque en
  vano se cruzan calles y plazas pobladas de gentes que cruzan en
  todas direcciones: como que el viajero  ninguno conoce, como
  nadie le espera, como todas las fisonomas son nuevas, parece
  que entnces el ttulo de extranjero entristece y desconsuela,
  haciendo sobre el nimo una impresion dolorosa el estado de
  completo aislamiento en que se encuentra.

  Esto es lo que sucede  muchos, y en verdad que se comprende y
  explica; y no es mnos cierto que esta circunstancia desalienta
   algunos, que afectados por el silencio de amistad que se hace
  en su alrededor, sufren los primeros dias  la llegada  nuevas
  poblaciones.

  Muy diferente es la impresion que nosotros recibimos al entrar
  en una ciudad desconocida.

  Sin que pretendamos, ni por asomo, hacer una protesta ridicula
  de excentricismo, nosotros, para ser verdicos, hemos de
  consignar que al contrario de lo que  muchos sucede, tenemos
  una singular complacencia en experimentar lo que hemos
  apuntado ntes.

  Las fisonomas nuevas, la seguridad de que nadie nos espera, el
  nuevo modo de hablar con que satisfacen nuestras preguntas,
  todas las diferencias de detalle que siempre se observan en un
  pueblo que uno visita por vez primera, nos sirven de ocasion
  para estudios amnos, nos prestan asunto para observaciones, nos
  distraen y entretienen agradablemente.

  Tan luego como entramos en una ciudad que desconocemos del todo,
  y un cuarto de hora despues de establecernos en un hotel,
  salimos  la calle, y sin guias, sin _commissionnaires_, solos
  completamente, avanzamos en la direccion que mas nos place.

  A la vista de un monumento, de una iglesia notable, de un
  edificio de vala, nos detenemos  visitarle, penetramos en los
  templos, vamos  los sitios de concurrencia, observamos por
  todas partes.

  Este es nuestro sistema, este nuestro particular placer: si como
  yo confieso, no es del gusto de todos,  m me produce
  agradables impresiones, esa es la verdad.

  Los que viajan con un guia en la mano reciben solo de rechazo
  las ideas, juzgan con prevencion, hablan como el libro, y
  carecen del exquisito placer de recibir emociones directas.

  Antes de que penetren en una ciudad, el _Guia del Viajero_ que
  sin cesar hojean, les cuenta ya el nmero de edificios notables
  que es preciso visitar, la arquitectura especial de cada uno, el
  hotel  que se dirigen, las curiosidades dignas de ser vistas;
  en una palabra, reglamentan las visitas del viajero, le sealan
  el mtodo que debe observar, le comunican apreciaciones y
  juicios previos, y le quitan la hermosa facultad de juzgar por
  sus propios ojos, de sentir por sus afecciones, de pensar segun
  su juicio, de apuntar notas que le dicten su gusto propio y su
  criterio particular, le anulan el viaje, le desencantan de
  antemano, le roban la ilusion de la novedad.

  Comprendo sin dificultad que muchos viajeros, quiz la mayor
  parte, juzgan y ven por s mismos, sin adoptar las opiniones del
  redactor del _Guia_: ya s que no todos se atienen  lo que
  leen; pero  pesar de todo su buen deseo de juzgar por s, de
  ser independientes en sus observaciones, siempre hace algun
  efecto la lectura de las descripciones, la pintura de las
  costumbres y el juicio general de las costumbres y usos
  del pais.

  Con mi sistema de viajar, yo no siento mas emociones que las que
  directamente recibo de las personas que trato, de los monumentos
  que contemplo, de las costumbres que observo.

  Juzgo todo sin el agente intermediario del _Guia_, segun lo que
  veo, segun lo que siento. De este modo disfruto mas, porqu
  sabido es que cuando se conoce de antemano y por descripciones
  una ciudad, el encanto del misterio y la completa ignorancia de
  lo que es, que permite  la imaginacion crear paisaje y cuadros
  variados, desaparece por completo y no puede tener lugar.

  Aun en las grandes ciudades sigo el mismo rden: el azar y la
  casualidad son mis guias, sigo las calles que mejor me parecen,
  buscando las sorpresas agradables y pidiendo solo  la
  casualidad la ocasion de los monumentos.

  Recuerdo perfectamente que en mi primer viaje  Lndres, tuve la
  satisfaccion de encontrarme de improviso, y sin sospecharlo
  siquiera, frente  frente del suntuoso y admirable edificio del
  Parlamento.

  La emocion mgica que experiment contemplndole, de seguro que
  no la hubiera apreciado en su grande valor, si hubiese salido
  del hotel acompaado de un _cicerone_, que en el camino me
  hubiera descrito el edificio, ponderado la severidad de su
  gtica arquitectura y ddome una idea de su grandeza.

  H aqu porque huyo siempre de las noticias y descripciones
  anticipadas, quiero recibirlas por m mismo.

  Apuntadas brevemente mis impresiones generales en los viajes, y
  recojidos mis extractos y notas, aunque en desordenada
  redaccion, terminamos este libro, sin pretensiones escrito.

  La ingenua y antigua usanza de reclamar el autor en la primera
  pgina de su obra, la indulgencia del lector, ha caido en desuso
  desgraciada  afortunadamente. Aun  riesgo de aparecer
  desafecto  la moda actual, recomiendo aunque tarde mi humilde
  libro  la benevolencia de quien le hojee, ora sea con
  distraccion.

  Este breve compendio escrito de mis excursiones por Europa y
  Amrica, traduce dos sentimientos, implica un doble deseo:
  levanto mi dbil voz en esta estruendosa Roma moderna, que se
  llama Paris, para dar  conocer mi querida patria, y me cumplo
  la deuda que al comenzar mis viajes contraje de recojer mis
  impresiones y publicarlas.

  Temo que mi voz se apague en el ruido y sospecho que este libro
  no est cuidadosamente escrito: me queda sin embargo mi
  buen deseo.

  Paris, abril 1858.



  #FIN.#






  #INDICE.#

  A mi querido amigo el Sr. D. G. PETANO Y MAZARIEGOS
  De como un prlogo es  veces necesario
  Espaa
  Francia
  Paris
  Suiza
  Berna
  Inglaterra
  Italia
  Turin
  Alemania
  Viena
  Portugal
  Amrica
  Brasil
  Buenos-Aires y Montevideo
  Impresiones generales






  [Footnote 1: Que dan ocupacion  60,000 obreros.]

  [Footnote 2: Segun la estadstica publicada por el _Moniteur_ en
  julio de 1857, no han podido firmar sus contratos matrimoniales,
  por no saben leer ni escribir, _la tercera parte de los hombres
  y la mitad de las mujeres_.]

  [Footnote 3: Hoy se va de Bayona  Burdeos por camino de
  hierro.]

  [Footnote 4: Es inmenso, atraviesa el corazon de Paris, termina
  en la plaza de la Bastilla.]

  [Footnote 5: Merece una visita especial el colosal  imponente
  de las Hales, el mas vasto y elegante de Europa.]

  [Footnote 6: La columna esta fundida con los caones que se
  tomaron en la batalla de Austerlitz.]

  [Footnote 7: Yo no participo de esa opinion. La Rachel vivia
  cuando yo visit por vez primera el teatro.]

  [Footnote 8: En los portales de todas las casas se leen los
  nombres de los inquilinos que las habitan: al lado de cada
  nombre se halla el tirador de la campanilla que corresponde
  al cuarto.]

  [Footnote 9: Hoy se va en camino de hierro hasta cerca de
  Berna.]

  [Footnote 10: El mejor hotel de Basilea es el de los tres Reyes,
  con una galera sobre el famoso Rin.]

  [Footnote 11: Todas las casas de beneficencia  instruccion en
  Suiza son lo mejor de Europa.]

  [Footnote 12: Junto al lago de Thun se celebra la renombrada
  fiesta federal.]

  [Footnote 13: Cercado por elegantes casas y palacios, aspecto de
  Paris, le cruzan varios puentes.]

  [Footnote 14: En la capital de este canton hay un magnfico
  archivo de manuscritos.]

  [Footnote 15: Las tradiciones aristocrticas de algunos
  cantones, que las municipalidades sostenan, han dejado
  de existir.]

  [Footnote 16: En sus numerosos clubs.]

  [Footnote 17: Donde o al pueblo el clebre _Go to church_.]

  [Footnote 18: Hasta en la manera de llamar  las puertas se
  distinguen los ricos de los pobres; esa es la
  libertad inglesa!]

  [Footnote 19: Visit el clebre tnel que se halla al pi del
  puente de Lndres, obra innecesaria y de puro lujo.]

  [Footnote 20: Cerca de Fluelen, Altorf, patria de Guillermo
  Tell, con una fuente en honor suyo.]

  [Footnote 21: Tiene otras dos ciudades el Tesino, que son Lugano
  y Locarno; Bellinzona es la capital.]

  [Footnote 22: El puente de Rialto fu construido por Antonio de
  Porte.]

  [Footnote 23: Ludovico Manini estaba  la cabeza de la repblica
  veneciana cuando esta fu muerta por Napoleon en 1799.]

  [Footnote 24: En la plaza de San Carlo, un monumento dedicado 
  Manuel Filiberto, muy bueno, obra del escultor Marrochetti.]

  [Footnote 25: Aconsejo tambien al viajero que visite en Turin la
  galera Beaumont, soberbia coleccion de armaduras de los condes
  de la casa de Saboya.]

  [Footnote 26: Solo merece verse la capilla del Sudario en la
  catedral de San Juan; tiene una bveda de mrmol negro,
  bastante notable.]

  [Footnote 27: Cuando yo cruc la Saboya, Eugenio Sue se hallaba
  establecido en un pueblecito cerca de Chambery.]

  [Footnote 28: Cerca de Chambery, visit los sitios que describe
  y habit Rousseau, entre ellos la casa Charmettes, donde pasaron
  sus amores con madame Warens, muchos recuerdos de Saboya.]

  [Footnote 29: La que existe en Dresde, capital de la Sajonia, es
  mucho mejor y mas rica.]

  [Footnote 30: Por ejemplo la nueva de Maximiliano, adornada con
  una soberbia estatua dedicada al general Devoy.]

  [Footnote 31: En una plaza cuyo nombre he olvidado se levanta un
  obelisco de bronce, en memoria de las guerras con Napoleon.]

  [Footnote 32: En esta misma universidad de Munich, estudi el
  clebre filsofo Schelling.]

  [Footnote 33: Este vapor, botado al agua en 1836, ha sido el
  primero que se ha construido en Europa de 2500 toneladas, y el
  primero que de sus dimensiones hizo viaje  Amrica.]

  [Footnote 34: Madera puede decirse que es una isla inglesa,
  tantos son los ingleses que all residen.]

  [Footnote 35: Hay en Petrpolis una colonia alemana.]








End of the Project Gutenberg EBook of Viajes por Europa y Amrica
by Gorgonio Petano y Mazariegos

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1.F.5.  Some states do not allow disclaimers of certain implied
warranties or the exclusion or limitation of certain types of damages.
If any disclaimer or limitation set forth in this agreement violates the
law of the state applicable to this agreement, the agreement shall be
interpreted to make the maximum disclaimer or limitation permitted by
the applicable state law.  The invalidity or unenforceability of any
provision of this agreement shall not void the remaining provisions.

1.F.6.  INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the
trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone
providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in accordance
with this agreement, and any volunteers associated with the production,
promotion and distribution of Project Gutenberg-tm electronic works,
harmless from all liability, costs and expenses, including legal fees,
that arise directly or indirectly from any of the following which you do
or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm
work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any
Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause.


Section  2.  Information about the Mission of Project Gutenberg-tm

Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
electronic works in formats readable by the widest variety of computers
including obsolete, old, middle-aged and new computers.  It exists
because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
people in all walks of life.

Volunteers and financial support to provide volunteers with the
assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's
goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
remain freely available for generations to come.  In 2001, the Project
Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
and the Foundation web page at http://www.pglaf.org.


Section 3.  Information about the Project Gutenberg Literary Archive
Foundation

The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
Revenue Service.  The Foundation's EIN or federal tax identification
number is 64-6221541.  Its 501(c)(3) letter is posted at
http://pglaf.org/fundraising.  Contributions to the Project Gutenberg
Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
permitted by U.S. federal laws and your state's laws.

The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
throughout numerous locations.  Its business office is located at
809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
business@pglaf.org.  Email contact links and up to date contact
information can be found at the Foundation's web site and official
page at http://pglaf.org

For additional contact information:
     Dr. Gregory B. Newby
     Chief Executive and Director
     gbnewby@pglaf.org


Section 4.  Information about Donations to the Project Gutenberg
Literary Archive Foundation

Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
spread public support and donations to carry out its mission of
increasing the number of public domain and licensed works that can be
freely distributed in machine readable form accessible by the widest
array of equipment including outdated equipment.  Many small donations
($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
status with the IRS.

The Foundation is committed to complying with the laws regulating
charities and charitable donations in all 50 states of the United
States.  Compliance requirements are not uniform and it takes a
considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
with these requirements.  We do not solicit donations in locations
where we have not received written confirmation of compliance.  To
SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
particular state visit http://pglaf.org

While we cannot and do not solicit contributions from states where we
have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
against accepting unsolicited donations from donors in such states who
approach us with offers to donate.

International donations are gratefully accepted, but we cannot make
any statements concerning tax treatment of donations received from
outside the United States.  U.S. laws alone swamp our small staff.

Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
methods and addresses.  Donations are accepted in a number of other
ways including including checks, online payments and credit card
donations.  To donate, please visit: http://pglaf.org/donate


Section 5.  General Information About Project Gutenberg-tm electronic
works.

Professor Michael S. Hart is the originator of the Project Gutenberg-tm
concept of a library of electronic works that could be freely shared
with anyone.  For thirty years, he produced and distributed Project
Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.


Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
unless a copyright notice is included.  Thus, we do not necessarily
keep eBooks in compliance with any particular paper edition.


Most people start at our Web site which has the main PG search facility:

     http://www.gutenberg.net

This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
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